Crónica del Bilbao BBK Live 2018

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El festival vasco cumple 13 ediciones de lujo, en un entramado que se ha vuelto complicado desde el nacimiento del MadCool con sus “coincidencias” de fechas. Sin embargo, el Bilbao BBK Live ha logrado superarse a sí mismo, con su tercer sold-out completo en su trayectoria y con la confianza del público. Mucho se habló cuando salieron los primeros nombres, que el cartel flojeaba comparado a otras ediciones y con el mastodonte comercial de la capital, pero la personalidad y la seguridad de un festival con una brillante organización nos vale al público realmente festivalero.

Este año 2018 ha habido un par de cambios en la logística. Las pulseras las recogíamos en San Mamés, al lado de la Termibus (la estación de autobuses nueva sigue en construcción), y al lado de la para da la lanzadera que nos llevaría a Kobetamendi. Así, descongestiona la entrada del camping y la entrada al recinto más tarde. Además de que solo se le permite subir en la lanzadera a los festivaleros. También, debido al sold-out, este año las colas eran considerables. Para bajar o para subir a una hora concreta tenías que llevar un rato de anticipación, pero se hacía llevadero.

El camping también sufrió una re-distribución más que agradecida. El glamping estaba en la entrada, facilitando a aquellos que pagan más, para que no tengan que darse todo el paseo hasta arriba como el año pasado. El supermercado pasa de Eroski a Carrefour y se instala en la entrada del camping. En medio del espacio del camping tenemos un nuevo espacio de ocio para los que habitamos allí durante casi una semana: barras, escenarios, kiosko de carga de móviles, puestos de café, cereales y comida en general, y… clases de yoga por la mañana. Sí, así como lo oís.

Empezamos con la música:

JUEVES 12

Florence + The Machine | Bilbao BBK Live

El grupo local Lukiek estrenaba la carpa Gora! con guitarrazos y punk en euskera. Un power trío liderado por Josu, guitarra de Belako, nos demostró que se puede saltar y disfrutar a las 17h del primer día de festival. Y parecía que la jornada iba a llevar ese ritmo.

Los madrileños Morgan pisaban las tablas del escenario principal por primera vez y el sol les acompañaba. Sí, ese sol imposible bilbaíno que nos ganó un moreno marca “Air“. Nina y compañía radiaban de felicidad como pocas veces, los nervios y el encanto de la vocalista alegraba la tarde, al igual que los bailes con los temazos de los dos discos del grupo.

La tarde empezaba a tener a grandes mujeres como protagonistas, y es que María Arnal i Marcel Bagés se hacían con el escenario Heineken y con los “45 cerebros y un corazón“. Un concierto reivindicativo, con frases de María que ojalá haberlas podido grabar, llenas de razón y emoción que aportaban a las canciones de su primer disco con el fondo perfecto. Los pelos de punta.

Era hora de bailar y Temples fueron los encargados de hacerlo. Algunos nos sentimos teletransportados a los 70’s, donde todo eran pantalones de campana y flecos en las chaquetas. Canciones como “Shelter Song” y “Certainty” fueron coreadas por los allí presentes.

Cigarettes after Sex era una apuesta compleja para esta jornada donde todo era movimiento, tanto en los escenarios como para el público. El blanco y negro reinaba en el escenario y el disco homónimo retumbaba. Sin embargo, algunas utilizamos este rato para dar un paseo por el recinto.

El escenario Basoa fue la gran novedad el año pasado y este año es una parada obligatoria para los que venimos a Kobetamendi. El tema de este año nos recordaba bastante a la portada de “I See You“, el último disco de The XX. Más allá de Basoa – suena a más allá de Nunca Jamás – se encontraba el nuevo espacio Lasai. Supuestamente chill, o una versión más light de Basoa, donde pudimos escuchar la pinchada de Romy, frontwoman del trío británico. No pudimos verla porque estaba escondida en una burbuja y rodeada de gente, pero es un espacio que necesita más exploración por nuestra parte. Volvimos al espacio principal.

Childish Gambino. La estrella de la noche. O, la primera estrella. Un montaje lleno de leds en el escenario y una banda de espanto, cuánta gente y cuánto talento. Aparece Donald Glover. Con pantalón claro y camisa a rayas, el actor americano volvió locos a todos los que le veíamos. Empezábamos fuerte, con “Me and your Mama“, y vivimos dos debuts en directo de los últimos singles “Summertime Magic” y “Feels like Summer“. No podíamos parar de bailar como Gambino, seguíamos al pie de la letra sus instrucciones especiales para masas, y llegamos al éxtasis con “This is America”.

Alt-J estaba en el puesto más complicado. Recibía el movimiento de los que salíamos de ver por última vez a Childish Gambino y la cena de aquellos que se quedarían esperando a que saliera Florence Welsh. El espectáculo de luces y los temas de su marca tan particular estaban enmarcados de forma alucinante. Un viaje a través de sus 3 discos.

Y llegaba el momento que todos esperábamos: Florence + the Machine aparecía sobre el escenario. Con un fondo de flores que, redundantemente, florecen, y manchas que se mueven como salvapantallas de Windows, Florence Welsh sale a las tablas. Como si de un hada del bosque se tratase, la inglesa destripó su nuevo disco “High as Hope” y versionó a “Sweet Nothing” de Calvin Harris y “You got the Love” de Candi Staton en el ecuador del setlist. “Hunger” resonó con los tambores, “Dog Days Are Over” fue tan emocionante e interactivo que el encargado de seguridad tuvo que salir corriendo detrás de Welsh y el bis con “Big God” y “Shake it Out” era más de lo que cualquiera podía pedir. “Patricia” fue también un momento muy muy emocionante.

Acabamos la noche de las mujeres en Kobetamendi con Iseo & Dodosound en el escenario ThunderBitch. El carisma de Iseo lo conocimos el año pasado durante el mismo festival pero en jornada vermú, momento que me parece perfecto para su concierto, pero la noche empezaba a cobrarnos factura y las colas hacia el camping se avecinaban imparables.

VIERNES 13

The XX en Bilbao BBK Live | Foto Montse Sing

The XX en Bilbao BBK Live | Foto Montse Sing

La lluvia amenazaba, y sin intención de juego de palabras, llegamos al recinto con “Romper el cielo” del grupo murciano Nunatak. Un directo enérgico y obligatorio para todos aquellos que no lo han visitado aún. Su último disco Nunatak y el tiempo de los valiente merece un par de escuchas muy dedicadas para aprovechar el concierto al máximo.

Porches salía en pantalones cortos y el pop suave, muy 90’s americano, nos hacía menearnos, porque ese es el movimiento que pide esta música. “Mood” y Underwater”, del segundo disco del grupo “Pool” fueron los protagonistas.

Pero la calma se había acabado: King Gizzard and the Lizard Wizard sonaba a guitarrazo puro y a garage de suburbio. Madre mía qué concierto, qué energía, y que txirimiri. Me queda pendiente ver a este grupo en sala y cerca de un pogo. Sí, definitivamente.

Veíamos que la noche vendría acompañada de agua así que pasamos a por la cena durante My Bloody Valentine, aprovechando que tocaban allí donde se haya una parte de los foodtrucks. El primer problema era el volumen del escenario. Parecía que se les había pasado de rosca y no sabían cómo bajarlo. O no querían. Segundo problema, y ya es uno que señalamos el año pasado: ¿cómo puede ser que el acceso al segundo escenario tenga obstáculos como las colas de los food trucks? Es sencillo ver las dificultades, las colas van perpendiculares al acceso al escenario y se convierte en un verdadera infierno pasar, tanto para los que hacen cola como para los que queremos ver los conciertos. A la hora de la cena, es imposible ir al escenario Heinken o cenar en esa zona.

Llegaba el momento grande de la noche. 30 minutos de retraso por los fallos técnicos. No pasa nada, todos vimos lo mal que lo estaban pasando los técnicos al colocar las enormísimas pantallas led que irían detrás del trío británico. Así que cuando The XX salió a escena con la melodía de “Dangerous”, Romy y Oliver se disculparon y siguieron con el setlist que nos tenían preparado. Destacaron y agradecieron la acogida a su especial Night+Day Bilbao durante la última semana, al igual que su concierto íntimo en el Kafé Antzokia. El viaje audiosvisual, lleno de colores y de arte digno del livecinema, por el que nos lleva este trío no tiene igual. Una realización espectacular y un sonido maravilloso. “Fiction” dedicada a la comunidad LGTB, remixes de Jamie XX en “Shelter” y “Loud Places” y una rendición intimísima de “Performance”. Un concierto inolvidable.

Pero la lluvia también fue protagonista. No fue una gran tromba de agua lo que nos cayó encima, pero sí fue continua y nos dejó con los calcetines mojados. Fuimos al camping escuchando Talking Heads de fondo. Ese fue el mayor fastidio, perdernos a David Byrne, Roosevelt The Chemical Brothers. 

SÁBADO 14

Benjamin Clementine | Bilbao BBK Live

El viernes nos decía el pronóstico del tiempo que no iba a llover, y llovió. El sábado ponía que sí que iba a llover, y fui preparada. Cargué con las botas impermeables para nada.

Triángulo de Amor Bizarro tocaba en el escenario Heineken y he de decir que, después de verlos muchas veces, es la primera vez que los escucho así de bien. Benjamin Clementine combatió la lluvia pidiendo amor y libertad para Cataluña, para Euskadi y para España. El londinense soltó sus temazos, 9 en total, con piano de cola y un público de maniquíes extra. Luego fue el turno de James, cuyo buenrollismo recordaba a una banda de rock cristiano. Sin que eso suene a nada malo.

En el escenario Firestone, que parecía más otro kiosko de sponsors, sonaban Las Odio. “Yo lo vi primero” e “Indie español” son mis favoritas.

Y ya era hora de la verdad, Noel Gallagher’s High Flying Birds salían al escenario. El ex-Oasis salía con una bandera del Manchester City a su lado. La banda estaba en perfecta consonancia y los tres discos del británico tuvieron su lugar en el setlist. Sin embargo, sorprendidos y con una sonrisa en la cara, recibimos canciones del grupo clave noventero: “Little by Litte”, “The importance of being idle”, “Half the World Away”, “Don’t Look back in anger” y sí, damas y caballeros, “Wonderwall”. Finalizando con un “All You Need is Love” del cuarteto histórico inglés.

Sin embargo, era Gorillaz la estrella de la noche y Damon Albarn se marcó un set de más de 20 canciones. Saltos, animaciones, aplausos, muchísimo movimiento. Un concierto de calidad 10 y nada de lo que quejarse. Al igual que la valoración final del Bilbao BBK Live 2018. Y hasta que veamos a Weezer el año que viene, estaremos a la espera de ver qué nos cuenta el festival vasco por excelencia.

 

 

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