Crónica del concierto: David Fonseca en la sala Joy Eslava (Madrid) – abril 2013

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No son pocos los esfuerzos de promoción hechos por David Fonseca y su equipo en relación a su última visita a España. El astro portugués (y no, no nos estamos refiriendo a Cristiano Ronaldo) visitaba de nuevo nuestro país con una campaña de apoyo importante por parte de su agencia de management y su discográfica, lo que generó apariciones en radios y periódicos de tirada nacional. Y, visto el numeroso público congregado en la Joy Eslava madrileña (me cuentan que el día antes en Barcelona la entrada fue bastante aceptable), se ve que los esfuerzos dieron su fruto.

David Fonseca

 

Y es que el señor Fonseca es uno de esos extraños casos en los que un músico que rebosa talento y clase por los cuatro costados tiene serias dificultades para hacerse notar entre la escena independiente nacional (por más que en su país sea un superventas). Parece como si cantar y componer bien y el relativo cariz comercial de algunos de sus temas fueses factores de ponderación negativa a la hora de suscitar la atención de los entendidos del lugar, pero afortunadamente el público sí respondió y pudimos disfrutar de una demostración saber estar y hacer.

David Fonseca

La velada la abrió Lucía Scansetti, una joven que tan solo con su voz y su piano, y con la ayuda de Sergio (Miss Caffeina) a la guitarra, supo crear una atmósfera cálida, ideal para esos primeros compases de la noche. Probablemente el set resultó demasiado pausado, pero dejó entrever detalles más que interesantes en la media hora que estuvo sobre el escenario, con una voz de esas que poseen suficiente poder como para enamorarnos. Habrá que seguirle la pista.

Lucía Scansetti

Acto seguido, David Fonseca y los suyos subieron al escenario, con una gran ovación de un público con gran concentración de ciudadanos portugueses en sus filas. Los primeros acordes de «Under the willow» ya sirvieron para hacernos ver que lo suyo iba a ser una sucesión de grandes canciones y presencia sobre el escenario, algo que corroboró con «Armageddon» y la rítmica «A cry 4 love».

 

fonseca5

 

Tras este inicio fulgurante, llegó el turno de la parte pausada, con temas como «At your door», «It means I love you» o «The beating of the drums». «Kiss me, Oh kiss me», perteneciente al que probablemente sea su mejor disco (Dreams in Colour), sonó especialmente emotiva, con buena parte del respetable tocando las palmas que podemos escuchar en la grabación. Después, «All that I wanted», que si bien en disco no acaba de convencerme del todo, enlazó a la perfección con el tono «saudade» de esta fase del concierto.

David Fonseca

Nos llevamos una pequeña sorpresa al ver a Alberto, vocalista de Miss Caffeina, salir a cantar «I’ll never hang my head down» y, aunque resulta muy difícil enfrentarse a un torrente de voz como el que tiene David, salió bien parado del envite. Tras «This raging light» llegó la aclamada «Superstars II», que encadenando «Stop 4 a minute» y ese hit eletro-pop llamado «What life is for», pusieron de pie hasta a las personas sentadas en la parte de arriba. Fonseca se gusta a sí mismo, disfruta como el que más sobre el escenario y eso, en tiempos en los que se muchas veces se premian las puestas en escena lánguidas y distantes, es muy de agradecer. Fonseca baila, dispara con pistolas de luz, interactúa con el público, se sienta al piano y cuenta anécdotas, y a pesar de sus casi 40 primaveras demuestra tener más energía que muchos que son 20 años más joven que él. Esto lo pudimos observar también con la divertida «The 80’s», perteneciente a su primer disco en solitario.

David Fonseca y Alberto

Tras una » I would have gone and loved you anyway» que parece pensada para el directo, llegaron los bises. Los primeros acordes del archiconocido «Hurt», ese tema que Trent Reznor cedió a Johnny Cash para que la colocara en el Olimpo, hacían sospechar que se iba a tratar de una cover más del celebérrimo tema, pero Fonseca y los suyos le imprimieron una fuerza que desembocó en un final casi noise. En definitiva, un show al que se le pueden poner muy pocos peros, por parte de un músico que poco a poco y con una carrera plagada de grandes canciones se va haciendo un hueco en el panorama nacional. Y es que cuando hay grandes canciones, talento, una banda que suena como una máquina perfectamente engrasada y una actitud de querer comerse el mundo a pesar de llevar casi dos décadas sobre los escenarios, lo extraño sería no conseguirlo.

David Fonseca

 

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