Crónica del concierto de Arizona Baby en la Universidad Carlos III(Leganés, Madrid) – Octubre 2012

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Eficiencia: ‘Es la óptima utilización de los recursos disponibles para la obtención de resultados deseados’. Tomando esta definición como referencia, podemos decir que el concierto que ofreció Arizona Baby el pasado sábado en el Auditorio de la Universidad Carlos III de Leganés fue un concierto eficiente. Lograron divertir y entusiasmar al público asistente con los únicos recursos de los que disponían: naturalidad y calidad musical.

Los vallisoletanos llegaban a la Universidad para pasar el examen a su nueva puesta de largo. No tienen pinta de ser los más estudiosos de la clases, ni los más obedientes, pero estos chicos tienen otros atributos. Destacan por su carisma sobre el escenario, por su carácter ganador y luchador, por la pasión que le ponen de la mano de su lider Javi Vielba y porque hay que decirlo, les sobra el talento. Por lo tanto,  he de reconocer que la calificación obtenida fue de matrícula de honor.

Su actuación venía precedida por la participación de un grupo folk de la tierra. The Baked Beans in tomato souce brothers ofrecieron una actuación llena de buenas intenciones y mucho desparpajo a través de las canciones de su trabajo In a stew (2012). Justo después y tras un breve parón, se abría de nuevo el telón para recibir al trío formado por Javi Vielba, Rubén Marrón y Guille Aragón. Al salir, se llevaron una calurosa ovación de las más de 250 personas que copaban los asientos del auditorio, porque sí, el espectáculo lo tuvimos que ver sentados conteniendo las ganas de levantarse y saltar en cada canción.

Arizona Baby pisaba Madrid para presentar su nuevo EP de título The truth, the whole truth and nothing but the truth (Subterfuge, 2012). Fue una actuación vibrante donde entrelazaron siete de los ocho los temas de su nuevo EP (‘When the sun never sets’, ‘The ballad of golden valley’, etc.) con los antiguos de su anterior trabajo Second to none (2009) (‘The truth’, ‘Ouch’, ‘Dirge’o ‘X’ed Out’ donde se marcaron un inicio apoteósico con ‘The End’ de The Doors) además, de alguna que otra versión ya conocida como fue Runaway (Del Shannon), versión que tocan con su banda hermana Corizonas. Por rescatar alguno de los momentos que más emoción tuvieron durante la hora y media larga que duró su actuación, destacaría la canción ‘If I could’ de su nuevo EP, que con su esencia a tribu india norteamericana, conquistó los corazones del público . ‘The model’ (versión del tema Dash Modell del grupo Kraftwerk) que supuso la confirmación de que tienen muy buen tiro al explorar nuevos horizontes musicales. Y ‘Shiralee‘, reafirmando que por más que pase el tiempo, sigue siendo un auténtico hit cuando el señor Marrón comienza a tocar su acordes. Arizona Baby se despidieron del respetable al ritmo del Rock & Roll de Little Richard, interpretando su más que movido éxito, ‘Lucille’.

Pero por encima de las canciones, hubo un factor que estuvo presente durante toda la actuación, la conexión entre banda y público. Continuamente el extrovertido frontman Javi Vielba hilaba un cómico diálogo con el público haciéndoles soltar más de una carcajada. Como anécdota, podemos contar que en plena actuación se le rompió una de las cuerdas de su guitarra. En vez de mostrar cualquier signo de nerviosismo, comunicó el hecho de manera graciosa, dejando su guitarra en el improvisado taller que se montó Rubén Marrón. Mientras Rubén iba cambiando la cuerda y aunque no estaba en el guión inicial, Javi tomó prestada la acústica y se tocó una versión de Willie Dixon. Y es que la naturalidad no está reñida con la popularidad.

Mención especial también para los visuales que  con una elaborada estética bizarra, mezcla de imágenes de desiertos, lejano oeste y otros menesteres cubría en todo momento la retaguardía del grupo.

Podemos acabar esta crónica retomando el hilo inicial de la misma, y es que con qué poco se puede hacer tanto. En la noche del sábado en Leganés, este trío de barbudos de corazón amable supo desenfundar y disparar sus mejores armas a lo más profundo del corazón. Sin impedimento alguno y a merced del pueblo impusieron su ley con esa mezcla de folk americano y country rock con dosis de psicodelia.  No hay bases electrónicas ni sonidos enlatados, sólo el maravilloso duelo de dos guitarras ejecutadas a la perfección y llevadas de manera excelente por la percusión. Esa fue la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad…

 

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