Crónica del Ebrovision 2010

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Décima edición del festival que para muchos cierra el ciclo veraniego de festivales y al que siempre es un gusto acudir. Esta edición, para no romper la costumbre, la organización fue de nota: barras suficientes, precios acordes, comida con alguna sorpresilla buena para lo que suele ser la media festivalera,… y al añadido de que todo funcione como esta anunciado en el cartel y los conciertos suenen bien y no solo alto tenemos el nuevo recinto para los que vamos ‘acampados’, un grande y nuevo polideportivo cubierto con las duchas más limpias que hemos visto en ningún festival, y llevamos unos cuantos a la espalda.

Viernes

Metidos ya en faena el primer día grande del festival (el jueves no pudimos asistir a los conciertos de The Wave Pictures o Stay)  L.A. se encargaba de calentar el escenario, pero muy lejos de parecer una joven promesa nos sorprendió nuevamente, como ya hizo en sonorama sirviéndonos un potente directo que desarrolla acompañado de banda y mutando las canciones de su debut a una nueva piel, más energética, rockera y frenética. Somos ya bastante fans de su debut, pero sobretodo da gusto comprobar como en directo dan mucho de sí estas canciones del «Heaven Hell», sobretodo «Crystal Clear» o la versión que realizo de «Tainted Love».

A los mallorquines les siguieron Second, de los que nos perdimos medio concierto realizando una entrevista y acústico a L.A. que dentro de poco podréis ver, asique lo más sensato que podemos decir siendo además poco aficionados a la banda madrileña es que a la gente le encandilo su show, se vio mucho público fan saltando en la recta final de su actuación y a pesar de un sonido no del todo optimo cerraron un concierto correcto.

Turno del ex-Piratas Iván Ferreiro y uno de los más veteranos del festival, si no nos confundimos de su primera o segunda edición. El señor Ferreiro, algo cansado de tanto viaje como nos comentó posteriormente y sentado sobre el teclado la mayor parte del show, decidió no centrarse en su último disco, Picnic Extraterrestre, para realizar un setlist más popular en el que incluyó canciones de toda su discografía en solitario, que terminaron por sonar un tanto lentas y sacarnos del concierto a aquellos que no nos sabemos al dedillo todas sus letras. Un concierto pasable, aunque esperábamos unas interpretaciones con más intensidad de uno de los cabezas de cartel de esta edición.

Los chicos de La Habitación Roja optaron por presentarnos su último trabajo ‘Universal’, gran disco mucho más pop que lo que esperábamos, acorde a sus últimos lanzamientos, pero no por ello deslucido. Aunque quizás deberían dejar las presentaciones para las salas pequeñas donde se puedan explayar más y optar por un setlist más directo, olvidando las partes más acústicas que unidas a un sonido un poco extraño nos dejaron con un raro sabor de boca de la primera mitad del concierto, que fue levantando a medida que se acercaba el final pero que no supo conectar con la gente. Para no dejarnos huérfanos entre «No deberías» y «Voy a hacerte recordar» metieron los esperados «El Eje del Mal» y «Nunca ganaremos el mundial» que siempre son seguro de vida.

Era ya el turno de la cabeza de cartel del viernes, los granadinos Lori Meyers, de los que sobran presentaciones venían dispuestos a defender a capa y espada su polémico sonido en «Cuando El Destino Nos Alcance», del que tanto se ha hablado y tantos palos que ha recibido. Con un sonido pulcro y directo no les costó mucho poner a la gente a bailar y botar con las consabidas «Ahá han vuelto», «Mi Realidad», «Nuevos Tiempos» o «Explícame», todos nuevos hits con preeminencia de la guitarra y el encuentro del público con unos Lori Meyers en un estado de forma imparable y en una onda similar de aquellos que nos emocionaron con «Alta fidelidad» o «Tokio ya no nos quiere», temas que también incluyeron. Sin duda electrizante actuación por parte del gran grupo español de pop del momento.

DeVito se encargaban de cerrar el viernes y la verdad es que no vimos nada muy especial en ellos. En la onda sintetizadores y guitarras a lo WAS, Mendetz o los Delorean de antes de ser grandes, los de Zaragoza estaban demasiado subidos de revoluciones para elaborar algo muy convincente u original, así que aprovechamos para recoger pronto ya que el sábado día grande prometía mucho.

Sábado

The New Raemon abría fuego el sábado con un repertorio animado, dejando de lado algunas de sus canciones más lentas y tristes, que las tiene. Muy buena idea para la hora que era fue la de tirar de sus composiciones de «A propósito de Garfunkel» e ir mezclado con algunas nuevas de sus «Epés Reunidos», para redondear un concierto de pop inmediato y melodías redondas.

Lo que no sabemos ya es como decir lo geniales que son Triángulo de Amor Bizarro en directo y no parecer repetitivos. En un estado de forma inigualable sumaron el máximo de puntos en esa competición por tener el mejor sonido en directo entre los grupos españoles. Tormenta de ruido y distorsión mediante, los gallegos nos presentaron su reciente «Año Santo» de la mejor manera de las posibles, haciendo que incluso parezca fácil desarrollar una soberbia muralla de potencia con la que hacer vibrar a gente e impresionar a los vírgenes en el terreno de TAB. Sin duda el mejor concierto del festival, rivalizando solo con los geniales The New Pornographers, aunque en un ámbito totalmente distinto.

Aun con el cuerpo recordando las enormes vibraciones sonoras y brutalidad de los TAB saltaron The Heavy al escenario para intentar convencernos de su mezcla de pop clasicote con algo de soul y funk. La nota exótica como muchos comentaban quedo un poco desaguada en una propuesta que se fundamentalmente se apoya en la voz de su cantante y frontman, Kelvin Swaby, que sin dejar de ser destacable no salto el guion escrito en ningún párrafo y nos dejo igual que comenzábamos, teniendo la sensación de ver otro grupo más que intenta innovar para quedarse en lo de siempre.

Si el festival, por su decimo aniversario, nos quiso hacer un regalo sin duda era este, el concierto de los The New Pornographers, veteranía y nombre internacional sobre el escenario. La superbanda canadiense fue todo un regalo para los oidos más exigentes y demostró un sonido impecable de un gran grupo que no escatima en instrumentos para llevar a cabo esas melodías perfectas que suelen desarrollar. Se basaron fundamentalmente en su último trabajo «Together» y emocionaron con temas del mismo como «Crash Years», «Moves» o «Your Hands (Together)». Quizas el ritmo continuado de pop tan perfeccionista y melódico descoloco a una parte del público, haciendo su espectáculo un poco lineal, pero sin duda con el nivel de ejecución de los canadienses no cabría ninguna nota negativa.

Ya apuntando el cierre del festival nos quedaban ya los dos últimos cartuchos, y claro, eran de los gordos. Primero el turno con los omnipresentes Love Of Lesbian, el fenómeno de la temporada -nos cuesta pensar un solo festival en el que que no hayan pisado- con el terreno ya abonado los ‘fans de John Boy’ salieron a disfrutar y consiguieron que la locura se apoderase de hasta el último alma que quedaba en el recinto. Carteles en su honor, globos, bailes organizados,… todo sea por Love of Lesbian, que realizaron el set list que más o menos vienen repitiendo en los distintos festivales, y es que si algo funciona,…
Terminaron gloriosamente con esa coreografía que todos conocemos haciendo un espectáculo global y cerrando un concierto que, salvados algunos visos de que no les vendría mal un pequeño descanso, fue de lo más animado -seas fan o no- del festival.

Y por fin We are Standard cerraban el festival como ha de hacerse, sintetizador en mano, guitarras bailables y espíritu fiestero contagioso. La pista de baile directamente traída a la arena del concierto hizo vibrar a un público enfervorecido, ya con muchas ganas de darlo todo antes de cerrar el gran finde musical. Presentaron algunos temas algo más ambientales y con un uso mayor del sampler muy bien traídos, estamos ya pendientes de nuevo lanzamiento y entre otros clásicos no faltó la versión de «I’m waiting for the man» de la Velvet totalmente reconvertida a la electrónica.

No nos queda otra que recomendar Ebrovisión como un festival cercano y entrañable, por mucho que no queramos que vaya mucha más gente, ya que la poca masificación del mismo es un valor añadido, pero realmente es uno de esos poco sitios en el que aunque el presupuesto no maneje cifras desorbitadas se respira ambiente musical y no solo de ser una fiesta con la excusa de los conciertos, de manera que la impresión es 100% positiva. No se pierdan la próxima edición.

 

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