Crónica del Véral. Junio 2015. Valladolid.

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Existe una línea finísima entre la primavera y el verano, una línea tan estrecha que es casi imposible detectarla. Sin embargo, algo tiene el solsticio estival que anima los espíritus de los ciudadanos que inundan las calles ligeros de ropa, con una sonrisa en los labios y bañados por un optimismo inusitado.

El fin de la primavera, la llegada del verano, no sería lo mismo sin el Véral, ese evento al que nos tiene acostumbrados el Colectivo Laika.

Durante la mañana la presentación del sello Valle Rojo nos presentó en sociedad formalmente a sus nuevos muchachos : Jr & The Gang y Mike Terry & sus Terryballs, dos rara avis de la escena pucelana que si no lo están haciendo ya, darán bastante guerra en un futuro cercano, su actitud en directo con la calorina lo demuestra.  El incombustible Garbanzo se atrevió con el concierto a tu altura de la ocasión, un directo dirigido para el público más infantil pero con el que no paramos de gozar los mayores de edad, da igual el público que sigue igual de Gozón!

 

Lorena Álvarez daba la bienvenida a la jornada vespertina, con ese salero que tan bien lleva la muchacha, consiguió involucrar al público desde el primer momento y hacer partícipe del baile a jóvenes y no tan jóvenes, con anis y sin anis. Buen repaso a su debut pegó la asturiana, con especial atención a temas del calibre de ‘La Boda’ , ‘Adiós y a la Virgen’ o ‘Plegaria’ (no apta para momentos de bajón emocional). Hubo incluso tiempo de recuperar el pasodoble ¿qué lugar más idóneo que la Pérgola? así junto a la ayuda de Ricky (batería de Nudozurdo) hubo incursión a lo Manolo Escobar con ‘Me Voy a Escapar Contigo’. Grande Lorena…

Con las últimas luces del día, Garú fue desgranando las canciones que componen su último trabajo, The Flood, para nuestro deleite. La pericia de unos músicos curtidos, su delicadeza y el ímpetu que imprimen a sus canciones en directo, hicieron de esta una de las mejores actuaciones del día.

Pero, sin duda, el punto álgido de la noche llegó de la mano de Nudozurdo. Con Ricky Lavado (Standstill) a la batería, el trío madrileño se subió al escenario decorado con regaderas colgantes frente a un público expectante que se agolpaba al lado del mismo. Traían un nuevo disco bajo el brazo Rojo es peligroabanderado por un tema grandioso, claro reflejo del desasosiego imperante en la sociedad; “El Grito”. Pero la audiencia quería clásicos y coreo, emocionada “El hijo de Dios”, “Prometo hacerte daño” y “Ha sido divertido”. La voz de Leo Mateos, bañado por una luz con irisaciones propias de The Cure, se fue mezclando con paisajes instrumentales que en ningún momento resultaron excesivos, al contrario, la fluidez del concierto nos llevó a un final sin bises, Ricky Lavado se había lesionado.

 

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