¿Hay Alguien en Casa?, lo nuevo de Mucho

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Con el nacimiento de Mucho allá por 2011, gran parte de los fans de The Sunday Drivers respiraron de alivio sabiendo que, aunque por vías separadas (el cantante Jero Romero inciaría una notable carrera en solitario), iban a poder disfrutar de música nueva de algunos de los integrantes de la banda. En los tres primeros discos, el grupo fue afilando sus letras y encontrando un sonido que ya en Pidiendo en las Puertas del Infierno (Marxophone / Gran Sol, 2016) estaba compuesto de pocas canciones al uso, utilizando estructuras alejadas de estándares y letras que desbordaban sarcasmo y actualidad (con la inevitable indignación por la situación política que vivimos).

Con gran probabilidad, esta evolución ha estado esencialmente marcada por la figura de Martí Perarnau IV, cantante y teclista de la banda, que ahora ha visto cómo Mucho se ha convertido en su proyecto personal (y nos lo dice literalmente: “Ahí te quedas, Perarnau”). Desde esta perspectiva, el insaciable colaborador de sus amigos del panorama musical nacional (en este período, entre otras cosas, ha puesto su granito de arena en Casa de Iván Ferreiro, ha girado con Tulsa y ha compuesto para Zahara “Hoy la Bestia Cena en Casa”) lejos de echarse atrás o conformarse con papeles secundarios en otros proyectos, se ha entregado en cuerpo y alma para sacar adelante el nuevo disco de Mucho, ¿Hay Alguien en Casa? (autoeditado bajo el sello Kartoffel Kollektiv, 2019).

Con este trabajo, el músico ha decidido regalarnos un disco muy electrónico que ya desde el principio nos atrapa en una maraña de sintetizadores dejando claro de dónde vienen estos sonidos con el título de la primera canción (“1985”, año de su nacimiento). A este inicio contundente le siguen una serie de temas (enlazados unos con otros, concebidos para ser escuchados del tirón según el propio artista, llegando a incluir esta versión “continuous mix” en plataformas digitales) que nos dejan clara la visión que Perarnau tiene de sí mismo y de lo que le rodea, desgranando aspectos de su vida interior, referenciando (musical y líricamente) las cosas que le apasionan (es difícil pasar por alto los guiños a Regreso al Futuro o E.T.) y enlazándolas de manera brillante con los aspectos más descorazonadores de la situación global y nacional actual.

Un disco con partes que suenan a hit techno francés (“El Enemigo Ahora Vive en Todos Nosotros), tramos más oníricos como el que une a “Soy un Aeropuerto” y “¿Hay Alguien en Casa, Mcfly?” y martillazos directos a la conciencia colectiva como el que fue uno de los tres cortes que pudimos escuchar antes de la salida del disco, “Putochinomaricón” (que toma prestado el nombre artístico de Chenta Tsai), el disco propone un viaje a caballo entre nostalgia y actualidad, que aúna crítica e introspección (“Sé Que Soy una Anomalía”, “Nunca Pegarías a un Hombre Con Gafas”) y destila una indignación cargada de sarcasmo.

Un trabajo muy cuidado (no en vano han pasado 3 años desde el último lanzamiento del grupo), parido por las teclas de una máquina de escribir que compró en Wallapop y su querido ordenador portátil (su “strat del 69”) que ha sido una de las herramientas principales en el proceso de grabación. A pesar de haberse quedado “solo”, Perarnau se ha rodeado de algunos nombres ilustres que le han ayudado con la grabación de instrumentos analógicos en La Casa Murada, como Emilio Saiz, Xavi Molero o Ricky Falkner, que también colabora en la producción del disco junto a Santos Berrocal, Fluren Ferrer y el propio Perarnau.

Entre el auge del fascismo (“buscaba la paz pero aún tiene el brazo levantado el constructor de pantanos”), la corrupción (“los delirios de grandeza están patrocinados por Endesa”) o las fake news (“el cambio climático no se ha demostrado, la tierra es plana y eso de la ciencia un engaño”), la pérdida de libertades (“vas a estar encerrado tres años por hacer canciones”) y el uso desmedido y la excesiva relevancia de las redes sociales (“bloggers influyentes, ahora eres experto en moldear las mentes, Dior te ha regalado un cepillo de dientes con incrustaciones de oro”) que provocan la exaltación del individuo y las apariencias (“pagar el gimnasio para quedar bien en el trabajo”), aún queda hueco para gente con las cosas claras que se rebela a través de sus letras. En palabras del propio Martí en una charla con Ángel Carmona en Hoy Empieza Todo:

“Esta es mi mandanga y si te gusta pues la compras y si no, pues adiós, porque yo ya no tendré ni siquiera más pelo”.

mucho gira

 

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