Kase. O vuelve a cerrar El Círculo en el Wizink Center. Crónica de su paso por Madrid. Diciembre 2018

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Volvían los acordes al Wizink anunciando la llegada del Mesías. Le han llamado “el puto amo” ni se sabe las veces, y con criterio: Javier Ibarra es el máximo exponente del rap en español por méritos propios y pocos entendidos se atreverán a discutirlo.

En los dos años y medio que Kase.O lleva girando ha tenido tiempo más que de sobra para limar las esquirlas de “El Circulo” hasta convertirlo en un show redondo. Y es que como ocurre con el disco, el directo de Javat llega al corazoncito de los viejos rapers, los que crecieron de la mano de Violadores del Verso, SFDK, Tote King o La Mala entre muchos otros, pero también resulta asequible de cara a los neófitos del hip-hop, un trabajo perfecto para desvirgarte en el rap y ojala morder el anzuelo.

Andaba calentito el recinto para ser finales de diciembre, pero en esta segunda visita a la capital se quedó Kase sin llenazo. El público abarrotaba la pista pero dejó alguna que otra calva en las gradas, una pena porque el amigo Javier estuvo brutal.

foto de archivo. Montse Sing

foto de archivo. Montse Sing

Con R de Rumba a los mandos, El Momo en el papel de fiel escudero arengando a las masas y tras una “Intro” que te sube por la columna como un chispazo, el concierto empezaba a tomar forma al ritmo de “Esto No Para”, “Yemen” o “Guapo Tarde”. La vertiente funky de “El Circulo” le va como anillo al dedo al directo, ¿en cuántos conciertos de rap has tenido la oportunidad de menear el culito y pegarte unos bailes sabrosones? Seguro que en muy pocos…esa es parte de la magia del maestro Kase.O.

Hubo tiempo para contentar al perfil más hardcore con himnos antiguos de Doble V como “Ninguna Chavala Tiene Dueño”, pero sin duda los momentos álgidos de la noche llegaron con las colaboraciones. So-Hai y Xhelazz, dos habituales compañeros de micro del maño, se subían al escenario para reventarnos la cabeza con “Viejos Ciegos” y otros trallazos de rap puro, rap con regusto añejo, del que aunque rebusques no encuentras dentro de la nueva ola del hip-hop patrio.

No faltaron a la cita Nawja Nimri para completar “Mitad y Mitad”, tan misteriosa y seductora como siempre, y Rozalén como contrapunto a “Mazas y catapultas”, quizás la mejor pieza de “El Circulo” y también una de las que más luce sobre las tablas.

Al de Zaragoza le flipa lo que hace y sabe muy bien cuáles son sus puntos fuertes, pero no hay que pasar por alto la falta de novedades en un show que ya había parado en Madrid. Sin cifras en la mano, nos arriesgamos a decir que gran parte del público repetía en el Wizink y vivió exactamente el mismo directo que en 2017: setlist duplicado, discursos semejantes, bailoteos idénticos, chascarrillos y colaboraciones calcados… No pudimos evitar sentirnos como tras una partida de la recreativa “The House of The Dead”, ¿os acordáis?: un juego rápido, con el que te emocionas y lo das todo, pero que tras pasártelo soltando muchas monedas no encuentras aliciente para volver a jugarlo, es “pasillero” al fin y al cabo. Siendo un concierto de rap se echó de menos frescura, improvisación y algún que otro giro de guion para los repetidores.

Déjà vu aparte, la noche fue tremenda. Javato Jones llevó en volandas a los 12.000 asistentes hasta la traca final con “Basureta”, “Repartiendo Arte” y “Bailando” como bises. Un concierto de diez, reivindicativo y conciliador, que irradió buena energía y que deja con la babita colgando a la espera de nuevo disco… ¿con Violadores?

Texto: Nacho Carrasco

 

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