Mad Cool 2018 : Part of The Queue – Crónica del jueves 12 de julio.

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Mad Cool 2018 : Part of The Queue

A estas alturas cualquiera con un poco de tiempo libre habrá leído las miles de opiniones sobre un Mad Cool que en su tercera edición ha crecido sobremanera para bien y para mal. Obviamente pasar a doblar tu aforo tiene que estar seguido de ciertas garantías que no fueron cumplidas el primer día, pero también pasar a esta cantidad de público llevó al festival madrileño a estar en la primera línea de los festivales europeos y mundiales. Si dejamos fuera los escándalos y los comentarios troll de la gente que no sabe aún que está asistiendo a un evento de 80000 personas (¿Hola? qué esperabas ver un directo en la Joy Eslava) pues tendríamos que decir que el cartel era de 10, una parte alta del cartel que llamó a un público veterano (sí ese que se deja la pasta en copas y bocatas y no en hacer un botellón a la entrada) y una parte mediana y baja con reclamo para todas las edades. Una franja de electrónica en la que hubo diversidad de estilos y estampas y una apuesta por las bandas emergentes españolas que fue respaldada por un público que prefiere cantar antes que corear un estribillo anglosajón.

Foto - Facebook Mad Cool Festival

Foto – Facebook Mad Cool Festival

Tampoco vamos a quitar hierro a lo que ocurrió, colas infernales, imposibilidad de pillarte un jodido mini si no aguantabas una hora de colas (el primer día), o un caos inusitado para pillarte un bus de vuelta al centro de Madrid. De uber podríamos echar mil pestes, aquí cada uno sabrá lo que quiere pillar para volver a casa, gracias porque habéis hecho que volvamos a creer en los taxistas de Madrid en vez de en vosotros. Camareros no formados, seguridad empanada, accesos colapsados, puestos desbordados y fallos monumentales de cobertura (lo de poner un par de cajeros dentro no vendría mal para la próxima).

 

#Eels versionan hasta a #prince en @madcoolfestival ❤️❤️

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En lo musical podemos comentar que el macrofestival se llevó un diez, salvo contados fallos de sonido en algún que otro escenario y la práctica cada vez más adictiva que todos los eventos tienen de colocar zonas vip, podríamos decir que estuvo muy bien montado. Mucha gente y muchos escenarios, mucha diversidad y solapes para todos los gustos, miraras donde miraras había peña a mansalva llenando desde el escenario más pequeño al escenario del cabeza de cartel, eso sí también este tipo de eventos se han convertido en la forma de pasarte un fin de semana de fiesta caro y dejarse ver, no falla un porcentaje de gente que va a hacerse la foto y que no distinguiría un tema de Massive Attack de uno de Carolina Durante. Quizás también eso lo aprovechan las marcas, un parque temático alrededor de un festival en el que te puedes colar en una mansión de Mahou o tumbarte en unas hamacas de una conocida marca de ropa. De todo hay en los caminos del señor. Poco se habla de ciertas virtudes, como dejar todo un recinto de ese calibre lleno de cesped artificial, o habilitar fuentes para no caer en la deshidratación, en nuestra opinión, se pudo haber liado parda, pero como en muchos otros festivales y eventos de toda índole, el año que viene, nosotros volveremos.

Nuestro jueves comenzó con Eels, poco hay que reprochar al proyecto de Mark Everett, banda impoluta, directo que bebe del rock y del blues sin florituras y una clase y desparpajo en escenario que transmite buen rollo sin parar, nuevo disco que presentar, batería nuevo en la banda con peculiar homenaje sonoro homenaje a Prince y clásicos como ‘Novocaine for the Soul’ o ‘Fresh Blood’ que sonaron deliciosamente atrapadores. Tras Eels, nada mejor que darnos un baño de preciosismo folk de la mano de Fleet Foxes, su puesta en escena no era apto para los fans de Pearl Jam que se apelotonaban en primeras filas hablando como carcamales sin respeto para el silencio y dedicación que demandaban las composiciones de los de Seatle. La banda presentaba ‘Crack-Up’ en Madrid y temas como ‘Grown Ocean’, ‘Mykonos’ o ‘Your Protector’  fueron recuperados de trabajos anteriores, “I Am All That I Need / Arroyo Seco / Thumbprint Scar” y “Third of May / Ōdaigahara” fueron dos de los momentos cumbre en la interpretación de su tercer trabajo. Clase, elegancia y un sonido claro y emocionante. Entre medias algunos conseguimos acercarnos a disfrutar de los madrileños Toundra. La banda llegaba al Mad Cool para presentarnos su último trabajo “Vortex'” Un concierto cargado de guitarrazos y aspavientos que nos sirvió para empezar a sudar la gota gorda bajo el calor de julio.

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Mientras parte del equipo se decantaba por la psicodelia bailable, otros nos acercamos a primeras filas del escenario Radio Station para disfrutar de la propuesta negruna de DVSN, un claro homenaje al R&B noventero, ese del que bebían Babyface o Usher y que reinventan con claros ecos a Drake y artistas del hip-hop más punteros. ‘Morning After’ fue el álbum que vinieron a presentar, bases y un frontman al que le costó llevarse a una desierta ocupación al baile, pero cuando nos inmiscuimos en sus proyecciones y su universo lírico no pudimos salir, flow y sensualidad a mansalva. Uno de los conciertos más esperados de la jornada del jueves fue la de los australianos Tame Impala. Liderados por Kevin Parker, Tame Impala ofreció un auténtico espectáculo de luces, sonido y confeti que cubrió todas nuestras expectativas. En una imagen bucólica y mientras caía el sol, miles de seguidores bailamos al ritmo de sus archiconocidos hits como son’Let it happen’ o ‘The less i know the better’.

 

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No pudimos dejar pasar de largo la propuesta de Gold Panda, una pinchada para el recuerdo y un enérgico show que nos obligó a sudar la poca birra que habíamos podido catar en el festival, en una hora punta que fue coincidiendo con la rush hour del caos en barras. Al igual que hiciéramos el año pasado, pasamos bastante de los cabezas de cartel, somos un poco más de buscar el festival personal dentro de cada festival, y si ya te han contado lo que hicieron Pearl Jam en todos los lados y puedes ver el directo en youtube. Además nos jode bastante ver los conciertos en pantallitas a no ser que sea estrictamente necesario. Optamos en este caso por ir a disfrutar de los ya omnipresentes Carolina Durante y darnos unas buenas ostias a base de pogo y lluvia de cerveza (insensatos con lo que costaba pedirla). Los madrileños se han forjado un hueco a nivel nacional a base de un punk gamberro, letras afiladas y enérgica juventud, himnos que van más allá de la favorita de Casado y Pedro Sánchez (Todos Cayetanos), y dos eps que son la antesala a una de las nuevas grandas bandas del panorama “Necromántico” y “Ex-Amiga”, aquí hay donde rascar

Washed Out presentaban su excelente nuevo disco “Mister Mellow”, un show redondo, fresco y bailongo, unos recuerdos de atardeceres ibizencos y de buen rollo, temas de la talla de ‘Burn Out Blues’ o ‘Floating By’ tienen buena culpa de ello. Eso sí, cuando ‘Amor Fati’ o ‘Soft‘ suenan uno sólo puede volar, y dar gracias a la música por bandas y momentos como ese. Un poco nos dio tiempo a divisar la propuesta malota de Post-Malone, un revienta pistas que entró pegando fuerte y mezclando grunge con rap con mala baba y espectacularidad. De ahí no quedó otra que acercarnos a disfrutar de la bella propuesta de Porches, los de NYC presentaban “The House”, su último álbum en el que el pop melancólico se combina con el synth-pop para dejar unas melodías disfrutables a pesar de que a nivel vocal dejara bastante que desear en directo.

Kasabian, la banda de Leicester, competía en tiempo y espectáculo con Justice. Y aquí, la experiencia es un grado. Tom Meighan y los suyos nos hicieron bailar al ritmo de sus grandes hits. ‘Fire’, ‘Underdog’ y un largo elenco de temazos de su elegante pop rock fueron un broche de oro para esta jornada inicial del Mad Cool. Pero sin duda los que se comieron y reventaron el festival, con permiso de Eddie Vedder y su tropa, fueron Justice. El dúo francés volvió a lograr transmitir en el escenario ‘The Loop’ la magia de la electrónica. Éxitos punk-dance, bailes regidos por un espectáculo de luces de esos que hacen frotarse las manos a Iberdrola y un montaje de primera. Juegan en otra liga, en la de llevar a otro nivel la experiencia del dj al uso, una garantía de calidad para cualquier festival que se precie, éxitos propios y ajenos fueron revitalizados hasta llegar a la comunión entre el jolgorio con ‘We Are Your Friends’, eterno amor.

¿Qué se acaba la jornada del jueves? Pues de postre unos bailecitos a cargo de los norteamericanos MGMT. La banda de  Ben Goldwasser y Andrew VanWyngarden pusieron la maquinaria del electropop  y rock piscodélico en marcha (un día después del show íntimo en La Riviera que calcaron) y los miles de fieles seguidores que todavía permanecían en el recinto bailaron sin parar temazos como  ‘Time to pretend’ o ‘Kids’. Y así pudimos irnos felices y contentos a casa a la espera de dos jornadas de auténtico infarto.

 

Crónica : Javo, Javi, Alfonso.

 

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