María Arnal i Marcel Bagès ofrecen todo un recital en la noche madrileña. Crónica del concierto. Noviembre 2018

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Mágico, íntimo, nocturno y podríamos argumentar, que extraordinario. En la noche del lunes 12 de Noviembre, el Teatro Nuevo Apolo se vistió de Olimpo para recibir a dos estrellas emergentes que ya brillan con luz propia. María Arnal i Marcel Bagés dieron todo un recital de cómo con poco, se puede hacer mucho. El minimalismo hecho arte. 

Mereció la pena esperar la intensa cola que separaba la plaza de Tirso de Molina del teatro Nuevo Apolo. Teniendo en cuenta el ‘agobio’ que supuso la cola de la primera jornada del Mad Cool, la comidilla de la fila formada no podía ser otra que el recuerdo al mes de julio. Pero esta vez, pudimos entrar a tiempo para vivir el maravilloso espectáculo que nos aguardaba, gracias al Tomavistas Ciudad.

Porque eso fue lo que vivimos. Un señor ESPECTÁCULO. De los de quitarse el sombrero, de los de levantarse tres veces a aplaudir a los artistas hasta que dolieran las palmas de las manos. Porque la majestuosidad de lo vivido, hacía mucho tiempo que un servidor no la sentía.

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45 Cerebros y un corazón. Este ‘concepto’, que nace de un tabú y un silencio sobre los que se construyó nuestra social democracia, representa un conjunto de 11 canciones con un mensajea claro y evocador a nuestro pasado:  El hallazgo con el que se topó en el verano de 2017, un grupo de arqueólogos entre los 104 cadáveres enterrados en una fosa común de la Guerra Civil en el monte de La Pedraja (Burgos).

Este concierto supone la despedida de este primer disco, y por tanto, supone cerrar esta herida del pasado. Pero pasemos del concepto al hecho.

La velada comenzó con la canción que da nombre al disco, 45 cerebros y un corazón. Algo que es de agradecer es el hecho de que María, justo antes de cada canción, nos explicara el origen y significado de cada una.  Así, ‘Bienes’, ‘Cançó de Marina Ginestá’, ‘Cançó del farigoler’ o ‘La gent’  fueron una muestra de la fuerza, el sentimiento y la emoción con la que invaden el escenario este hermoso y bocólico dúo. Y fue esa canción, ‘La gent’, en la que el dúo se convirtió en cuarteto gracias a la colaboración de David Soler, su productor, y El niño de Elche, su padrino. La atmósfera intimista y nocturna entre loops, voces, guitarras y efectos electrónicos supuso un antes y un después dentro del concierto.

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El niño de Elche volvió a aparecer pero esta vez en forma de canción, ‘miénteme’, que versionaron sobre el escenario María y Marcel. ‘No he desitjat mai cap cos com el teu’, ‘Desmemoria’ y una impresionante ‘ big data’, canción que no habíamos escuchado hasta ahora, fueron los prolegómenos perfectos para ‘Canción total’ y su archiconocida ‘Tu que vienes a rondarme’, que supuso el culmen perfecto.

Tras dos bises donde sonaron canciones como ‘el vals del vetlatori’ o ‘A la vida’, Marcel y María se coronaron recibiendo un caluroso y cerrado aplauso, engrandeciendo su ya fornida gira de este 45 cerebros y un corazón, al que le quedan tres conciertos para poder ‘enterrar’ tan preciada obra de arte.

La sencillez, el cuidado juego de luces y sombras que proyectaban Maria Arnal i Marcel Bagès, la fuerza vocal y la templanza del sonido de la guitarra, entre otros detalles, hicieron que la noche del lunes 12 de noviembre viviéramos un concierto que seguramente, no olvidaremos nunca.

 

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