Crítica de teatro: “CÓCTEL” @ Sala Ambigú (Valladolid): 28/01/11

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“LA VIDA ES TAN BREVE QUE APENAS OCUPA UNA COPA”, CÓCTEL de TRECEACERO

No es la primera vez que la Fundación Municipal de Cultura, responsable de la programación de la Sala Ambigú, da cabida a propuestas escénicas relacionadas con la lucha contra la exclusión social de personas con discapacidad. Es el caso de CÓCTEL, cuya representación tuvo lugar en este espacio el pasado viernes día 28 de enero.

La compañía TRECEACERO fue la artífice de la puesta en escena ante, aproximadamente, un centenar de personas. Antes de ocupar las butacas ya se sabe que no va a ser un espectáculo tradicional: sobre cada asiento, un posavasos como programa de mano. El telón abierto, una hilera de copas de cóctel vacías en primer plano, once sillas y once actores que entran sigilosamente, las ocupan y se descalzan. Nada de formalismos. Algunos de ellos padecen discapacidad.

A partir de aquí se suceden una serie de episodios ambientados en una noche con toques de humor, reflexiones salpicadas por piezas de Mancini, Sinatra o Waits y continuas referencias a formas de comunicación alternativas a la palabra. A realzar algunos momentos divertidos como el gag de mimo o la escena a ritmo de Sinatra.
La intención del espectáculo es poner sobre la mesa el potencial de las personas con discapacidad para aportar mucho a la sociedad y de las disciplinas artísticas como instrumento para mostrar que la integración total es posible. Al menos este objetivo es el que persigue uno de sus directores, David Ojeda, que en alguna declaración con motivo del estreno de este montaje en la Casa Encendida en 2010, afirmaba que para lograrlo el punto de partida debe ser la exigencia absoluta para todos los actores, sin excepción. En sus palabras, la compasión o excesiva condescendencia en la percepción de los logros que estas personas pueden llegar a conseguir sólo perjudica, a ellos y a los resultados de su trabajo.

De entrada, hay que reconocer que la intención es buena. Otra cosa es que el desarrollo del espectáculo consiga trasladar ese mensaje por sí mismo al común de los mortales. Quiero decir, espectáculo recomendable, sí, por su calidad y estética cuidadas y porque es indiscutible que, desgraciadamente, estas iniciativas aún son necesarias para desterrar prejuicios e interiorizar actitudes integradoras. Pero para ello quizás le falta a esta propuesta, desde el más “común” y “mortal” de los puntos de vista, algo de continuidad entre las escenas y una mayor explicitud en el contenido. No se trata de simplificar, sino tal vez de recurrir a vías de trasmisión del mensaje en un plano más emocional. Porque no siempre performance contemporánea ha de significar abstracción. Por eso eché de menos, por ejemplo, que se hubiera sacado más partido a la expresión corporal o a la coreografía, aprovechando la formación de Patricia Ruz, codirectora de la propuesta.

Cuestión de perspectiva, por supuesto, y sobre todo, de expectativas…

De todas formas, es un montaje meritorio teniendo en cuenta su naturaleza, origen e intención. Se trata de un ejemplo de propuesta que viene a completar la programación de gran formato de la ciudad y es algo que hace mucha falta. A quien corresponda, decir que resulta vital que se siga fomentando esta línea en la oferta teatral de Valladolid.

Espectáculo: CÓCTEL
Compañía
: TRECEACERO
Dirección: Patricia Ruz y David Ojeda
Interpretación: Aitor Subiza, Christian Gordo, Valle Portacelli, Pilar Muñoz, María Solana, Isabel Santamaría, Jose Carlos de la Cal, Javier Santa Cecilia, Patricia Ruz, Alberto Romera y Mariu del Amo.
Lugar: Sala Ambigú (Valladolid)

 

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