Liebre por gato

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No hay duda de que la mayor parte de la publicidad que se hace en este país para televisión es acorde con ella, es decir, se trata de publicidad-basura. No obstante, cuando nos encontramos con anuncios inteligentes hay que saber apreciarlos (para ello, nada mejor que pasarse por el Festival Publicitario Iberoamericano El Sol, San Sebastián, 24-26 de Mayo, www.elsolfestival.com). Pero esto siempre que no nos den liebre por gato, como diría el inefable Julio Cortázar. Para ilustrar lo que digo observad este anuncio:


La expresión cortazariana que titula esta nota no es gratuita. El texto que emana de tan seductora voz pertenece íntegramente a uno de los microrrelatos del mencionado escritor, dentro de sus Historias de Cronopios y de Famas. Y, por si fuera poco, esa fantástica voz gutural pertenece al propio Cortázar. Todo ello sin tan siquiera mencionarlo.

Transcribo a continuación el texto completo del relato. Sin ánimo de caer en el mismo error (intencionado) del anuncio, menciono la fuente de la que lo he sacado, tanto el texto del relato como el descubrimiento del anuncio:

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

[Extraído de “el blog del becario” notodo.com]

Y qué mejor ocasión para recomendar la obra del genial escritor nacido en Bruselas, mas argentino de los pies a la cabeza. Sus cuentos completos –ideales para los que añoramos que nos cuenten uno antes de dormir– fueron publicados por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores en 2003, en el primero de los nueve volúmenes que englobarán la obra completa del escritor. Se trata de nueve libros (La otra orilla, Bestiario, Final del juego, Las armas secretas, Todos los fuegos el fuego, Octaedro, Alguien que anda por ahí, Queremos tanto a Glenda, Deshoras, y el inédito Bix Beiderbecke), con un total de 90 cuentos que muestran uno de los registros de más alto nivel cortazariano, que lo convirtieron en uno de los mejores –si no el mejor– cuentistas del pasado siglo. Su extraordinaria fuerza narrativa lo sitúan al lado de los Borges, García Márquez, Vargas Llosa o Carpentier, con los que forma, entre otros, la generación del llamado boom latinoamericano.

Su genial manera de titular (La vuelta al día en ochenta mundos, Los autonautas de la cosmopista, Viaje alrededor de una mesa, Pameos y meopas) ha influido hasta la saciedad en innumerables generaciones de creadores de todos los ámbitos. Sin ir más lejos, Nacho Vigalondo –candidato al Oscar 2004 al mejor cortometraje por 7:35 de la mañana– ha titulado su próxima película Los Cronocrímenes, en claro homenaje (a priori, no la hemos visto todavía) en título y argumento al genial escritor latinoamericano.

El cine ha adaptado en ocasiones cuentos de Cortázar, como en la película Blow-up, dirigida en 1966 por Michelangelo Antonioni, basada en el relato Las babas del diablo, del libro Las armas secretas. Personalmente recomiendo el cine del argentino Adolfo Aristarain, con películas como Martín (Hache), Lugares comunes o Roma, que contienen numerosas referencias a Cortázar y su obra.

(Aquel que se pique con los cuentos de Cortázar no puede pasar por alto la lectura de su más genial obra, novela total donde las haya, Rayuela, de la cual hablaremos en otra ocasión si procede)

 

2 Respuestas

  1. Maggie

    18 abril 2007 11:26

    jolín, yo que no leo, que soy de los que pensamos en leer un libro y esperamos a la película, he sentido la necesidad imperiosa de leer esos cuentos. Si de verdad salen de ellos palabras como las del anuncio, entonces Cortázar tiene una nueva lectora. Gracias por la información y bienvenido!

  2. nando klrissian

    18 abril 2007 16:00

    gracias y encantado de colaborar! pues sí, los recomiendo fervientemente porque la mayoría son de una inteligencia sublime… y ánimo con la lectura porque te da satisfacciones que el cine o la música no alcanzan, con todos los respetos a cinéfilos y melómanos… (entre los que me incluyo)

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