Jorge Drexler / Amar la trama

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ztxg1jDesde que cayó en mis manos el último disco de Jorge Drexler, “Amar la trama”, lo tengo en el reproductor en modo de escucha compulsiva. Poesía pura envuelta en melodías de autor inequívocamente reconocible.

Tras “Eco”, que le colocó en los oídos de todos, y el magnífico e intimista “12 segundos de oscuridad”, que le proporcionó un Premio de la Música, nos regala este largo, a medio camino entre el directo y el estudio. Ha sido grabado en cinco días, con 20 personas de público, con la banda (9 músicos) tocando junta, en lugar del frecuente formato por pistas independientes. El resultado, gracias a una muy pulida producción, es una alegre y rica instrumentación (puedo ver los músicos sonriendo mientras interpretan) con la frescura del directo pero con la calidad del estudio. El reciente último disco de Maga está realizado también de esta forma, que es bienvenida siempre que los frutos resulten tan sabrosos. En la portada una cama doble de en la que se intuye el paso de dos personas.

Combina pistas alegres y que invitan a bailar con otras en las que se sienta y reflexiona sobre el ser humano y sus circunstancias. Las letras en general son breves, y en eso brilla especialmente, porque cada palabra suena certera, cada una da la sensación de haber sido creada expresamente para ocupar esa posición en ese verso. En muchos momentos cede el protagonismo a los instrumentos, que acompañan y engrandecen a la perfección. En algún tema opta por la repetición de los textos en lugar de esta puesta de la banda en primer plano, haciendo algunas canciones, en mi opinión, algo más largas y repetitivas de lo necesario (lo bueno, si breve…). Esto se hace más patente en la escucha atenta que el disco merece, aunque para radiofórmula o para disfrutarlo más relajadamente funcionará sin peros.

Tres mil millones de latidos‘ es una apertura optimista a esta trama que amar. Recuerda a “Eco”, con una animada percusión -los latidos del título- y vientos, para un tema alegre, pero que nos habla de la insignificancia de nuestro paso por el mundo (somos sólo uno de tantos, y el universo funciona sin nosotros) y de las causas y efectos en la naturaleza y nuestras vidas.

Continuamos más sosegados con ‘La trama y el desenlace‘, más intimista, en la canción de cuyo estribillo sale el título del album. Un fluir tranquilo, caminando por una ciudad, con una preciosa melodía y un hermoso texto que parece acompañar a una pareja en sus pasos, disfrutando de la vida, de cada día, de cada detalle, sin pretender mirar mucho al futuro.

En ‘Las transeuntes‘ se pregunta cómo dos personas (¿él y Leonor Watling, quizá?) ocurre que acaban juntas, en una letra desenfadada y ritmos para coger a las musas y bailar con ellas en el salón, con el público haciendo los coros. Sol y primavera en un corte de esos que te pones al despertar para comenzar bien el día.

La nieve en la bola de nieve‘ es otra de esas canciones en las que Jorge reflexiona acerca de los ciclos y la realimentación, algo que repite una y otra vez en su obra. Basta recordar ‘Todo se transforma’, en la que esta estructura era absoluta protagonista, aunque la utiliza sin complejos también en este álbum. Análisis de tristezas yparadojas en un tono más grave que las anteriores, porque en la vida no todo es tan bonito. “Todo puede ser tan peligrosamente leve como la nieve en la bola de nieve” suena a advertencia, a “no te descuides”, a “nunca se sabe”.

En ‘Mundo abisal‘ acompañamos a unos submarinistas que bajan a las profundidades marinas, aunque comienza con la imagen de una mujer entrando en casa y cruzando su salón, por lo que algo más esconde. Una sucesión de imágenes y sonidos -evocados. de la fauna y de lo que nos espera abajo, muy abajo, donde sólo vemos oscuridad. Dejarnos llevar “Las ganas tuyas, las ganas mías…” a pesar del vértigo y de los peligros desconocidos (“extrañas criaturas resplandecientes, tan lejoss de lo común y lo corriente, muestran los dientes”).

Con ‘Toque de queda‘ volvemos a un ritmo pausado, con cadencia de tango, recordando el lento llanto de Chavela Vargas, pero siendo acompañado por Leonor Watling. Noche y soledad aderezada con solos de trompeta (frecuentes en todo el álbum, ya los estoy paladeando para el directo).

Una canción me trajo hasta aquí‘ recupera el tono jovial inicial. De forma un tanto repetitiva parece hablar de su salto oceánico hacia España mediante la música, o de cómo su carrera ha ido haciéndole crecer o moverse. De lo menos reseñable del álbum, en mi opinión, posiblemente destinada a las radios (por alguna razón asocio repetitibilidad y escucha ligera a radiofórmulas, disculpadme), pero es que la siguiente es tan buena que lo mejor que podía hacer es llevarnos hasta ella de forma intrascendente, sin que nos demos cuenta, haciendo que reservemos fuerzas…

Aquiles por su talón es Aquiles‘ me parece la mayor joya del álbum, y posiblemente de toda su carrera. Casi recitado sobre un acompañamiento muy simple, meramente ornamental, se sucede preciso verso tras verso, intercalando pausas de percusión y viento que dan a la letra aún más calado. Autoreferencias a su estructura predilecta (“dentro de la noria de causas y efectos”) para dar su visión de lo que somos. Arranca claro: “se es lo que se es, lo que siempre se ha sido”, y explica cómo lo que nos define es todo lo que nos hace personas, incluyendo nuestras limitaciones y errores, nuestro lado irracional, quizá indicando que sobre todo somos eso. “Uno no elige de quién se enamora / ni elige qué cosas a uno lo hieren”, sentencia después, opinando que, en el fondo, todo lo realmente importante de la vida no depende de nosotros, ni lo tenemos bajo control. Sólo en el estribillo, repitiendo el título de la canción, se atreve a levantar la voz, como si el resto de la canción fuese una explicación, una justificación, y en ese momento pretendiese dejar claro su teorema. Canción de escucha compulsiva en la que cada repetición mostrará un nuevo detalle. Disculpa la parrafada, pero me parece una canción fascinante a cada verso. Me la pongo otra vez y sigo con la siguiente.

Nothing is going to be alright‘ es el único tema en inglés, cover a dúo con Ben Sidran. “Nada me preocupa, porque nada va a salir bien”, proclama, invitando de nuevo a dejarse llevar y dejar a un lado las preocupaciones, que siempre van a estar ahí. Casi instrumental, con más teclados de lo habitual, toma la forma de –breve- conversación con un amigo.

Noctiluca‘ es casi una nana para su hijo. El ambiente recuerda a los faros de “12 segundos de oscuridad”. Luz en la oscuridad para un regalo para Lucas, como reflexionando antes de encontrarse con él. A pesar de la hermosa guitarra que acompaña al texto, me parece algo repetitiiva, y podía haberse recortado -o jugar más con los efectos de sonido del final, que parece que lo piden- para no tener que repetir una y otra vez la misma letra. Letra que, por otra parte, resulta muy evocadora y crea la atmósfera que pretende.

Todos a sus puestos‘ es otro de los temas de percusión y vientos animados. Esta vez habla tanto de alegría como melancolía, pero en este caso no se recrea en ella, sino que la acepta y convive con ella, invitando a ignorar la pena y disfrutar de lo que hay.

Acabamos con ‘Telón‘, que sabe a breve propina de último bis. Aquí se ha relajado totalmente la producción, para, con poco más que una guitarra y sonido sin pulir, evocar ese ambiente de cierre de concierto en una salita para pocos elegidos, incluyendo aplausos y agradecimientos finales.

En conjunto, un album genial, al que sólo le achaco que , para mi gusto, alguna canción se hace innecesariamente larga, quedando un regusto repetitivo en algo que podría haber sido un bocado más breve e intenso. Sin ser rompedor, sigue enriquecieendo lo hecho hasta ahora, dando lugar a un trabajo completo e intenso, variado, con canciones para todos los gustos. Versos precisos, palabras exactas y cargadas de matices, y melodias alegres e intimistas a partes iguales. Satisfará a los incondicionales y se dejará escuchar desde el primer momento por quien quiera hacerlo.

Espero que os haya gustado la reseña, cierro para escuchar una vez más ‘Aquiles…’. Un placer.

 

3 Respuestas

  1. dafna

    19 abril 2010 1:02

    me gusto tu reseña, no coincido en todo, pero definitivamente desde que llegó, cada vez q termina la última canción vuelve a empezar tres millones… jaja…

    q se yo… una cancion me trajo hasta aquí, me parece hermosa, será todo lo que digas técnicamente, no puedo, ni quiero ni voy a contradecirte, pero es alegre, y más allá de lo bien o mal que pueda estar técnicamente, evoca sensaciones, y en el arte, lamusica, creo que eso es lo más importante… no?

    saludos
    y por mucho más JD

  2. Mastrito

    30 abril 2010 18:15

    Muy buena la crítica sobre el nuevo CD de Drexler. Yo tambien llevo mas de una semana escuchandolo sin parar, y esta noche precisamente voy a verlo en directo. Espero que no me defraude, aunque ya lo he visto un par de veces y creo que sería imposible.

  3. Javier

    18 julio 2010 0:22

    Considero un exelente aporte de Drexler

    Tiene un sabor musical increible, sabe diferenciasrse de otros artistas, evoca la poesía en sus letras con cambios inesperados, hace analogías como nunca antes habia escuchado. Tiene una pasión para expresar lo que quiere inalcanzable. Recrea mundos para explicar mejor que aun el mismo instante.

    Sencilamente adictivo

    Buena critica

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