Crónica del concierto de MOGWAI en el casino de L’Aliança del Poble Nou de Barcelona

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Teníamos ganas de ver a Mogwai en sala, tantas que cuando el primavera soud anuncio su ciclo de conciertos imperdibles no dudamos ni un minuto en reservar un vuelo valladolid-barcelona para ver a los escoceses en el casino de L’Aliança del Poble Nou de Barcelona

Con un sold out desde hacía meses, acudimos algo escépticos sobre el recibto y sonido ya que nunca habíamos estado en el casino no teníamos referencias, pero nada más lejos de la realida, nos encontramos con un magnífico teatro con centenas de personas sentadas en sus butacas y con un silencio sepulcral dispuestos sa disfrutar resptuosamente del concierto de Mogwai. ¿Sentados? Sí. En otro momento hubiéramos dicho «mogwai no es un concierto para estar sentado» pero mogwai ya no es ese grupo cañero del «Happy songs for happy people» que te hacía saltar y mover la cabeza cual poseso. Desde el «The Hawk is Howling» y, sobre todo, su nuevo disco, «Hardcore Will Never Die, But You Will», los escoceses presentan un sonido postrock mucho más tranquilo, de atmósferas calmadas, incluso se acercan en algunos temas al krautrock. Han incluído teclados muy presentes, violines e incluso voz con vocoder (que en ocasiones se hace bastante cansina sonando similar al sonido de los franceses AIR). Para ello, se acompañan de relajantes y cuidadas proyecciones y su puesta en escena es más bien estática con lo que un teatro es el lugar idóneo para disfrutar de la experiencia acústica del grupo.

Comenzaron con “White Noise”, de su último disco “Hardcore Will Never Die, But You Will» y pasaron a la magnífica “I’m Jim Morrison, I’m Dead” poniéndonos los pelos como escarpias, luego sonó “Friend Of The Night”… y de pronto, un espontáneo sin asiento y con varios litros de alcohol (y algo más) en vena, decidió protagonizar el momento de «vergüenza ajena» de la noche caminando por el pasillo central del teatro épicamente con su figura en contraste llegando hasta el escenario y bailando cual poseso en primera fila con el objetivo estratégico de levantar a todo el respetable de sus butacas. Parecía tarea imposible y que todos acabaríamos diciendo esa frase de «a dónde va ese flipao'» pero, para asombro de todos, lo consiguió y todo el teatro se levantó de sus asientos para «disfrutar» de otro modo el concierto.

Entre vocoder y vocoder Mogwai fueron repasando correctamente sus últimos años discográficos durnate más de 100min de concierto, eso sí, echando en falta algún clásico guitarrero de sus primeros discos, dejando para el final “Dial: Revenge”, “2 Rights Makes 1 Wrong” y la electrónica “Mexican Grand Prix” como guinda final.

 

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