Crítica de Teatro: Dogville en el teatro Calderón (Valladolid) – febrero 2011

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«Un paso enorme»

Vamos a ser tajantes con el titular y diremos que Rayuela ha tocado techo, o ha hecho cumbre, como dicen los alpinistas, con esta producción.
No me gusta alabar demasiado lo que acabo de ver, ni me gusta apasionarme a la hora de realizar estas humildes crónicas. Sólo en contadas ocasiones, he ensalzado lo visionado. Y esta producción merece un punto y aparte y debe ser valorada como realmente se merece. Y se merece catalogarla de obra maestra y de ser, hasta el momento, el mejor montaje que se ha visto en el teatro Calderón en esta temporada y uno de los mejores que se han podido ver, desde que se abrieron las puertas del templo vallisoletano después de la reforma. Un espectáculo con mayúsculas, hecho en nuestra tierra y con actores y equipo de la misma.

No es el sentimiento patrio lo que me lleva a hacer esta declaración de intenciones, si no valorar más si cabe este trabajo.
Tendemos a valorar en exceso todo lo de fuera y nos olvidamos con demasiada facilidad, de que en nuestra región, y especialmente en nuestra ciudad, tenemos compañías de teatro excepcionales, con una calidad sublime, que ofrecen producto de alta calidad, arriesgado muchas veces y con un gusto exquisito. Y esto es lo que le sucede a este magnífico espectáculo de Rayuela, genilamente dirigido por Nina Reglero y que no tiene  nada que envidiar a la película dirigida por el cabecilla del movimiento Dogma, Lars Von Trier y protagonizada por Nicole Kidman, es más, desde mi humilde opinión, la supera en muchos momentos.

Precisamente donde la obra teatral supera al film, es en el apartado actriz protagonista.
Marta Ruiz de Viñaspre fulmina a la ganadora de un oscar de la academia de Hollywood, Nicole Kidman. Su actuación es grandiosa, es el «personaje» de Marta. Absolutamente magistral, con una presencia escénica descomunal, contenida cuando tiene que estarlo, eufórica en los momentos justos, desgarradora en otros, con un control finísimo de su voz (que es maravillosa…) y categórica y tajante en sus momentos finales que hace sobrecogernos.
Marta ya demostró en anteriores montajes que es una gran actriz, pero con este montaje se ha superado así misma y hace que subrayemos la palabra ACTRIZ y la pongamos en mayúsculas.
El resto del reparto está a la altura del montaje y de la propia Marta.
Todos brillan con luz propia. Destacaremos a Carlos Pinedo como una buena pareja de baile de la propia Marta, a Xiqui Rodríguez , dibujando a la perfección su personaje ciego de Jack Mckay y haciéndolo absolutamente creíble y a Raúl Escudero recreándose en su personaje y perfilando una gran actuación.
Todos funcionan a la perfección como una buena máquina engrasada, que conduce genialmente su directora Nina Reglero.
Con una magnífica puesta en escena apoyada por una banda de blues, que subraya el axfisiante clima sureño y marca el ritmo de la narración. Los propios actores acompañan a la banda en diversos momentos, donde tocan diversos instrumentos y cantan narrando el momento.
Acertadísimo el espacio escénico donde se recrean los vestuarios de una mina, donde las pertenencias de los habitantes-trabajadores están colgadas con cadenas, símil muy apropiado para delimitar el ambiente de los habitantes del pueblo, donde lo privado está fuera del alcance de los demás y donde el metal de las cadenas juega un papel fundamental, ya que su tambaleo, amenaza las cabezas de los vecinos de Dogville. Brillante el juego escénico en su totalidad.

Rayuela ha dado un paso tremendo en su andadura profesional con este espectáculo, como se demuestra con la nominación a los premios Max como mejor espectáculo revelación, que se entragarán el próximo 9 de mayo. Desde luego que si se lo dan, será merecidísimo.
Felicitaciones a todo el equipo de este montaje, especialmente a Nina Reglero.
A ver si de una vez por todas, valoramos como se merece lo que tenemos aquí y no tengamos que lamentar que, nuestros «licenciados», emigren para buscarse las habichuelas fuera de nuestras fronteras, derivado por el ninguneo de los de siempre.

«DOGVILLE»,de Lars Von TRier
Rayuela Producciones Teatrales
Colaboración de Azar Teatro
Teatro Calderón
Versión teatral de Christian Lollike
Puesta en escena de Nina Reglero
Espacio escénico de Carlos Nuevo
Iluminación de José Montero

Reparto:
Marta Ruíz de Viñaspre
Carlos Pinedo
Carlos Tapia
Maribel Carro
Carmen Gutiérrez
Pablo Rodríguez
Olga Mansilla
Javier Vilorio
Beatrice Fulconis
raúl Escudero
Carlos Nuevo
Pablo Rodríguez

Moses Dog BAnd:
Voz y bajo: Javier Vilorio
Teclado: Pablo Rodríguez
Batería: Raúl Escudero
Guitarra: fernando Su
SAxo: javier Magallanes

 

3 Respuestas

  1. Maria

    15 octubre 2011 20:05

    La verdad no entiendo cómo se puede ensalzar una obra como «Dogville». En mi opinión el problema no reside en la puesta en escena ni en los actores (aunque algunos cuenten con tales problemas de proyección de voz que hace imposible creer que sean profesionales). Sino en la forma de enfocarlo y en la historia en sí misma. Leeeenta.
    En los tiempos que corren no se puede esperar que el espectador disfrute de una obra de dos horas (dos horas pasadas) aún menos con un lenguaje cinematográfico, inverosímil. Si alguien desea escuchar en las voces de los actores el toque de «doblado al español», se alguila la película y ¡santas pascuas!
    El toque de musical «cutre» y los textos de los actores con carácter de narrador hacen insostenibles las cabezas de los espectadores. Que a la hora y diez de comenzar el espectáculo miran su muñeca buscando el reloj, se agitan en sus butacas, buscando la comodidad que la obra les roba. Y no por lo que quiere decir la obra. No por el mensaje sino por el aburrimiento. No parece terminar nunca. Obvio que hay actores que están espectaculares. Y mucho mérito tienen… Porque es infumable este «Dogville». ¿Qué le espera al «Pueblo» si elevan a un pedestal a obras como «DOGVILLE»?

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