9 febrero 2023

Aunque es un caso de laboratorio que el tercer álbum de un grupo sea el de su consolidación y, a la vez, el que rompa con buena parte de lo que se ha venido afirmado sobre su música, eso es justo lo que ocurre con este ‘Herreros y fatigas’, el nuevo LP del dúo murciano Klaus & Kinski. Quien, a partir de ahora, diga que la falta de estilo o la mezcla de distintos estilos es la esencia del grupo -como hicimos nosotros al hablar de su anterior disco, ‘Tierra, trágalos‘- estará mintiendo miserablemente. Y no es porque Klaus & Kinski hayan renunciado a ese eclecticismo que tan buenas críticas les ha granjeado, pero sí lo ha reducido de forma considerable -lejos quedan esos comienzos de álbum saltando del noise al folk y del folk al pasodoble- y, sorpresa, resulta que su estilo sigue siendo inconfundible.

En el fondo, no es algo que debiera extrañarnos cuando nos encontramos ante un grupo con la personalidad de Klaus & Kinski, que se sigue desarrollando a lo largo y ancho de estas nuevas canciones -en las que nos vuelven a hablar de enfermedades, de muerte, de suicidio, de religión…-, bien aderezadas con ese regusto decimonónico típico de sus composiciones que, sin embargo, esta vez no se ve reflejado en la portada del álbum, de inspiración soviética y que puede tener que ver con temas como el fantástico ‘Poderoso caballero’.

A lo anterior hay que sumarle, por un lado, todo el universo costumbrista que aportan sus canciones más “castizas”, presentes por partida triple en este LP (la preciosa ‘In The Goethe’, ‘Sacrificio’, y ‘Soneto’) y que vienen a sumarse a anteriores composiciones como ‘El rey del mambo y la reina de Saba’ o ‘Mengele y el amor’. Por otro, los nuevos estilos y temáticas que Klaus & Kinski están siempre dispuestos a explorar contribuyen, por descontado, a enriquecer todos sus álbumes, si bien en este caso las canciones más excéntricas (‘Cumbres profundas’, ‘Relatividad general’) no aportan tanto como lo hacían sus equivalentes en los dos anteriores discos.

La parte negativa de todo esto es que ‘Herreros y fatigas’ nos permite también darnos cuenta de algunos hábitos poco saludables que el grupo ya manifestó en anteriores álbumes y a los que parece no querer renunciar. El primero es la dicción de Marina, la cantante -¿de qué sirve escribir unas letras tan buenas si luego son incomprensibles para el oído humano?-; el segundo, la inclusión de términos que, aunque originales, tiran bastante para atrás -no sé si a alguien le apetecerá escuchar en bucle una canción que habla de pagarés, notarías, constantes k o contribuciones a la Seguridad Social-; y el tercero, la falta de contención en el minutaje -este álbum, en concreto, sobrepasa la hora de duración, y no podemos decir que todas las canciones del tracklist sean imprescindibles-. Habría que decirles aquello de “Vigila tus acciones, pues se convertirán en hábitos” y estos, en particular, no les benefician mucho.

Con las salvedades hechas, hay que reconocer lo impecables que son sus letras, emocionantes y, al mismo tiempo, divertidísimas, tanto más cuanto muchas de ellas camuflan el dramatismo que contienen mediante unos primeros versos de lo más frívolo, logrando que la impresión sea mayor cuando descubres de lo que en verdad están hablando -‘Daño cerebral’ empieza diciendo “me voy a golpear la cabeza para poder librarme de pagar” y termina convertida en un lamento por no poder “desaprender a empatizar”-, como ya habían hecho anteriormente en, por ejemplo, ‘Mamá, no quiero ir al colegio‘.

Podríamos recordar aquí las declaraciones Elvis Costello, preguntado sobre Morrissey: “Escribe títulos de canciones muy bonitos… pero tristemente se olvida a menudo de escribir la canción”. En el caso de Klaus & Kinski, parece que esta vez se han olvidado de ponerle melodías a estas letras tan buenas. Puede que, como Sansón, hayan perdido su fuerza al renunciar a la mezcla de distintos estilos o puede que, simplemente, hayan estado menos inspirados que en otras ocasiones. Sea por lo que fuere y, parafraseándolos, no es que nunca estén a la altura, es que, sencillamente, ‘Herreros y fatigas’, con todas sus virtudes, no alcanza el nivel de sus dos hermanos mayores. 7/10.

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