Sidonie / El fluido García

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El otro día en una tienda escuché un trocito de la nueva canción de David Guetta, justo la parte en la que Nicki Minaj canta “Hey, hey, what can I say?”, y me gustó tanto que me llegué a sentir algo reconciliado con el mundo de la radiofórmula, últimamente plagado de canciones imposibles sin estribillo ni nada que se parezca ni por asomo a una melodía. Cuál no sería mi sorpresa al buscar la susodicha canción en Grooveshark y descubrir que esa frase, merecedora de una canción entera para ella sola, sólo se dice dos veces en una canción horripilante de casi cuatro minutos. No entendía nada. Así que fue algo providencial enterarme justo después de que Sidonie acababan de sacar nuevo disco y comprobar cómo aún hay músicos al servicio de la melodía pop.

‘El fluido García’, que así es como se titula el álbum, hace referencia al líquido que debían beber los personajes de ‘El anacronópete’, novela de ciencia-ficción de Enrique Gaspar y Rimbau, que impedía que rejuvenecieran cuando viajaban al pasado. Puede que el título se deba a que Sidonie tenían miedo de volverse seis años más jóvenes, dado que en este disco, como anunciaban en la nota de prensa, han querido recuperar la psicodelia que protagonizaba sus tres primeros álbumes y que habían dejado algo de lado en sus dos últimas entregas.

En efecto, la tan traída y llevada psicodelia vuelve a estar presente en ‘El fluido García’ -ahí tenemos cortes como ‘Negroni’ o ‘La huida’- y, como da la casualidad de que su único álbum psicodélico cantado en español fue ‘Fascinado’, muchas de las canciones de este álbum recuerdan a las de aquél -el principio de ‘Carnaval’ suena mucho a ‘Bohème’, por ejemplo- lo cual no molesta en absoluto, claro. La psicodelia, por supuesto, trasciende también a las letras: “En mi habitación hay nubes de gas/ moléculas y polvo estelar” cantan en ‘A mil años luz’.

Afortunadamente, también han sabido conservar lo mejor de la “etapa pop” de sus últimos años, de suerte que este álbum parece el eslabón perdido entre ‘Fascinado’ y ‘Costa azul’. Y es aquí además donde encontramos las mejores canciones del álbum: ‘Alma de Goma’ y ‘Perros’, ambas a la altura de lo mejor de su discografía y buena prueba, por un lado, del gran talento para las melodías del trío barcelonés y, por otro, de lo acerado (“Estás hermosa al lado del desecho industrial/tan flaca, tan viciosa y sin collar”), original (“Hay morsas en la Torre Eiffel/hay taxis hechos de papel”) y poético (“Nada es real, pero es mejor”) de sus letras.

Sidonie, con seis álbumes a sus espaldas, ya no tienen nada que demostrar a nadie. Si es que quedaban todavía escépticos, sirva ‘El fluido García’ para convencerlos de que el álbum que, casi de forma mecánica, publican Sidonie cada dos años está siempre avalado por un ya más que acreditado don para la música. ¿De verdad alguien prefiere a David Guetta? 7/10.

 

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