“MADRE CORAJE Y SUS HIJOS” de Bertolt Brecht

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Magnética distancia

madrecorajeDesde el Centro Dramático Nacional (Teatro Valle Inclán) y con dirección de Gerardo Vera, pudimos asistir a un verdadero ejercicio “brechtiano”, teoría del distanciamiento incluida; esa que promulgaba el dramaturgo alemán y en la que los actores debían mostrar un distanciamiento emocional con respecto a lo que se contaba en los textos, usando técnicas de exageración, canciones y enunciados en carteles, que anticipaban lo que iba a suceder. De esta manera el público no se dejaba emocionar, permaneciendo su cabeza fría para mostrar un enjuiciamiento y reflexión, sin ningún tipo de identificación con personaje alguno y emitiendo un juicio de valor más crítico y objetivo.

Gerardo Vera nos traslada la historia de Madre Coraje a la guerra de los Treinta años, aunque podría haber sido encuadrada en cualquier otra guerra y en cualquier otro lugar del mundo, ya que el mensaje nos es valido para diferentes marcos.

Madre Coraje vive de la guerra, de los enseres que va despojando a los muertos y que sirve de mercadería para vender a cualquier bando. Ella es de todos y no es de nadie. Le da igual el blanco que el negro, mientras pueda sacar un beneficio de ello.

La separación de uno de sus hijos en los prolegómenos, no la hará más blanda y no cejará en su empeño, sino que nacerá en ella una corteza mucho más dura, para seguir soportando los empellones de la guerra (muertes de hijos incluidas) portando el estandarte de la parca, para seguir con su particular negocio, maldiciendo cuando la guerra termina y alegrándose especialmente cuando esta emerge de nuevo.

La crudeza de la Coraje sale a borbotones, aprovechándose de las miserias humanas y pasando página a cada cuchillada dada.

El personaje central, la Coraje, es interpretado por Mercè Aranega.

Su interpretación es lineal, con un tono medio sin emociones ni estridencias, al más puro estilo brechtiano, aparcando el naturalismo y con la suficiente frialdad para no emocionar.

Ni en los momentos de exaltación emocional, como en el grito ahogado al más puro estilo Pacino, se va un ápice de ese distanciamiento.

Una interpretación correcta, sin emocionar (como la tan manida teoría…) sería lo destacable, no sólo de la actriz que encarna al personaje central, sino del resto del elenco.

Destacaríamos la magnífica recreación del personaje de Catalina, la hija muda de la Coraje, interpretado de manera sublime por Malena Alterio. Un personaje que podría haber caído en la exageración y en lo grotesco, pero que lo ha sostenido a la perfección, con una recreación limpia y sensible. Estupenda Malena Alterio.

En ese mismo estilo y rayando la perfección, estaría Carmen Conesa, dando vida a Yvette, la prostituta que recorre los caminos de la destrucción, ofreciendo sus servicios a la soldadesca, matrimoniando con un oficial y enviudando de él, con la misma frialdad con la que afronta las bofetadas de la guerra su alter-ego Madre Coraje. Un auténtico esperpento brechtiano.

Yvette es la que rompe, cantando (y muy bien) al más puro estilo de cabaret y la que nos ofrece ese distanciamiento, entonando himnos del mismo Kurt Weil.

La acción se desarrolla en un casi espacio vacío, donde el movimiento del carro de las pertenencias de la Coraje juega un papel primordial, así como las proyecciones del viaje de la vendedora y su familia por los caminos de la destrucción, recreadas en una pantalla movible. Cada escena es tratada como secuencia, enunciada a modo de máquina de escribir.

El recurso resulta un poco repetitivo, haciendo que el montaje se alargue sin necesidad. Aunque la belleza de las imágenes creadas por Álvaro Luna y Ángel Esteban, resulten gratificantes, demostrando buen hacer.

Digno espectáculo el que nos ofreció el CDN y que demuestra la profesionalidad y buenas maneras del director del mismo, Gerardo Vera, haciéndonos olvidar su anterior traspiés con la obra de Chèjov, “Platonov”.

P.D.

Técnicos del CDN, repasen y revisen el material para que no se produzcan accidentes durante las representaciones, ya que he tenido la poca fortuna de asistir a dos fallos técnicos (telón en esta representación y fallo de iluminación en otra obra).

¡Cuidado! No dudo de la profesionalidad. Es sólo una advertencia para que no vuelva a pasar. Aunque ya se sabe, la técnica es caprichosa…

Versión de Antonio Buero Vallejo
Dirección de Gerardo Vera
Centro Dramático Nacional, Teatro Valle-Inclán
Reparto (por orden alfabético): Malena Alterio, Mario Angulo, Mercè  Aranega, Maite Blasco, Críspulo Cabezas, José Pedro Carrión, Carmen Conesa, Gonzalo Cunill, Paco Déniz, Tino Martínez, Paco Obregón, Andrés Ruiz, Roberto San Martín, Agustín Sacian, Juan Pedro Schwartz, Yury Sidar, Fernando Soto, Román St. Gregory, Walter Vidarte, Abel Vitón
Escenografía: Ricardo Sánchez Cuerda, Gerardo Vera
Iluminación: Juan Gómez Cornejo, Ion Aníbal

 

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