Crónica 44 Heineken Jazzaldia: Día 3

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La tercera jornada del 44 Heineken Jazzaldia podemos calificarla como la más jazzística de todas por ahora. Dejando atrás la locura del colectivo animal, a las 1830h pudimos asistir en el Auditorio Kursaal al exquisito concierto del mítico Hank Jones en formato trío, cabeza de cartel del festival y, posiblemente, uno de sus últimos conciertos. Con un aforo al 70% aproximadamente, Hank Jones apareció en el escenario impoluto con sus dos acompañantes ante una cálida acogida por parte del público.

El concierto fue uno de esos para no olvidar. Sin mayor virtuosismo ni moderneces, Hank Jones se limitó a demostrar que él y sus músicos son de una calidad abrumadora y nos trasportó a la época dorada del Jazz de los 50 sonando temas como ‘Lady Luck’ y ‘Blue Minor’ así como una preciosa bossa con toques latin titulada ‘Recordame’ de Joe Honderson. No nos olvidemos de hablar del magnífico baterista que trajo, Willie Jones, que cocinó perfectamente temas como el ‘Lament’, de JJ Johnson. Con toda la magia y calidad fue transcurriendo el fabuloso concierto que, tras el clásico de Monk ‘Round about Midnight’ y el bluesazo de Wes Montgomery ‘Twisted Blues’ finalizó con hasta tres aclamados bises por parte del entregado público que no paró de aplaudir a este maestro. Sin duda, uno de los grandes. Nota: 8,5

Tras el exquisito concierto de Hank Jones nos dirigimos a nuestra querida Plaza de la Trinidad para escuchar al virtuoso Joe Lovano, a quien ya vimos hace años en Valladolid, y su saxo acompañado de piano, dos baterías y la joven bajista Esperanza Spalding que ya actuó en solitario el día anterior. Apodados como US Five, el quinteto de Lovano dio el concierto más free y virtuoso de cuántos vimos en esta edición del Jazzaldia. Lleno de improvisaciones de saxo y bajo, ritmos imposibles, duelos de baterías y saxos sopranos dobles, el corto concierto finalizó, sin bis, con un temazo final con toques latin que nos recordaban a las composiciones de Gato Barbieri en el que se pudo lucir al máximo Esperanza con un increíble solo. Nota: 8

Puesto que el programa de la Trini siempre es doble, tras el eufórico concierto de Lovano no nos dieron respiro alguno programando justo después al trío del excéntrico baterista Roy Haynes en una clásica formación de batería, piano y bajo. Haynes dio un concierto mucho más asequible para el público general que el anterior, no por ello carente de calidad ni virtuosismo, y nos ofreció magníficas versiones de ‘Some Other Blues’ de Coltrane, una emocionante versión de ‘My One and Only Love’ que enterneció al público seguido de un tema con ritmo bebopiano. A destacar el bluesazo añejo protagonizado por John Patitucci al bajo en el que casi podíamos oler los campos de algodón de alabama desde la Trini. Nota: 8

Apresurados y algo antes de que finalizase el concierto de Roy Haynes nos dirigimos al Teatro Victoria Eugenia a las 12 de la noche a uno de los conciertos más esperados, el de la Carla Bley Big Band, una big band contemporánea al estilo de la Mingus Big Band que, por desgracia, no acabó de cuajar tanto como lo esperado. Un concierto denso lleno de piezas complejas de muy distintos estilos y con abruptos e inesperados finales enfriaron al público que, ya cansado tras la ajetreada jornada de este tercer día, lo hubiese disfrutado mucho más de haber sido programado en la Trini a una hora más temprana. A destacar la labor del trombón en sus improvisaciones así como el tema ‘Tijuana Traffic’, compuesto bajo una típica melodía mexicana con clara presencia trompetil y toqueas caribeños al estilo Herp Albert. Nota: 6

 

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