Crónica 44 Heineken Jazzaldia: Día 4

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El mejor concierto de jazz que jamás he visto… Así apodaría al conciertazo que Abdullah Ibrahim, alumno del mismísimo Duke Ellington ofreció al respetable público del Teatro Victoria Eugenia en la media noche del 25 de Julio. No se me ocurre comenzar la crónica de este emocionante concierto más que con una frase que escuché al bajar por las escaleras del teatro: «Cómo se puede tocar tanto con tan poco».

En efecto, el Surafricano Abdullah Ibrahim llegó a la 44 edición del Jazzaldia acompañado de su formidable banda ofreció, sin lugar a dudas, el mejor concierto de toda esta edición. Comenzando él solo al piano en el primer tema, ya delimitó el tono intimista y delicado que primaría durante las más de dos horas de concierto. Tras la unión del batería y bajo, ambos, al igual que Abdullah, con elegantes trajes, camisa y cortaba, y una perfecta puesta en escena cuidando hasta el más mínimo detalle, nos regalan un sensual tema gracias a las caricias del batería a sus bombos y platos consiguiendo utilizar sus intrumentos con la mínima intensidad y con la máxima delicadeza.

Tras estos dos fabulosos primeros temas, el resto de la banda, saxo alto, saxo barítono, saxo tenor y trombón, se unen completando la mágica formación que seguirá en escenario hasta el final del concierto. Son  los vientos ahora los que susurran, acarician y soplan cuidadosamente sus instrumentos en las cortas pero perfectas piezas dirigidas por Abdullah con ligeras y mimadas improvisaciones. Seguimos con la tendencia de menos es más y el público se mete por completo en la dinámica conteniendo incluso sus respiraciones para no interferir en las piezas. Uno de los temas más distintos de la mágica noche fue el octavo, con influencias árabes  al piano de Ibrahim acompañado de un fantástico solo de batería, realmente George Gray es increíble usando este instrumento de manera tan fina, al que se va uniendo el resto de la banda improvisando a ritmo de hardbop llegando incluso a momentos totalmente free que nos recordaba a una carrera de camellos por el desierto.

Al acabar, clamorosos aplausos pidiendo un primer y segundo bis por parte del un entregadísimo e hipnotizado público que no quería que acabase en ningún momento lo que habían estado presenciando. De nuevo, «Cómo se puede tocar tanto con tan poco». Nota: 10

 

Una Respuesta

  1. flancasero

    14 agosto 2009 11:48

    Me perdí otros muchos conciertos seguramente fantásticos de esta edición, pero este concierto de Abdullah Ibrahim a mi me llegó al fondo del alma. Sencillamente delicioso. Quién pudiera haber llegado a ver a Brad Mehldau solo!!

    A destacar la juventud de espirítu de este enorme músico de concepto, porque la diferencia de edad al menos en apariencia y el segundo plano musical que adopta Abdullah con la banda al completo denotan esa rara apuesta por la cantera pero de verdad: los jóvenes veteranos como Ibrahim tienen esta cualidad, que hacen jazz vigoroso y vigorizante, que alimenta la idea que esto del jazz no es un género ni se adapta a moldes, es simplemente música viva, de ahora. No se puede decir despues de este concierto que Abdullah resulte muy difícil de escuchar.

    Como siempre gracias al programador y al equipo del festival por tanta música y especialmente por tan potente sección pianística, también una constante de este festival…

    Y, a todo esto, donde quedaron las famosas malas pulgas de Abdullah?

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