Crónica de teatro: “Un extraño encuentro”, en el Teatro Zorrilla – Octubre 2011

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DUELO INTERPRETATIVO, DUELO DE CABALLEROS

Los buenos vinos, cuando acompañan a una comida contundente, la engrandecen, hacen perdurar en nosotros una sensación saludable de bienestar a lo largo de las horas posteriores a una digestión agradecida. Del mismo modo, dentro del gran clan de actores y actrices que se ganan la vida haciendo que nuestra vida sea mejor tras cada función, se encuentran los actores de raza. Aquellos actores que hacen de una actuación en una noche de octubre de un Valladolid extrañamente cálido para la época del año, una sensación que recuerda a ese bienestar que nos produce la degustación callada del reserva reposado en la bodega durante años.

Esto es UN EXTRAÑO ENCUENTRO: una degustación exquisita de puro teatro, o mejor dicho, de teatro del puro, servido en mesa por Fernando Conde y Juan Gea, dos actores veteranos, curtidos sobre las tablas, aunque no demasiado mediáticos. Un duelo de caballeros de la escena.

La tercera función de este montaje, dirigido por Ángel Fernández Montesinos (personalidad del mundo de la escena nacional que bien podría definirse como retazo de la historia viva del teatro en España) cerraba su paso por Valladolid el pasado 9 de octubre con apenas cinco decenas de personas en el patio de butacas del Teatro Zorrilla. Esta comedia fue escrita en los años 80 y representada sistemáticamente desde entonces en todo el mundo. Puede considerarse uno de los trabajos más representativos del dramaturgo londinense Lionel Goldstein, también conocido en Gran Bretaña por sus guiones para series de televisión.

Lo cierto es que en esta versión escénica, también adaptada al castellano por Montesinos, sobresale la interpretación por encima de cualquier otro elemento. Una escenografía básica (fondo fijo que reproduce un rincón de Central Park, un banco, una mesa, dos sillas) envuelve la historia que transcurre lentamente pero sin pausa, atrapa al espectador muy paulatinamente gracias a la estudiada dosificación de pequeñas sorpresas argumentales. Conde es David Halpern y Gea, Eduardo Johnson: dos hombres que descubren que tienen mucho en común con la mujer que acaba de fallecer. El primero ha sido su esposo, el segundo… A lo largo de la obra se van descubriendo los papeles que ambos hombres desempeñaron en la vida de ella, en un duro intercambio de reproches, secretos, complicidades y enfrentamientos que representan dos códigos morales y dos culturas muy diferentes condenadas a entenderse.

Ambientada en los años posteriores a la II Guerra Mundial, se trata de una historia aparentemente “doméstica” que esconde muchos matices: “Nosotros, los judíos, no confiamos en nadie que no sea judío, todavía nos persigue el olor a gas”, afirma el empresario David Halpern frente a la irrupción en su vida de un misterioso hombre que cambiará para siempre sus esquemas vitales. Y por encima de todo, el duro trabajo actoral: una conversación a dos que se prolonga durante hora y media, sin sobresaltos, pero con las variaciones de intensidad requeridas, con la gravedad de quienes pisan un escenario sin premura, seguros de cada sílaba y de cada silencio.

¿Comedia? No a la española, desde luego. Tal y como su director había afirmado en su paso por Valladolid con motivo de la presentación de la obra, se trata de una comedia “de las de antes”, que no busca la carcajada ni la risa fácil, sino los toques ingeniosos utilizando los dobles sentidos y un lenguaje alejado de la ligereza que aqueja a las formas expresión de las nuevas generaciones. Y así es: un lenguaje correcto, solemne, en boca de dos señores actores.

Una pena la poca afluencia a este espectáculo, cuyo interés supera la media de los programados en la ciudad últimamente y que el público asistente sí supo reconocer con intensos aplausos.

Espectáculo: UN EXTRAÑO ENCUENTRO, de Lionel Goldstein
Versión y dirección: Ángel Fernández Montesinos
Interpretación: Fernando Conde y Juan Gea
Lugar: Teatro Zorrilla
Fecha: 9 de octubre

 

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