Entrevistamos a FATAL: «Sacamos seis temas de golpe porque no existíamos y no teníamos nada que perder»
Hablamos con Vera, voz y alma de Fatal, el quinteto madrileño que ha llegado al pop mutante por accidente, por viaje y por instinto.
Fatal no nacieron de un plan. Nacieron de un viaje que casi no llega a hacerse, de cinco personas que de repente se quedaron solas en una furgoneta y descubrieron que entre ellas cabía algo más que la amistad. Lo que vino después —diez canciones en una tarde, dos EPs, un álbum compilado lanzado en febrero bajo el paraguas de Balaunca— parece consecuencia inevitable de ese primer impulso. Vera nos lo cuenta todo desde la calma de quien sabe que acaban de empezar.

- ¿Quiénes son Fatal y cómo surge la banda?
Somos amigos de hace mucho tiempo que compartíamos local de ensayo porque teníamos otros proyectos previos: venimos de Mazanda y de Fancubes. Pero la banda surgió de una manera bastante circunstancial. Habíamos organizado un viaje al que iban a venir muchos amigos del entorno musical y al final todo el mundo se fue cayendo hasta que nos quedamos los cinco. Dijimos: venga, hacemos el viaje igual.
Ahí hubo una afinidad muy fuerte. Ya nos conocíamos, pero los cinco juntos era otra cosa. Quisimos mantener eso, empezamos a quedar después del viaje y un día nos juntamos a tocar. Salieron como diez canciones de golpe. Nos pareció un feo tirar esa energía creativa, así que nos quedamos con ella. Esas canciones son prácticamente las que están en el disco.
- Lleváis unos quince años en la música cada una por vuestra cuenta. ¿Fatal recoge todo ese camino o es un punto de ruptura?
Las dos cosas, creo. Al final hay una constante en la vida que es el cambio. Es fácil acomodarse en los lugares en los que llevas mucho tiempo, y eso tiene su parte buena y su parte no tan buena. Creo que a todas nos pedía cambio el cuerpo y nos encontramos en ese punto sin haberlo premeditado. Ha sido muy orgánico: te das cuenta de que las cosas han cambiado cuando ya estás en ello.
- El álbum reúne vuestros dos EPs. ¿Por qué apostar por capítulos en lugar de un único lanzamiento?
Cuando nadie te conoce, un solo tema resume muy difícilmente lo que eres. A mí siempre que me gusta un disco quiero escuchar más, y nos parecía importante presentar más caras a la vez. Además, el sistema de singles quema mucho: concentras toda la energía en una canción y al final nunca te acabas de representar del todo.
Como no existíamos aún y no teníamos nada que perder, dijimos: apostamos por sacar seis temas y que la gente los escuche. Creo que es más probable que alguien haya escuchado los seis haciéndolo así que si hubiéramos sacado singles. No lo sé con certeza, igual me equivoco, pero queríamos hacerlo desde el deseo y no tanto desde la estrategia. Y sí, en el primer concierto la gente ya sabía todas las canciones. Eso tiene que ver con haber sacado más temas desde el principio.
- El álbum tiene mucha crítica social pero también hay momentos de esperanza en temas como Mis demonios bailarán o Spook. ¿Estamos todos hartos de todo?
Yo creo que sí, aunque tampoco sé si esto es algo nuevo o si siempre ha sido así y simplemente no hemos vivido otra época. Lo que sí noto es que la pandemia fue un antes y un después brutal: a mí me ha cambiado completamente la percepción del tiempo. Cinco años y medio me parecen al mismo tiempo que fueron ayer y que fueron en el principio de los tiempos.
Hay un hartazgo que viene acelerado por esa sensación de vulnerabilidad que todos experimentamos entonces. Pero lo que me parece importante subrayar es que una cosa es aprender a convivir con el precipicio y otra muy distinta quedarse en la apatía total. Si tiramos el mundo a la basura y sentimos que ya no vale la pena luchar por nada, caemos en la indefensión aprendida. Rescatar las cosas que valen la pena no es ingenuidad: es casi un ejercicio de supervivencia.
«Rescatar las cosas que valen la pena no es ingenuidad. Es casi un ejercicio de supervivencia.»
- El álbum lleva la firma de Balaunca, el sello que ya tiene a Alcalá Norte. ¿Qué os está aportando?
Yo venía de una relación con sellos mucho más logística, más de distribución. Con Balaunca la gente está muy implicada y apostando de manera activa, y eso es algo que en nuestro circuito no siempre existe. Nosotras venimos de la autogestión total, así que también llegamos con ciertas reticencias a la hora de firmar con alguien. Pero hay que saber ver las oportunidades buenas y la gente guay con la que merece la pena trabajar, y Balaunca es eso.
- Escuchando el disco he sacado referencias que van de Viznaga a Pimpilimpusis, de Fresones Rebeldes a Limp Bizkit o a Aerolíneas Federales. ¿En qué espejos os miráis?
Qué buenas referencias, me gustan todas. Cada uno en el grupo tiene las suyas. A mí, por ejemplo, me mola mucho Portishead —en líneas de voz, en ciertos momentos—, aunque no estoy diciendo que nos parezca en nada. También Velvet Underground, Merina Gris, que creo que es más transversal a todo el grupo, y Accidente, un grupo de punk de Madrid bastante mítico que ni siquiera está en Spotify.
Hay peña en el grupo más atraída por lo urbano y la electrónica, y otros más setenteros u ochenteros. No se ha planificado, va saliendo. Los temas que vendrán no sé cómo van a ser, pero me gusta que nos los vayamos encontrando.
- ¿Os reconocéis en algún estilo concreto o el «pop mutante» con el que os han etiquetado os viene bien?
Creo que le hemos llamado pop mutante precisamente por eso: a grandes rasgos sí que tiene líneas más pop, pero bebe de muchos otros sitios. Y es que de repente escuchas un arreglo de Bad Bunny y dices, qué bueno, me gusta esto, me llevo algo. Así funciona. Lo que vendrá no lo sé, hay una línea común pero nos gusta dejar que nos la encontremos también.
- El disco suena muy cuidado. ¿Habéis tenido tiempo de sobra o también hubo fechas apretadas?
Para la composición hemos tenido todo el tiempo del mundo: nadie nos esperaba, no había fecha, y llevamos casi dos años trabajando en esto muy tranquilamente. Luego la grabación fue algo más accidentada, como siempre pasa cuando entran los plazos. Pero en general hemos podido dedicarle el máximo tiempo posible a cada instrumento, a cada sección, a cada canción.
- ¿Qué esperáis del resto de 2026 y qué fechas tenéis en el horizonte?
Estamos con el guitarrista fuera de gira ahora mismo —también trabaja como técnico de sonido y se ha ido con un artista internacional— así que estamos viendo cómo organizarnos. El 23 de mayo estaremos en La Wurli en Madrid, con Marte Lasarte. Después de eso queremos armar una pequeña gira. Aspiramos a tocar, a rodar escenario y a que la gente nos vaya conociendo poco a poco. Sabemos que esto es picar piedra cuando acabas de nacer. Y con eso nos conformamos, por ahora.