Fever Ray / Fever Ray

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portada-fever-ray-homonimoAhora más que nunca en boca de todos por haber protagonizado uno de los mejores conciertos de esta edición del Sonar y tener nuevo clip para la canción ‘Triangle walks’ toca hablar de Karin Dreijer. Ella es la autora detrás de Fever Ray, detrás de uno de los álbumes más sinceramente impresionantes de lo que llevamos de año.

Para comenzar a hablar de esta misteriosa mujer hay que señalar que se trata de la mitad femenina de The Knife, esa referencia que le hará quedar bien en todo tipo de eventos familiares y es capaz de llevar a su final cualquier disputa musical por su contundencia.
The Knife, entre otras joyas, tienen en su haber el elogiadísimo ‘Silent Shout‘ del 2006, que se cuenta hasta ahora como su último disco (para cuando otro?), y encuentra aquí una especie de continuismo de esos ambientes oscuros, densos y plagados de distorsiones vocales, que han cambiado ferocidad por un ritmo más lento e incluso angustioso por momentos.

Llegado este momento es fundamental indicar que éste disco esta hecho para disfrutarlo con una luz tenue, mejor de noche, y sobretodo para ser oído del tirón. Si entero, has leído bien, como se hace con una película, cómic o capítulo de un libro (que para eso se inventaron) éste disco requiere prestarle nuestra completa atención. De esta forma la escucha se convierte en una experiencia en la que nos sumerjimos en un mundo oscuro, onírico, cercano al de la ensoñación o pesadilla, con esta maravillosa composición en el que la electrónica sugerente es asfixiante o crece lentamente al tiempo que te arrastra en su melodía brillantemente contenida.

Una de las cosas que destacan es la manera que tiene de integrar unos elementos concretos y a pesar de ello sonar totalmente desubicada, no en cuanto a un ritmo del pasado o del futuro sino algo proveniente de un sitio tan distinto que podríamos imaginar como otra civilización.
Ritmos étnicos, un sonido orgánico que se cuela entre los beats para darle un toque natural, detalles orientales, coros recordando ancestrales cantos místicos de los nativos americanos y, sobre todo ello, un cuidado apartado vocal que da ese toque extraño, oscuro e inquietante mediante capas de distorsión que le hacen convertirse en un instrumento más.

Un trabajo denso y complejo del que me cuesta destacar ‘If I Had A Heart’, ‘Seven’ o ‘Triangle Walks’ sin enfatizar una vez más que estamos ante una de las obras destacadas de lo que llevamos de año, fascinante, lleno de matices y tan enigmático como la sobrecogedora imagen de Fever Ray o sus escalofriantes videoclips.

 

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