‘La vida por delante’ versión de Jose Mª Pou con Concha Velasco

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la-vida-por-delante9Tras la cobertura que habíamos ofrecido a ‘La vida por delante’ y la entrevista a Concha Velasco (recordamos nominada a varios premios por esta interpretación), las espectativas estaban muy altas cuando ocupamos las butacas de nuestro querido teatro Calderón de Valladolid. Estaba ya abierto el telón presentando el decorado que nos acompañará durante toda la obra: un ático parisino de estilo vintage con todo lujo de detalles, muy naturalista, con ventanas en el techo que conseguian un efecto de exterior muy logrado.

Nos sentamos entre señoras ataviadas con sus abrigos de pieles, todos idénticos así como el maquillaje con que cada una había camuflado su rostro haciendo lo que mucho nos temimos: se dedicaron a narrar obviedades sobre el desarrollo de la obra o lo guapa o fea que estaba la señora concha. Recordándome que a lo mejor alguna vez soy así, sonreí, les pedí silencio y me predispuse para presenciar una obra que realmente va más dirigida a ellos que a mi.

Tras un apagón, se abre la puerta central del ático y dejando ver una silueta de una mujer mayor, exhausta, con una botella en la mano y evidentemente ebria; es Madame Rosa acompañada de música en francés que parece extradiegética pero luego se convierte en la música de la radio.

El segundo personaje principal no se hace esperar, Momo, encarnado por el joven actor Rubén de Eguia, es un niño árabe que tras vivir más años educados en castellano no entendemos muy bien a que viene el remarcado y poco logrado acento del que hace gala toda la obra. Momo es realmente el narrador de la obra, a veces hace incisos y habla al público explicando situaciones que no se muestran o sus propias reflexiones. Los cambios de escena los realizan abruptos con ligeros apagones o simples cambios de actividad; al principio es un poco confuso.

La entrada del niño en escena rompe con lo dramático de la entrada de Rosa y comienzan interpretaciones en calidad de comedia con un tono agridulce por las circunstancias que rodean a la acción y sin llegar a la comedia propiamente dicha pues los diálogos no son tan ingeniosos. Es una extraña combinación que no acaba de cuajar en ningún género y que consigue en el mejor de los momentos transmitir una atmósfera entrañable sin alcanzar la potencia que creo que pretende. Hay sin embargo determinados despuntes acertados hacia un género u otro como la entrada en acción de otro personaje árabe (con acento mejor conseguido, hay que decir) siendo claramente cómico o un final de lo más dramático.

A pesar de su entrada donde parecía tan degradada, el personaje de Rosa es activo y aunque se mueve con la dificultad propia de una persona que ha llevado una vida dura está continuamente laboriosa, sin parar de hacer cosas. Es a veces un personaje incoherente en cuanto a expresión corporal, pareciendo a veces más joven y más viva y otras más desgastada y en cuanto a bagaje emocional que en ocasiones es más sencillo y en otras como una losa. Como podíamos prever es unpersonaje chabacano, bondadoso, que ha  aprendido de la vida, que vive en continua agitación y nerviosismo por determinados sucesos de su pasado que se comentan en la obra pero que nunca adquieren el peso y la relevancia que cabe esperar en el personaje. Durante toda la obra se hace entrañable pero nunca llega a adquirir la profundidad que merece.

Momo es un personaje dulce y aniñado hasta tal extremo que todavía me estoy preguntando si me querían transmitir un deficiente mental o simplemente tenía un acento raro al que se le sumaban las dificultades del lenguaje. Es sin embargo coherente su desarrollo desde el principio hasta el final y su consiguiente madurez. Muestra en un momento dado, casi al final, un enfado muy digno y muy bien llevado que es quizá la parte más emocionante de la obra.

El experimentado Carles Canut en su papel de Doctor Katz hizo gala de su buen hacer y su presencia sobre las tablas.

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En cuanto a la temática de la obra, se tocan distintos temas de más o menos controversia o actualidad como puede ser la eutanasia, las drogas, las diferencias culturales y religiosas, incluso la prostitución. Se tratan de una forma excesivamente demagógica y didáctica cayendo en los clichés de siempre, sin analizar la bondad, maldad, carácter humano, ético de acciones ni conductas, prácticamente aporta el punto de vista del autor de manera imparcial que ha llevado su argumentación bien o mal defendida a la boca de sus personajes. «No te drogues…» dice en un momento dado Madamme rosa… El único recurso loable que ha utilizado es el humor y tampoco de manera extremadamente magistral. Hay auténticos
dramas personales en lo que nos cuentan Momo y Rosa, historias duras que encogen el corazón flotan por el aire pero no hay atmósfera que lo traspire, ni dramatismo que lo muestre. La sustancia de la obra se vislumbra pero la esencia no llega a las butacas.

Sin embargo encuentro la obra interesante para ancianos pues algunas de las ideas que aquí se manifiestan parecen básicas a la gente de nuestra generación pero los ancianos por tener arraigadas las ideas más tradicionalistas no las tienen tan claras como puede parecer y en la obra se tratan muy clarito. Conseguir que el castellano jubilado se identifique con el drama de una mujer judía y un niño abandonado árabe es un pequeño triunfo.

Y para terminar con la función Concha Velasco dijo unas palabras tras los aplausos a sus paisanos de Valladolid y dió las gracias al teatro Calderón por nombrarla embajadora esa misma mañana.

Teatro Calderón de La Barca de Valladolid- 10 de marzo de 2010

Dirección: José María Pou
Reparto: Concha Velasco, Rubén de Eguia, Carles Canut, José Luis Fernández

 

Una Respuesta

  1. ana

    8 septiembre 2010 15:44

    aunque soy de valladolid, actualmente vivo en Madrid, estoy ansiosa esperando el estreno el 10 de septiembre aqui, para ver a concha velasco en vivo, sé que no me va a defraudar, la sigo desde hace mucho, te espero en La Latina, madrid

    ana

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