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Pet Shop Boys – The Pop Kids: c.e.c. #126

Nos congratula enormemente volver a incluir a los Pet Shop Boys en esta sección, cuatro años y 67 canciones de escucha compulsiva después, que se dice pronto. El culpable no es otro que ‘The Pop Kids’, el sencillo de adelanto de su nuevo álbum, ‘Super’, que es toda una declaración de intenciones tanto lírica -“They called us the pop kids/ ’cause we loved the pop hits”, “Telling everyone we knew that rock was overrated” y otros homenajes a la escena de clubes londinense- como musical. En efecto, este disco volverá a estar producido por Stuart Price, y será el segundo número de una trilogía que comenzó con su anterior trabajo, ‘Electric‘, al que consideran como su primer álbum “verdaderamente electrónico” (!!) -como si ‘Nightlife’ o ‘Introspective’ no hubieran existido-. En esta senda parece que abundarán en ‘Super’, a juzgar tanto por este hit como por el anterior buzz single, la semi-instrumental ‘Inner Sanctum‘. En lo que llega, qué mejor que ponerse ‘The Pop Kids’ en bucle. “Oh, I like it here/ Oh, I love it…

Tú también puedes obsesionarte con toooooodas nuestras canciones de escucha compulsiva en esta playlist.

Pet Shop Boys / Electric

electric

Poniéndonos en la piel de los Pet Shop Boys, debe de haber sido muy tentador comprobar cómo el dance, un género en el que se han prodigado bastante a lo largo de su extensa carrera, se ha puesto tantísimo de moda estos últimos años. Así que parece algo bastante natural que, después de un álbum esencialmente pop como fuera el estupendo ‘Yes‘ -a día de hoy sigue siendo “su mejor álbum desde ‘Very‘”- y otro mayoritariamente compuesto por baladas, ‘Elysium‘ -desde cuya publicación aún no ha pasado ni un año-, se lancen a la piscina con otro disco de música electrónica. Sólo nueve cortes de una duración media de más de 5 minutos cada uno y con bien de bpms: puro ‘Introspective‘, oiga.

De esta manera, ‘Vocal’, ese primer sencillo que habla sobre sentirte bien en una discoteca, rodeado de tus amigos mientras suena la música que te gusta –según Neil, es la única canción autobiográfica del disco-, no puede ser mejor carta de presentación de lo que nos encontramos en el álbum, junto con su videoclip, lleno de escenas de raves de finales de los 80, bien repletas de jóvenes en esa situación que se describe en la letra: “I like the people/ I like the song/ This is my kind of music/ They play it all night long”. ¿Es entonces ‘Electric’ un disco hedonista? Decididamente.

Para una empresa de semejantes características, el hombre ideal, sin duda, era Stuart Price, esa especie de rey Midas de la producción, responsable, entre otros, del disco dance de Madonna, ‘Confessions on a Dancefloor‘. Price ha conseguido que ‘Electric’ suene exactamente como Neil y Chris querían, sacándole el máximo partido a canciones como ‘Love Is A Burgeois Construct’ -lo cual tampoco tiene excesivo mérito, dada la calidad del tema en sí-, en la que oportunamente samplean -¿a lo ‘Hung Up’ con ‘Gimme! Gimme! Gimme!’?- ‘Chasing Sheep Is Best Left To Shepherds‘, de Michael Nyman; o como la excitante ‘Shouting In The Evening’, la pista más breve del álbum y también la más interesante, musicalmente hablando, en la que llegan a juguetear con el dubpstep -lo cual sí tiene mucho más mérito-.

Destacan también entre lo mejor del álbum la pegadiza ‘Bolshy’ -intenta escucharla sólo una vez- y, muy especialmente, ‘Thursday’, que por su melodía y por la estructura de la letra es lo más parecido a una canción convencional de los Pet Shop Boys -no hubiera desentonado, con otra producción, en ‘Elysium‘, ahora que sabemos que éste y ‘Electric’ en principio iban a ser un único disco-. ‘Fluorescent’ e ‘Inside a Dream’, los cortes centrales del álbum, no están, en cambio, a la altura de las anteriores, por no hablar de ‘Axis’, esa pista cuasi-instrumental que cumple bien su función de romper el hielo y meternos en esa atmósfera eléctrica que el dúo ha ideado para este álbum, pero ya. El tracklist se completa con una versión, sugerencia de Stevie Wonder, de ‘The Last To Die‘, de Bruce Springsteen, algo tan improbable como lo fue en su día la de ‘Where The Streets Have No Name‘, de U2. Con lo buenos versioneadores que han sido siempre, no es ninguna sorpresa que el resultado sea tan bueno, llegando a sonar, como ellos mismos apuntan, a The Killers -otro de los grupos producidos por Stuart Price, por cierto-.

Y es precisamente Brandon Flowers quien nos da una pequeña clave para entender la situación actual de los Pet Shop Boys. Cuenta Neil Tennant que el vocalista de los Killers le confesó que su canción favorita del dúo era ‘Home and Dry‘, esa preciosa balada que fue el primer single de ‘Release‘, un álbum diametralmente opuesto a este ‘Electric’. Después de tantos años sin un número 1 -acaban de llegar al número 3 en Reino Unido, su mejor posición desde ‘Very’-, no vamos a decir ahora que no nos alegramos de lo bien que les está yendo con su disco-dance-sin-baladas, pero da la sensación de que la crítica está pecando de falta de perspectiva -¿no sería “Perspective” un título genial para su próximo álbum?-. ‘Electric’ es ya el disco mejor valorado de su carrera según Metacritic, lo cual es un auténtico disparate, pero molesta especialmente leer por todas partes que “se han recuperado después del bache que supuso ‘Elysium’”, cuando -sin por ello menospreciar a ‘Electric’ ni dejar de alabar lo bien que suena y lo brillante de muchos de sus temas- la realidad es que en número de buenas canciones, gana el primero. Dejando a un lado estilos y modas más o menos efímeras, ya sabemos todos que cuando Neil canta en ‘Vocal’ lo de “This is my kind of music”, sí que dice la verdad… pero sólo a medias. 7,6/10.

Pet Shop Boys / Elysium

Que estemos escuchando un álbum nuevo de los Pet Shop Boys en el año 2012 significa dos cosas. La primera, que Neil Tennant y Chris Lowe llevan dedicando toda su vida, sin paréntesis alguno, al noble arte de hacernos felices con sus estupendas canciones. La segunda, que es bastante probable que tantos años de experiencia hayan logrado hacer de ellos unos maestros en lo suyo. Como no podía ser de otra manera, estas dos realidades están muy presentes en su último trabajo, ‘Elysium’, que acaba de ver la luz el pasado martes.

Empezando por lo último, no podemos hablar de ‘Elysium’ sin mencionar la habilidad que Neil y Chris han adquirido a la hora de componer. ¡Qué versos tan bien hechos! ¡De qué manera encajan letra y melodía! Olvídate de oír aquí frases cantadas más deprisa de lo que la melodía admite para que la letra tenga sentido -¡argh!-. Tennant se explaya en cada sílaba, se regodea en cada palabra y la música lo sigue tan escrupulosamente que da la sensación de que se detendría si él de pronto dejara de cantar. Para entender lo que digo basta con escuchar la primera pista, ‘Leaving’, de magistral estribillo (“I know enough’s enough and you’re leaving/ You’ve had enough time to decide on your freedom/ but I can still find some hope to believe in love“).

Estos versos tan bonitos nos remiten al primero de los aspectos que hemos señalado: los Pet Shop Boys no son precisamente unos debutantes, ‘Elysium’ es su undécimo álbum y en él todo empieza a tener el mismo alarmante tono de despedida que la citada letra. Ahí tenemos ‘Invisible’, muy drama queen en su lamento por “haberse vuelto invisibles tras ser el alma de la fiesta durante años”, lo que seguramente no sea una alusión a su carrera, pero bien podría serlo -aunque parezca increíble, no tienen un número uno en Reino Unido desde ‘Heart‘, ¡en 1988!-. La notable ‘Your Early Stuff’, en cambio, sí se refiere a esto, pues su letra se basa, según explicó Neil en la radio, en los comentarios que le suelen hacer los taxistas londinenses (“todavía me gusta bastante lo que hacíais antes”, “leí que os habíais retirado”).

Llegados a este punto se merecen una pequeña reprimenda. Y es que no vale ironizar con que los taxistas no conozcan sus nuevas canciones y luego llegar a la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres y cantar ‘West End Girls’ -puestos a escoger un éxito antiguo que incluya la palabra “oeste”, ¿no habría sido más lógico tocar ‘Go West’?- teniendo un himno sobre el deporte titulado ‘Winner’, primer single del álbum, recién salido del horno. Menos mal que lo intentaron arreglar en el desfile olímpico, donde tocaron precisamente estos tres temas.

Aunque en el álbum predominan los medios tiempos y, cómo no, las baladas, también encontramos algo de synth-pop -¡aleluya!-, que para algo lo inventaron ellos:’Face Like That’ podría perfectamente haber estado incluida en esa obra colosal que fue ‘Very‘. La letra es un enésimo homenaje a la belleza -¿os acordáis del “You dont’ have to be beautiful, but it helps”, de ‘Love Etc.‘?- que nos lleva a preguntarnos qué grado de culpa en esa “desaparición” progresiva del grupo en lo que a éxitos y reconocimiento se refiere tiene lo implacable de la sociedad actual con los artistas que han superado una cierta edad -seguro que Madonna podría dar una conferencia al respecto- y qué grado tienen ellos mismos, tan dispuestos siempre a elogiar la juventud y la belleza y, puede que por ello, cada vez menos presentes en sus vídeos, fotos promocionales, etcétera -como Chris Lowe se siga tapando dentro de poco va a dejar de ver el teclado-.

Tras una parte central un tanto prescindible, con las flojitas ‘Breathing Space’, ‘Ego Music’ -divertida pero un poco insoportable- y ‘Hold On’ -que parece más bien pensada para un musical, recordemos que el año pasado compusieron la música para un ballet– el álbum levanta el vuelo rápidamente con los dos temas siguientes. ‘Give It A Go’ es tan alucinante y ya nos estamos extendiendo tanto que mejor le dedicamos un post por separado. ‘Memory of The Future’ no le anda a la zaga, pero para qué voy a contaros yo nada cuando ya lo dicho todo Julián Ruiz.

Aunque se rumorea que el grupo ya está preparando nuevo material, lo cierto es que sería enorme que la última canción de su discografía fuera la que cierra este disco, ‘Requiem In Denim And Leopardskin’, un baladón tan épico como su nombre le permite. Claro que, habida cuenta de la calidad de lo que están haciendo a día de hoy, a ver quién se atreve a desear que se retiren ya. El día que lo hagan, eso sí, no nos cabe la menor duda de que en el paraíso al que se refieren en el título de este álbum tendrán reservado un sitio de honor. 7,9/10.