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Soleá Morente y Guille Milkyway revisan ‘No Pensar en Ti’


 

Si tú también disfrutaste de la última edición navideña de  “Cachitos De Hierro Y Cromo” y del homenaje a la inolvidable Raffaella Carrà, no dejarías pasar por alto la colaboración entre Soleá Morente y Guille Milkyway (LA CASA AZUL) que revisaron “No Pensar En Ti”. Una canción que además escribieron Nacho Canut y Carlos Berlanga en los años ochenta para la propia Raffaella. El resultado, además de poder verlo en el especial de “Cachitos”, fue publicado el mismo día 31 de diciembre a las doce de la noche en formato digital. Y es apotéosico.

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Fotografía de Josep Echaburu

20 aniversario del Sonorama Ribera 2017. Viernes 11 de Agosto.

Aunque llevamos años asistiendo a este festival, no dejamos de sorprendernos con la cantidad de gente que acude a Aranda de Duero, este año concretamente, para no perderse el 20 aniversario del Sonorama Ribera. Cada vez se hace más difícil transitar por las calles de la localidad burgalesa que ha ido diversificando y ampliando su oferta musical para ofrecer un plan alternativo a todos aquellos que no podemos acceder a la Plaza del Trigo, la que en otra época fue una lanzadera para grupos noveles y que hoy se ha convertido en un emplazamiento agobiante y poco recomendable. A veces nos cuestionamos si todos los asistentes al festival lo hacen atraídos por su cartel y asentimos twits como el de Lucía Taboada:

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Uno de esas propuestas alternativas a la abarrotada Plaza del Trigo ha sido el Escenario Castilla y León el cuál acogió la actuación de El Meister el viernes 11 de Agosto. Javier Vielba, componente de Arizona Baby y Corizonas, desgranó ante un público muy entregado las canciones que componen Bestiario, su primer trabajo en solitario, donde reivindica las raíces folk castellanas.  Otro de esos escenarios más que recomendables es el Escenario Charco, en el que se apuesta por la música latinoamericana. Este fue el emplazamiento que acogió una de las sorpresas del 20 aniversario del Sonorama Ribera, la actuación de la banda británica Kitty, Daisy & Lewis.

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FOTO: RODRIGO MENSA

La noche del viernes 11 de agosto estaba plagada de grandes nombres de la música española; Iván Ferreiro, Sidonie, Niños Mutantes, Leiva. Pero nosotros queremos centrarnos en cuatro actuaciones concretamente; las de Xoel López, Fangoria, Novedades Carminha y La Casa Azul.

Xoel salió al escenario mientras se iba dispersando la multitud que se había congregado frente al Escenario Ribera del Duero para ver a Leiva. El gallego estaba de celebración por partida doble, su cumpleaños y sus 20 años como artista, aunque también aprovecho para felicitar al director del festival, Javier Ajenjo, otro que cumplía años en esos días. Y lo mejor para festejar tanto aniversario es perderse en la música de Xoel López que repaso algunos de sus maravillosos clásicos como “Historia Univesal (El amor no es lo que piensas)” , “I’ll see you in London” (ambos de su época como Deluxe), “A Serea e O Mariñeiro” o “Tierra” para cerrar con el himno generacional “Que no” coreado por un público multitudinario.

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FOTO: ARCALLE

Alaska y Nacho Canut ofrecieron un espectáculo lleno de luz, con dos incansables bailarines, un cambio de vestuario de Alaska y su ya habitual actuación en playback.. Fangoria repaso algunos hits de su carrera (como “Rey del Glam” con el que comenzaron su concierto) entremezclandolos con temas más recientes como “Geometría Polisentimental“. El dúo consiguió hacer bailar a un recinto abarrotado, culminando su actuación con un remix de “Bailando” que unieron con otros temas como “Bailando” de Paradiso, “Yo quiero bailar” de Sonia & Selena y “Toro” de El Columpio Asesino.

Novedades Carminha no se quedaron atrás con eso de hacer mover el esqueleto a los asistentes al 20 aniversario del Sonorama Ribera. Y es que con los temas de los gallegos es imposible no moverse. Uniformados con monos azules, Novedades Carminha saltaron al escenario para unir, uno tras otro, sus grandes hits.

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FOTO: RODRIGO MENA

Y como colofón de la noche, Guille Milkyway saco a pasear sus temazos, desde “Podría ser peor“, “Chicle Cosmos” o su archiconocida “La revolución Sexual“. Aunque para entonces, muchos asistentes habían abandonado el reciento perdiéndose la actuación de La Casa Azul.

FOTO PORTADA: DIEGO SANTAMARÍA

Imprescindibles del Sonorama Ribera 2017 para Cosmic Birds


 

Al igual que hiciésemos el año pasado con The Levitants, hemos querido conocer los grupos y artistas imprescindibles del Sonorama Ribera 2017 para Cosmic Birds. La banda estará presentando su último disco; Melt in Trees en el festival arandino. El disco fue publicado a finales del año pasado y en su producción intervinieron Ramiro Nieto (The Right Ons, Zahara) y Martí Perarnau (Mucho, Zahara). Cosmic Birds actuarán el sábado 12 de agosto en el festival Sonorama Ribera 2017.

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Cuando desde Notedetengas preguntamos Cosmic Birds por sus imprescindibles del Sonorama Ribera 2017 nos dijeron: antes de comenzar hay que destacar que nuestras influencias y casi  toda la música que escuchamos suele estar manufacturada fuera de nuestras fronteras y cantada en inglés, y justo, este año, Sonorama Ribera se centra prácticamente al cien por cien en bandas nacionales, aunque algunas, como nosotros, cantemos en inglés. No obstante, ahí van unas cuantas propuestas que nosotros no nos vamos a perder y os queremos recomendar, si aún no las conocéis.

https://www.youtube.com/watch?v=2bz0mM_SPhA&list=PLvhyrjIpDokYBrU8wsx4599iBFe9_LeCl&index=3

Pues bien, estos son los imprescindibles del Sonorama Ribera 2017 para Cosmic Birds:

Rufus T. Firefly: Son uno de nuestros grupos favoritos del panorama nacional y los seguimos desde hace unos años cuando lanzaron el increíble Ø. Liderados por el polifacético Victor Cabezuelo al a voz, guitarra y teclados y Julia Maestro a la batería, hacen rock psicodélico cada más cerca del sonido de Tame Impala o Alt-J. Ver y escuchar en concierto a los de Aranjuez es una experiencia casi mística.

https://www.youtube.com/watch?v=XQ0gP8NIWgg

Depedro: Escuchar a Jairo Zavala es como viajar sin salir de casa. Hemos disfrutado de su directo muchas veces y nunca defrauda. También en un Sonorama Ribera tuvimos la suerte de verlo tocando con su preciosa telecaster roja con los míticos Caléxico. En la gira de su último disco, El pasajero, viene acompañado de una impecable banda, contrabajo y saxo barítono incluidos. La fría noche de Aranda lo será menos con sus canciones fronterizas y sus sensuales movimientos de cadera al ritmo de la acústica. ¡Quién quiere a Julio Iglesias teniendo a Depedro!

Xóel López: sin duda el gran compositor español de este siglo o quizá de todos los tiempos. Lo vimos por primera vez en un Sonorama hace diez años, con Deluxe, y nos voló la cabeza. Esa voz, esas melodías épicas… Xoel puede acompañarlas como quiera, con acústica, con eléctrica, con piano, con o sin banda, con pedales de efectos en la voz, es un maestro. Si te pierdes este concierto, sinceramente, es que no te gusta la música.

Tórtel: Desde Valencia, canciones pop bien fabricadas, de principio a fin, algo de lo que no muchos grupos pueden presumir. Cuidadosos y detallistas en la instrumentación y melodías pegadizas en el mejor sentido.

https://www.youtube.com/watch?v=HFEdzPVLyjs

Estrogenuinas: Sonorama siempre ha apostado por los grupos de la tierra, en este caso, Castilla y León, algo que suele ser poco frecuente en el resto de eventos culturales autonómicos. Será que los castellanos tenemos poco amor propio. Gracias al Sonorama Ribera, en anteriores ediciones, grupos de la tierra como SiloéThe LevitantsDisciplina Atlántico o nosotros mismos, hemos podido presentar nuestros proyectos en uno de los mejores escaparates de la música de este país. Uno de los conciertos imprescindibles de este Sonorama Ribera 2017, será sin duda el de las charras Estrogenuinas, que si bien ya son conocidas mundialmente hasta en Wisconsin, nos harán bailar a ritmo de su nuevo Chirll-out. Y sí, Nietzsche también en nuestro fetiche.

La Casa Azul: cuando todo el mundo pensaba que La Casa Azul estaba en horas bajas y Guille Milkyway centrado en trabajos de composición y producción de otros artistas, reaparece con una nueva puesta en escena: Cuatro músicos ataviados con el mítico casco sideral de Milkyway y sobre unas pantallas gigantes para reinterpretar temazos atemporales que marcaron nuestra post-adolescencia como “Chicle Cosmos”, “Los chicos hoy saltarán a la pista”, “Superguay”, “Cerca de Shibuya”…  Nosotros pudimos disfrutar de su reciente concierto en el Vida Festival donde destacó sobre otros grupos internacionales. No podía faltar en un aniversario como este.

Pianet: es quizá la propuesta más parecida a Cosmic Birds, aunque entre las familias del folkie él eligiese a Bon Iver y nosotros a Fleet Foxes. Compartimos el amor eterno al piano como protagonista. Tuvimos la suerte de conocerlo acompañando a Joshua Díaz en un concierto conjunto en Madrid y nos fascinó la capacidad musical de Nauzet. Un concierto de los que hay que escuchar en riguroso silencio, de esos que no se suelen ver en festivales.

https://www.youtube.com/watch?v=NISf31K681g

Novedades Carminha: quieren hacernos bailar, y lo consiguen con matrícula de honor. Entiéndase como bailar nuestros esperpénticos movimientos de cadera y palmada sincronizada. Se agradece mucho ver un concierto divertido y en el que a la vez la ejecución musical es perfecta. Ya se sabe que no es lo habitual y que parece que hacerlo mal es tendencia. Sus conciertos son una sucesión de himnos contemporáneos. Ahora es inevitable pasar por un centro comercial y no querer invitar a una chica a gaseosa. Nuestros caprichitos de Santiago.

https://www.youtube.com/watch?v=3p91qL0cwpc

Ángel Stanich y El Meister: para los de lejos y algún despistado de la zona, no podemos tampoco dejar de recomendar los conciertos de nuestros queridos Ángel Stanich y Javier Vielba (El Meister). Siempre presentes de alguna manera en Sonorama, aunque este año, con motivo del veinte aniversario les veremos en formatos distintos y quién sabe si en alguna de las sorpresas. Hagan sus apuestas. El Meister estará presentando en el festival por primera vez los temas de su disco Bestiario, su trabajo como hombre orquesta cósmico. Sinte, bombo, guitarra y voz y nuestros coros que desde el público nunca pueden evitar hacer todas las armonías posibles cuando el Meister canta “El Oso”.

Los Perlas: Y para bailar cuando termine  la jornada (es decir, antes de la siesta) nada mejor que una buena sesión a cargo de Los Perlas.

¡Nos vemos en Aranda, amigos!

Crónica del Vida Festival 2017. Viernes 30 de Junio.


La jornada del viernes en el Vida Festival prometía. Devendra Banhart, Real Estate, Flaming Lips y La Casa Azul eran los grandes nombres de una jornada con más asistentes que la del día anterior.

Camisa de rayas blancas y verdes, cazadora atada a la cintura, Devendra Banhart subió al escenario del Vida Festival pasadas las diez de la noche con el objetivo de conquistar al público de un festival que le venía como anillo al dedo. Homenaje a David Bowie incluido, Devendra converso en una mezcla de inglés y castellano con aquellos que se arremolinaban frente al escenario Estrella Damn mientras interpretaba, rodeado de una banda que se quedo en un segundo plano, temas tan célebres como “Baby” o “Mi Negrita“. Devendra Banhart nos conquisto no solo con sus canciones, sino también con su retórica: ¡No te quiero, te amo! declaró entre canción y canción a un público rendido a su buen hacer y sensualidad sobre el escenario (prueba de lo segundo es la ropa interior femenina que llegó desde el público para instalarse en su pie de micro).

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FOTO: MIKA KIRSI

Teníamos muchas ganas de ver a Real Estate en directo, por lo que abandonamos rápidamente el concierto de Devendra para hacernos un hueco en la primera fila del concierto de los norteamericanos que sonaron tal y como se esperaba. Un sonido limpio, pulido, perfecto que le aporta a la calidez de sus guitarras la redondez deseada en directo. Presentaron temas de su último trabajo; In Mind, sin olvidar grandes clásicos de su carrera como “Crime” o “It’s Real”. Aunque apenas interactuaron con el público, su increíble interpretación en directo de esos temas que tenemos desgastados de tanto oirlos nos conquistó totalmente.

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FOTO: RAFA RUBIALES

Y por ese camino iban también Flaming Lips. Globos, cañones de confeti y “Race For The Price” abrieron uno de los conciertos más esperados del Vida Festival 2017. El despliegue de medios sobre el escenario dejo boquiabiertos a todos los asistentes; muñecos gigantes, un enorme unicornio, unas letras colosales e incluso una bola transparente con la que Wayne Coyne se paseo por encima de los asistentes. Pero pese a la potencia del sonido, la increíble puesta en escena y la envergadura de sus clásicos, la interpretación dejo bastante que desear, sin olvidarnos que apenas se oía la voz de Coyne, que ejerció como maestro de ceremonias y lo dio todo sobre el escenario.

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FOTO: MIKA KIRSI

En cambio, los que bordaron todos y cada uno de sus temas, trasladando a gran parte del público al final de su adolescencia o al inicio de su edad adulta fue La Casa Azul. Guille Milkyway y los tres componentes de su banda comenzaron su esperado concierto en el Vida Festival con “Podría ser Peor” y pronto se vieron arropados por las voces del público que coreaba incansable temas como “Los Chicos hoy saltarán a la pista“, “No más Myolastan“, “Chicle Cosmos” o la interpretación en solitario de “Como un fan“. Por supuesto, el punto final a la noche lo puso “La Revolución Sexual” que dejo bailando a los asistentes mucho después de terminar el concierto de La Casa Azul.

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FOTO: CRISTIAN BERTRAND

 

Fangoria / Canciones para robots románticos

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No por manido es menos cierto que Alaska y Nacho Canut son unas raras rara avis en el panorama musical español y que el universo Fangoria es tan original como endogámico. El dúo lleva cantando sobre los mismos temas antes incluso de ser un dúo y las referencias se mantienen álbum tras álbum. En este sentido no constituye una excepción, ni mucho menos, ‘Canciones para robots románticos‘, su último trabajo, en el que abundan en su ya sobradamente conocida imaginería. Pero también es verdad que, como en una suerte de monarquía por turnos, en cada disco es una filia diferente la que se ve entronizada a fuente de inspiración principal: ora la Factory de Andy Warhol (‘Absolutamente’), ora la falsa naturalidad (‘Naturaleza muerta’), etc. Pues bien, ahora es el momento de otro de sus temas más recurrentes -sin ir más lejos, en ‘Cuatricromía‘, su anterior trabajo, ya encontrábamos la estupenda ‘Un robot no cree en Dios’-: todo lo relativo a la ciencia ficción, retrofuturismo e “inteligencia artificial versus estupidez real”, retomando la cita de Terry Pratchett que han incluido en la contraportada.

‘Canciones para robots románticos’ se ve así enormemente beneficiado de esta idea en torno a la cual han decidido articular todo el álbum, que es uno de los conceptos de disco más guays de su carrera, sino el que más, y que les da mucho de sí, como veremos. La otra gran baza del disco es, por supuesto, la mano de Guille Milkyway, que se confirma como su mejor productor ever. Por fin les decimos adiós a Sigue Sigue Sputnik -sus peores productores ever-, que además osaron arruinar una canción de Guille en ‘Cuatricromía’ (‘Rendez-vous espacial’), algo que no sucede aquí con su ‘Voluntad de resistir’, temazo total -¡qué estribillo!- que grita “La casa azul” por los cuatro costados, hasta en la forma de cantar de Alaska (!). ‘Geometría polisentimental’, continuista y divertidísimo primer sencillo, ideal para presentar la dicotomía razón/corazón que preside todo el álbum, también es producción de Guille Milkyway, así como la nada continuista y desconcertante -para bien, tras las suficientes escuchas- ‘Fiesta en el infierno’, con subidón EDM, Alaska dando gritos por primera vez en su vida y el propio Guille recitando ese atinado puente con homenaje a los Pet Shop Boys. No quedando ahí la cosa, en esta primera parte también encontramos la deliciosa ‘Manual de decoración para personas abandonadas’, canción clave del álbum en tanto explica todo el artwork -otra clara fuente de inspiración ha sido la película ‘The Stepford Wives‘-, con una letra originalísima (“aprender a retapizar desengaños y sofás”) y una melodía brillante. Ya estamos deseando ver un videoclip con Alaska como perfecta y robotizada ama de casa.

La segunda parte, producida por Jon Klein, responsable del “disco negro” de ‘Cuatricromía’, sirve para preservar el lado gótico y oscuro del dúo, no por ello exento de momentos de subidón. Ahí está la inspiradísima ‘Mentiras de folletín’, en colaboración con Miranda! –en cuyo último álbum, recordamos, aparecieron- o ‘Larga vida y prosperidad’, homenaje a ‘Star Trek’, sin olvidarnos de ‘Delirios de un androide cardado’, muy timburtoniana y que es otro corte clave del álbum (“Si las máquinas no piensan, ¿por qué voy a pensar yo?”). Por lo demás, en ‘Canciones para robots románticos’ no faltan las filias y fobias características del dúo. El Nueva York del siglo XX abre el tracklist con ‘Disco Sally’, dedicada a Sally Lippman, la octogenaria que murió en la pista de baile del Studio 54 -hilarante cómo Nacho Canut cuenta la historia-. ‘La nostalgia es una droga’ es el alegato de turno a favor de las ventajas de olvidar, mientras que las tres aburridas de ‘Criticar por criticar’, tras su reconversión en walpurgis, evolucionan ahora en ‘La marisabidilla, el escorpión y la que quita la ilusión’. No hay mucho nuevo bajo el sol, por tanto, pero esta vez el “lo mismo de siempre” les da grandes resultados: su mejor disco en, al menos, diez años. 8/10.

Fangoria / Cuatricromía

A pesar de lo mucho que, durante toda su carrera, Fangoria han evitado mirar al pasado, este año han decidido publicar no un álbum sino cuatro EPs, como si esto fueran los 90, cuando se autoeditaron la trilogía -de lo que ellos llamaron “SEPs”- ‘Un día cualquiera en Vulcano‘. Al igual que en su anterior disco, la antología de éxitos ‘El paso trascendental del vodevil a la astracanada‘, han llamado a varios productores para que cada uno de ellos trabajara en diferentes canciones. De ahí inmediatamente surgió la idea de dividir el álbum en cuatro partes, asignándole a cada una un color distinto.

El primero, que debería ser el disco cyan, es en realidad el disco azul, en claro homenaje a su productor: Guille Milkyway, creador de La casa azul. Ya hemos hablado de lo mucho que nos emocionaba que Alaska y Nacho Canut colaboraran con Guille, “el productor que Carlos Berlanga nunca tuvo”, en palabras de ella. Esta alianza, un momento crepuscular del pop de nuestro país, ha dado como resultado, además del -¿se puede decir ya?- superéxito ‘Dramas y comedias‘, la amable ‘Piensa en positivo’, de estructura tan extraña como extraño resulta su título para un fan del dúo acostumbrado a su universo oscuro y tremendista (“ya sé que no es tu estilo, tampoco es el mío”, dice la letra). ‘Desfachatez’, abocada a convertirse en su nuevo hit bakala y la chic ‘Para volver a empezar’, con unos arreglos providenciales a lo Boney M. y el verso más guay del álbum (“si me siguieras a donde fuera/ tendría valor para enfrentarme con cualquiera”), completan el primer disco, que es también, como no podía ser de otro modo, el mejor de los cuatro.

La producción del EP magenta ha corrido a cargo de los Sigue Sigue Sputnik, con quienes ya han trabajado en tres álbumes, lo cual es una alegría porque significa que no les volverán a llamar, si continúan con su tradición de no repetir productor más de tres veces. Y es que las cuatro canciones del EP magenta son la confirmación de que Tony James y Neal X han sido sus peores productores, con unos resultados a años luz de la maravillosa trilogía que realizaron con Carlos Jean (‘Una temporada en el infierno‘, ‘Naturaleza muerta‘, ‘Arquitectura efímera‘) e incluso de ‘El extraño viaje‘, el disco que se autoprodujeron. Lo que han hecho en ‘Cuatricromía’ recuerda demasiado a ‘Absolutamente‘, el peor álbum de su carrera: ‘Tormenta solar perfecta’ -compuesta por Alaska, ni de lejos tan buena letrista como su compañero- no deja de ser la continuación de ‘La pequeña edad de hielo‘, con esa fijación del grupo por los fenómenos atmosféricos; ‘Rendez-vous espacial’ es una canción de La casa azul arruinada y ‘Viaje a ninguna parte’ hubiera sonado infinitamente mejor en cualquiera de los otros cuatro EPs. Es la divertida ‘Caprichos de un corazón estrafalario’, muy Nancys Rubias (“como a las locas, siempre me das la razón”), la única que no parece fuera de lugar.

El disco amarillo, electrónico, y el negro, gótico, no presentan un sonido tan diferenciado ni tan identificable como los dos EPs anteriores -como ellos mismos confiesan, “no podemos escapar de lo que somos”, y su impronta finalmente diluye bastante las fronteras entre un sonido y otro-. El primero incluye una de las mejores canciones del álbum, ‘Peligros’, con una melodía bastante bonita y un estribillo que hace referencia a sus productores -Los Pilotos, escisión de Los Planetas, grupo al que han versionado y con el que han colaborado alguna vez-. En ‘Un robot no cree en Dios’ destaca la letra -plagada de homenajes que tanto valen para los Ramones como para Ramón Gómez de la Serna-, al igual que en ‘Rompe la cadena’ y que en, sobre todo, la desternillante ‘Lo tuyo no es normal’ -co-escrita por la micropoetista Ajo, también autora de uno de sus mayores éxitos, ‘Retorciendo palabras‘-, dos canciones que nos recuerdan que, en esta ‘Cuatricromía’, Fangoria se han olvidado de uno de los géneros que más frecuentaron en la pasada década: ¡el bolero!

Y tras estos dos boleros truncados, encontramos, entre algo de relleno, una última canción que merece mucho la pena, ‘El mundo conspira contra ti’, con una letra dedicada a esas personas que se piensan que todo el mundo está en su contra: una temática tan Fangoria como prácticamente las de todas las canciones que la preceden. Pero ¿es que alguien esperaba otra cosa? Al final, el último álbum de Alaska y Nacho es como el último de sus adorados Pet Shop Boys: aunque flojea en muchos momentos, las canciones buenas son TAN buenas, ellos tienen tanto carisma y su universo es tan rico, personal y sugestivo que es imposible resistirse. Que innoven otros. 7,5/10.

Fangoria – Dramas y comedias: c.e.c. #73

¿Se os ocurre alguna colaboración susceptible de crear más expectativas que una entre Guille Milkyway y Fangoria? A mí desde luego que no, de ahí que me incluya entre los que tenían a ‘Dramas y comedias’, primer single del inminente nuevo álbum de Fangoria, ‘Cuatricromía’, como el momento musical más esperado de 2013 desde que se supo que su productor sería el hombre detrás de La casa azul. Tras la euforia de los primeros días y la comprobación, en la Fiesta Deezer del pasado jueves, de lo bien que funciona en directo -lo de “en directo” es una forma de hablar-, ya se puede decir abiertamente que la canción está muy a la altura de lo esperado. El sonido es tan Milkyway -léase sobreproducción y desmesura en los bpms- que ‘Dramas y comedias’ podría pasar por un tema de La casa azul de no ser por lo canutistaHe decidido borrar de un plumazo las fobias y manías/ Ha sido fácil, son tonterías”) de la letra -según cuentan en Rolling Stone, es una de las favoritas de Alaska de entre todas las compuestas por su compañero de grupo-. El resultado, como ellos mismos reconocen en la nota de prensa, es que este nuevo single es lo más parecido a Dinarama que han hecho desde Dinarama. Ahí es nada.

Podéis echar un vistazo aquí abajo al colorista videoclip, que ha corrido a cargo de Luis Cerveró y ha sido producido por Canada.

Escucha todas nuestras c.e.c. en Spotify.

Concierto de La casa azul en Madrid

El próximo sábado 22 de diciembre a partir de las 20.30 Guille Milkyway estará en el madrileño club Ocho y medio (calle de Barceló, 11) presentando el brillante último álbum de La casa azul, ‘La polinesia meridional‘. Tanto si ese día te toca la lotería como si no, lo cierto es que el poder disfrutar en directo de las canciones del barcelonés es ya toda una suerte de por sí. Las entradas ya se pueden adquirir en ticketea por 16€.

Os dejamos con el videoclip de la maravilla de canción que da título a su último disco, ‘La polinesia meridional’.

httpvh://www.youtube.com/watch?v=fXa-MObftnQ

La casa azul / La Polinesia meridional


Sí, la portada del nuevo disco de La casa azul, ‘La polinesia meridional’ es clavada a la de ‘La revolución sexual’ y sí, ‘Los chicos hoy saltarán a la pista’, primera canción del tracklist, retoma claramente la melodía de ‘Un mundo mejor’, la instrumental que cerraba su anterior trabajo. Pero que nadie se lleve a engaño: el continuismo se acaba en estos artificios estéticos, más allá de los cuales se nos descubre una obra que, pese a ser perfectamente reconocible -lo de cambiar los años ’60 por la influencia japonesa y convertir en androides al grupo de amigos que grababan maquetas “en el garaje de Virginia, en la casa de la playa” al final no fue para tanto, ¿no?- y, por supuesto, igual de apasionante que siempre, no deja por ello de resultar original.

La primera de las novedades es que, como ya se ha puesto de manifiesto en todas partes, el nuevo disco de La casa azul empieza con su canción más acelerada ever y no da tregua hasta el quinto corte, un exceso que no habíamos visto antes en un disco de Guille Milkyway. Él mismo reconoció en Disco Grande que sólo sabe hacer las cosas de una manera: contraponiendo permanentemente alegres melodías con letras tremendas, por lo que la ecuación se despeja rápido: melodías cada vez más vertiginosas = letras descomunalmente dramáticas. Si en su anterior disco prometía abandonar el myolastán, la doxilamina y “sus nostálgicas manías”, en éste claramente recae y nos anuncia que “oficialmente decide sucumbir”. Difícil no frotarse las manos ante esta perspectiva.

Tal es el nivel de desmesura en las letras que por momentos llegan a resultar inverosímiles, aunque ésta es una idea que disipa rápidamente, pues es imposible que nadie finja tan bien. Queda claro entonces que lo que tenemos delante es un Guille Milkyway dominado más que nunca por su hipocondría y por sus obsesiones. Es estupendo crecer con él y ser testigos de sus nuevas preocupaciones, como el paso del tiempo (fantástica ‘¿Qué se siente al ser tan joven?’) o incluso, aparentemente, la situación política (‘Europa Superstar’, ‘Sálvese quien pueda’).

La brillantez de todas las melodías, que llevan la impronta inconfundible de La casa azul, sirve por tanto de contrapunto perfecto a la ansiedad que irradian las letras, tan profunda como, seguramente, injustificada, pero a ver quién es el listo se resiste a ‘La vida tranquila’, con un tête à tête memorable entre Guille Milkyway y Silvia -del grupo Niza-, su pareja. Claro que, aunque ésta sea la canción que mejor resume el conjunto del disco, no es extraño que le haya dado el título de ‘La polinesia meridional’, una canción espléndida, contenida y de elegante factura, muestra del impecable gusto de Guille.

Pese a que este álbum supone una indudable evolución cualitativa, no es menos cierto que a veces reincide en temáticas ya un tanto manidas, como es el caso de ‘La fiesta universal’, algo pueril, como dice la propia letra de la canción -pero claro, la letra también dice “deja que me crezca, me apasiona exagerar” y automáticamente hace que merezca la pena. Algo parecido ocurre con el “no quiero que me recuerdes mis fracasos y errores nunca más” y con el acelerón de bpms a partir del tercer minuto y medio de ‘Terry, Peter y yo’, el ‘Esta noche solo cantan para mí’ de este disco. Incluso parece impensable ahora saltarse ‘Todas tus amigas’, y eso que nos dejó un poco fríos cuando salió el año pasado, lo que pone de relieve la solidez del álbum.

Después de escuchar no sé ya cuántas veces este disco, se me plantean varios interrogantes. El primero es cómo se supone que nos vamos a aprender estas letras enrevesadas y eternas. El segundo, por qué La casa azul no vende millones de copias y no está todo el día sonando en la radio. Y el tercero, si no será algo cruel esperar que nunca deje de hacer canciones un artista que, a juzgar por este álbum, recurre a la música como terapia para su angustia existencial. Para las dos primeras preguntas no tengo respuesta, y la de la tercera seguramente sea “sí”, pero es que la música de La casa azul es demasiado reconfortante como para prescindir de ella. Al fin y al cabo, que haya genios haciéndonos la vida más feliz a todos no puede ser malo. 8,8/10.