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‘La red social’, el lado oscuro de Facebook


Crítica de 'La red social'., de David Fincher

Qué gratificante resulta ir al cine sin grandes esperanzas y toparte con una gran película. Desde los primeros rumores sobre la adaptación a la gran pantalla de los orígenes de Facebook, sentí curiosidad por ver el producto final, pero nunca creí que fuera a convertirse en una de las mejores cintas del año -a competir, en mi ranking personal, con ‘Origen‘ y ‘Enterrado‘-. En realidad, desconocía cuál era la historia que David Fincher se había propuesto contar; porque, de haberlo sabido, hubiera apostado por La red socialdesde el minuto cero.

De qué va:

En medio de la obsesión por el sexo y la popularidad que impera en la Universidad de Harvard en el año 2003, Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg), un brillante informático, inventa la que se convertirá en una de las webs más visitadas en Internet, la red social Facebook. Años más tarde, deberá hacer frente a las demandas de los Winklevoss , que le acusan de haberles robado la idea, y a la de su antiguo mejor amigo y cofundador de Facebook, Eduardo Saverin (Andrew Garfield).

Opinión:

Algunos pensarán que quizás es un poco pronto para rodar una película sobre Facebook, de únicamente 6 años de vida, pero con una historia como ésta casi resulta extraño que no la hubieran filmado ya. Porque cómo surgió la red social más importante del planeta es sólo el mcguffin de la trama -de hecho, apenas se menciona qué es Facebook-; lo que importa en ‘La red social’ es la espiral de engaños, venganzas y traiciones que genera la hazaña de Zuckerberg, y que se articulan en torno a las dos demandas que el multimillonario afronta.

Justin Timberlake y Jesse Eisenberg en 'La red social'Esta tragedia shakesperiana, como la describen en algunos foros, logra transmitir toda su fuerza dramática al espectador gracias, sobre todo, al sólido guión de Aaron Sorkin -sus diálogos son memorables- y a la impecable dirección de David Fincher. El realizador de ‘Seven’, ‘Zodiac’ o ‘El curioso caso de Benjamin Button’ aporta un estilo muy visual, un ritmo ágil y en ocasiones hasta desconcertante – el primer ‘salto en el tiempo’ o la regata en Europa- y, sobre todo, logra que nos impliquemos en las fortunas y desgracias de sus personajes sin llegar a ser él quien juzgue sus acciones, lo cual, en una historia tan actual y sin un final definido, se antojaba necesario.

Así, al acabar la película, somos nosotros, los espectadores, quienes valoramos a los tres personajes principales, Zuckerberg, Saverin y Sean Parker (Justin Timberlake); quienes cuestionamos los límites que se marcan entre la lealtad, la ambición y sus propias obsesiones e intentamos buscar buenos y malos en una historia donde nadie es perfecto. Además, la genial interpretación a cargo de Eisenberg -excelente-, Garfield -el auténtico robaplanos de esta película- y Timberlake -perfecta para su papel- logra que empaticemos al máximo con sus personajes.

Junto al carácter de tragedia personal que tiene la historia, los toques de humor repartidos a lo largo de toda la película, el retrato que muestra de la sociedad universitaria y la crítica subyacente a la falta de privacidad, conforman no sólo una gran película, sino muy posiblemente uno de los futuros clásicos del cine actual.

Nota: 9 / 10

Para recordar:

– El descubrimiento de Andrew Garfield como un magnífico actor -suerte que así sea teniendo en cuenta que trabajo no le va a faltar cuando reinicie la franquicia de Spiderman-.

Tres escenas/secuencias -por no decir todas, que bien podría ser-: la conversación que abre la película, la creación de facemash.com y la escena final.

– Los diálogos de Aaron Sorkin: brillantes, ácidos y cargados de significado. Algunos ejemplos: “Si fuerais los inventores de Facebook, hubierais inventado Facebook”, “Todo el mundo en Harvard piensan que es mejor inventarse un empleo que tener uno”, “Internet no se escribe a lápiz, se escribe con tinta”…

– Que, de acuerdo con Sorkin y Fincher, uno de los fenómenos universales más revolucionarios de los últimos años tenga su origen en algo tan trivial como un desengaño amoroso.

Para olvidar:

– Que sin una mínima noción del Internet del siglo XXI y la vida universitaria en Estados Unidos -los ‘final clubs’-, el espectador pueda sentirse perdido en ciertos momentos.

Una predicción:

¿Nominaciones a los próximos Oscar? Seguro.

Crítica: BIENVENIDOS A ZOMBIELAND (ZOMBIELAND), de Ruben Fleischer

ZOMBIELANDSinopsis: Los Estados Unidos ya no existen. Ahora es Zombieland, un lugar en el que los muertos vivientes devoran a sus anchas. Uno de los pocos humanos que quedan es Columbus, un joven que ha sobrevivido aplicando una serie de estrictas reglas, su neurótico sentido común y su cobardía. Tras un accidente Columbus encuentra a Tallahassee, un peculiar vaquero, y a Wichita y Little Rock, dos hermanas que intentan llegar a un parque de atracciones en California, del que se rumorea que es el único reducto libre de zombis.

Crítica: Ahora es tiempo de vampiros, pero nadie puede olvidarse de otros grandes monstruos del cine que, a su manera, siempre han servido para algo más que simplemente meter miedo. Concebidos como metáforas de diversos aspectos de nuestra sociedad, los zombis creados por George A. Romero, servían de profunda crítica alegórica -mensaje politizado mediante- además de aterrar al respetable. Herederos directos de aquellos y en esta misma línea, cargada de dramatismo y significado, parecen haberse encaminado los modernos muertos vivientes, que nos tienen pendientes de una nueva gran oleada de esta temática en la gran pantalla. Sin embargo, con Zombieland Ruben Fleischer propone una desmitificación del subgénero que pasa, como ocurriera con la divertidísima Zombie’s Party (referente obligado), por la comedia ácida, el humor negro y el entretenimiento sin complicaciones ni complejos. Se puede culpar a Zombieland de falta de potencia argumental e incluso de vacío y descuido en el tratamiento de la historia, nula y desaparecida en gran parte del metraje, y tópica cuando se atreve a entrar en escena. En cambio Fleischer logra que esta tara, letal en otras circunstancias, pase desapercibida entre potentes gags, un poderoso tratamiento visual y múltiples referencias a los tópicos del género. Fleischer apuesta por el entretenimiento y la diversión, desde su descacharrante presentación -que da paso a unos potentísimos créditos- hasta su final de fuegos artificiales, cargando el peso de la película en su variopinta troupe de freaks. Eisenberg está más neurótico y asocial que nunca, acompañado por la seductora Emma Stone (¡qué voz!) y la jovencísima Abigail Breslin, poco a poco dejando atrás a su Pequeña Miss Sunshine. Todos ellos aderezados por cameos como el de la prometedora Amber Heard y, sobre todo, el de Bill Murray. En una secuencia surrealista Murray hace de sí mismo, probablemente porque cualquier personaje de ficción no le igualaría en extravagancia. Caso aparte merece Woody Harrelson, magnífico y gigantesco en su excesivo cowboy y demostrando una vez más su notable capacidad para captar el tono que necesitan sus personajes y desmadrarse en consecuencia. Fleischer concibe pues esta Zombieland como un parque de atracciones global, en el que no caben los miedos, las neurosis, el exceso de celo o la sobrecarga de responsabilidades. Sólo la risa, la adrenalina y la total liberación personal en la mejor compañía.

Valoración: 7/10

por Pablo Gutiérrez


ZOMBIELAND (Estados Unidos 2.009, 88 Minutos, Comedia – Terror)
Dirección:
Ruben Fleischer.
Guión: Rhett Reese, Paul Wernick.
Reparto: : Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone, Abigail Breslin, Bill Murray, Amber Heard.
Fotografía: Michael Bonvillain.
Música: David Sardy.