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Cronica del concierto de Sober en la Sala Patio Herreriano de Valladolid. Junio 2011


El concierto de Sober en el Museo Patio Herreriano de Valladolid, dentro del ciclo Valladolindie 2011, puso en evidencia que el grupo madrileño ha decidido retomar el pulso de su carrera discográfica exactamente en el punto en el que lo dejó hace ahora cinco años.

Y es que Sober son probablemente el grupo más plagiado de la historia reciente de la música popular en España, aunque ellos también se “inspiraron” de manera evidente en sonidos que venían de fuera, y tras su separación dejaron una retaila de clones, la mayoría de ellos con las horas contadas, que retorcieron una y otra vez una fórmula que a los protagonistas de esta velada les resultó efectiva y que ellos mismos se ocuparon de amputar, en mayor o menor medida de su trayectoria, mediante proyectos paralelos (Skizoo y Savia los más exitosos) que evocando el espíritu de la banda madre si aportaban trazos de originalidad, o al menos lo intentaban, mientras que todos los discos que parían, a veces como churros, los estudios Cube de Alberto Seara se aferraban con vehemencia al patrón original.

Pero Sober no solo han demostrado ser capaces de regresar con un cd a la altura de su discografía, un Superbia tan efectivo como conservador, sino que su poder de convocatoria sigue a salvo y aunque en Valladolid no consiguieron el taquillazo que han logrado en lugares como Barcelona o Valencia si que contaron con cerca de medio aforo de fans, en la treintena en su mayoría, que recibieron con entusiamo la salida de la banda y que durante las dos horas de duración del show no dudaron en mostrar su pleitesía hacia las nuevas composiciones, que se llevaron casi la mitad del repertorio, y en rozar el delirio cuando alguno de los clásicos (La Prisión del Placer, Paradiysso, Cubos, Oxígeno, Cubos, Loco…)  asomaba en el set lists.

Con una escenografía sencilla (aquí no aparecieron ni los lasers de otras fechas de la gira) compuesta por el logo de la banda y un juego de luces efectivo que los hizo permanecer “entre tinieblas” durante toda la velada Sober dieron rienda a su descarga de distorsión y vatios encauzados dentro de uno de los mejores montajes de sonido que se pueden ver en las bandas de este pais, ya que sus técnicos consiguieron domar el estratosférico equipo que llevan sus dos guitarristas (con menos tecnología de la que acarrean sus roadies se podría mandar un satélite al espacio) y resaltar la voz de un Carlos Escobedo, cada vez mas seguro de sus facultades, por encima de la base rítmica que marcaba su nuevo componente, el batería Manu Reyes que fue el “sacrificado” de toda esta vorágine sónica y quedó algo más oculto que en la versión enlatada.

De riguroso negro y deslizando su mensaje oscuro y en cierta manera depresivo salieron a escena acompañados de los pregrabados orquestales de Suberbia y a partir de aquí  fueron sucediendose una a una las canciones en un espectáculo bien definido y preparado, plagado de clichés rockeros y en que la interpretación acústica por parte de Escobedo de “Naufrago” y un set en el que su nuevo batería “atacaba” unos timbales en el centro del escenario mientras el vocalista se ocupaba de la batería y Antonio Bernandini realizaba un solo desde la mesa de mezclas, relajaron el ambiente antes de la traca final donde el repaso de los temas de Morfología tomaron el protagonismo.

Contundencia en la formación y satisfacción en los presentes son las notas generales de un concierto en el que Sober se aseguraron revalidar su hegemonía en el panorama de “rock contemporaneo” y mucho me temo que futuros trabajos con los que seguir engrandeciendo su trayectoria. Para que todo sea perfecto solo nos queda rezar para que sus imitadores acudan a ver esta gira y se convenzan de que la superioridad del original no merece ser expoliada por la mediocridad de las copias.

– Suberbia

– 10 Años

– Caida Libre

– Eternidad

– Umbilical

– La Prisión del Placer

– La Nube

– La Araña

– Blanco y Negro

– Paradysso

– Fantasma

– Hombre de Hielo

– Set de Percusion y solos

– Naufrago

– Cubos

– Oxigeno

– Arrepentido

– Tic Tac

– Loco

– Sombras

 

Crónica Rock In Río ‘10 @ Madrid 11,14/06/10

Viernes 11 de junio

Tras un primer fin de semana de espectáculo de pop de masas llegó el día en que los sonidos más duros tenían su hueco en el Rock In Río. Aunque hay cosas que no cambian. Pudimos entrar en el recinto unos minutos antes de la apertura de puertas y que asistimos a la estampida de fans que corrieron desde la entrada hasta la codiciada primera fila del Escenario Mundo. No, no era Miley Cyrus la estrella ese día…

Unas 30000 personas, que no está mal, para el día claramente menos masivo de los cinco. Probablemente haber programado Metallica el sábado en vez del viernes habría atraído a más público a la capital, e igual podría haber repercutido en la asistencia este día, que resultó ser el más flojo de todos (mareante aún así).

DracoPor coincidencias de horarios esta vez optamos por obviar el Escenario Sunset, donde Dinero y O’Funkillo & Los Rumbers tenían la complicada papeleta de competir con el escenario principal. Allí Draco presumía de repetir en el mismo festival tras su exhibición el sábado anterior. Arrancó sin grandes estruendos ni poses, y fue dando un recital de canciones oscuras y densas. Los que habíamos invertido la semana en escuchar su último disco, Amor Vincit Omnia, no vimos recompensada nuestra decisión, ya que este disco, de poesía con ritmos latinos puertoriqueños, no tiene hueco en el rockero directo que nos presentó en el Rock In Río. Desde Delirios con la que abrió hasta el cierre con Lie el repertorio fue intenso y acorde con la temática -esta vez sí- del día. Repertorio que, por otra parte, tampoco fue tan importante, cobrando un gran protagonismo la estudiada improvisación y jugueteos instrumentales de Draco y el resto de la banda, entre el rock y la psicodelia, sin miedo a alargar un final tanto como mande el propio tema. Ya tengo una discografía a estudiar los próximos meses (no os dejéis engañar por las poses rickymartinescas en las portadas). Gran directo.

Cypress HillCypress Hill cambiaron el rock por el hip hop e intentaron hacer que los allí presentes olvidásemos que comenzaba a llover, con intensidad por momentos. Comenzaron levantando brazos con Get ’em up, de su último disco, Rise Up, portada del cual nos acompañó en el fondo del escenario durante todo el concierto. De ese álbum también cayeron It Ain’t Nothing, Rise UpArmada Latina, dejando más de la mitad del concierto para sus grandes éxitos anteriores. No podía faltar Insane in the Brain o Rock Superstar. No se puede decir que el hip hop en inglés sea una de mis debilidades, pero fue un concierto lleno de ritmo que logró que nadie dejase de corearles bajo la lluvia, lo cual es todo un éxito. Incluso el breve descanso que se tomaron antes de los bises para lucimiento del DJ mantuvo la intensidad. No decepcionaron.

Jane's AddictionEl escenario durante el festival se mantuvo bastante moderado, sin grandes despliegues de medios. Jane’s Addiction rompieron esta monotonía situando a ambos lados unas figuras de unas señoritas desnudas, amordazadas, mirando hacia el grupo, puede que en representación de dos bailarinas/strippers que subieron la temperatura del público durante la actuación. E hizo falta, porque no consiguieron conectar. Desde Stop con la que abrieron se notaba que no sería su noche. Pese a tener un buen número de incondicionales entre el público (y la labor de las bailarinas) el ambiente era frío. Dejaron Superhero y Jane Says, dos de sus mayores éxitos, para casi el final, y sólo en esos momentos se notó algo más de intensidad. La botella de vino con la que Perry se caldeó no tuvo el mismo efecto sobre su voz, aunque, cierto es, el resto de la formación sí brilló sobre su frontman. Algo decepcionante.

Rage Against The MachineRage Against the Machine llevan diez años sin publicar material nuevo y, pese a lo poco ortodoxo que resulta, es una medida a la que se podían apuntar muchos. Cuentan con bombas como para llenar un concierto, y su marcado estilo, de no cambiarlo (cosa poco probable), haría que sin duda fuesen acusados de monótonos. ¿Para qué molestarse en sacar nuevos discos si pueden deslumbrar con lo que hay? Comenzaron fuerte, con Testify, Bombtrack… La novedad de la noche llegó con White Riot, de The Clash, que hicieron suya. Zack rapeó cada tema como si lo quisiese redescubrir, pero la auténtica estrella para mí fue Morello, que no dejó un centímetro de la guitarra eléctrica sin aprovechar. Hasta con la clavija extrajo unos cuantos sonidos. Nunca había visto a nadie exprimir ese instrumento así, y demostró que a menudo no necesitas un sampler si tienes una guitarra e imaginación. Hubo unos minutos para escuchar La Internacional, que sonó fantástica rebotando contra los stands de compañías de trabajo temporal, multinacionales de comida rápida, de móviles y coches, de grandes superficies… Y sí, Killing in the Name nos dejó a todos con un estupendo sabor de boca y sin necesidad de pedir más bises. Poderosos, geniales.

Lunes 14 de junio

Amamos Metallica. Sólo así se explica que pese a programarse un lunes, aislado del resto del festival, en época de exámenes, con pronóstico de posible lluvia y seguro frío, con menos de un año desde su última actuación y a 65€ la entrada estuviesemos allí 48000 personas, casi alcanzado a la 2º jornada más exitosa del festival (Bon Jovi, 51000).

Durante unos minutos estuvimos en la apertura de la jornada con Heil! en el Sunset. Metal clásico por parte de un grupo que interpreta versiones de Motörhead o Judas Priest.

SôberSôber fue la primera actuación en el Escenario Mundo. El reencuentro de la banda comenzó con Oxígeno, y, aunque no sonaron tan potentes como lo que quedaba por venir, el concierto fue correcto y acorde con sus últimos trabajos. Prevalece la voz de Carlos sobre los instrumentos, por lo que esa intensidad metalera de sus primeros discos se ha visto diluída en estructuras y estribillos casi poperos pero fuera de lugar. Sin duda el momento de la tarde fue cuando Carlos dejó el micro y se encaramó a la segunda batería dando lugar a una sesión de percusión y guitarras verdaderamente intensa. Sonaron tal como son, y telonearon a dos grandes, que no es un trabajo sencillo.

Antes de Motörhead se le regaló su momento de gloria a Inlogic, un modesto grupo de salas, como ellos mismos dijeron, que pudieron demostrar lo que se cuece en los circuitos pequeños ante más de 40000 personas. Momento emotivo de la noche.

MotörheadMotörhead. 35 años de rock nos contemplaron. Rock puro y duro, y rápido, y actitud por los cuatro costados. Lemmy  es un tipo carismático y no tuvo que dirigirse mucho al público para ganárselo. Comenzaron con Iron First y Stay Clean y sin grandes despliegues ni poses de las que han sobrado en ese escenario los últimos días dieron una lección de qué es un buen concierto. Metallica después les citaron como ejemplo a seguir por algo. Históricos.

La escena final de El bueno, el Feo y el Malo, con una grabación de Ecstasy of Gold daba el pistoletazo al concierto más esperado del día. Metallica arrancaron fuerte con Creeping Death y For Whom the Bell Tolls, dos de sus clásicos, dejando claro que St. Anger fue un paso en falso (no hubo concesiones a ni un sólo corte del mismo) y que la línea a seguir es seguir golpeando como siempre, tal y como demuestran en Death Magnetic (del que interpretaron Cyanide, That Was Just Your Life y The End of the Line). Una buena dosis de pirotecnia para calentar la fría noche y dar uso a sus abultados talonarios. No necesitan promoción, algo que nos dejaron claro a los reporteros gráficos, vetándonos a casi todos, triste pero cierto. RATM no son los únicos con paradojas en esta crónica. Lars indicó que el cover elegido para la ocasión iba a ser Am I Evil?, de Diamond Head. En los últimos minutos tiraron de clásicos con Master of Puppets, Nothing Else Matters, y Enter Sandman. Y el cierre, un apoteósico Seek & Destroy para finalizar las dos horas durante las que se lucieron sin un minuto de descanso.

Rock In Río ‘10 (11, 14 de junio) – reportaje fotográfico

Rage Against The Machine¡Y, el segundo fin de semana, llegó el rock al Rock In Río! La asistencia de público quedó lejos de Shakira, pero no tuvo nada que envidiar al resto de días. A pesar del maltrato a esta segunda fase, separarando los días en viernes y lunes, 30000 personas el 11 y 48000 el 14 nos congregamos en Arganda para rendir tributo al nombre y trayectoria del festival. Y los grupos respondieron, especialmente los cabezas de cartel. Metallica y Rage Against the Machine se dejaron la piel en el escenario con dos directos memorables. Pero no nos extenderemos más. En breve tendrás la crónica con lo que dio de sí este segundo ¿fin de semana?. Por ahora vete abriendo boca con el reportaje fotográfico.