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Mejores discos nacionales de 2012

10. Thee Brandy Hips – Raincoat
‘Raincoat’ no necesita demasiado poso ni excesivo vaivén. Pero tampoco conviene alejarlo de la estantería. Sus once canciones no revolucionarán el mundo estructural de la canción, pero disparan con precisión a la cabeza y se alojan dentro, no vaya a ser que con las prisas nos olvidemos de sus pegajosas melodías y sus precisos guitarrazos. Sería un error. Un disco que se deja querer, y mucho. Que responde a un patrón sencillo pero que encuentra precisamente ahí su gran virtud. Un disco que sería cantado en 1990, pero también en 2020. La confirmación de que con pocos medios se puede hacer algo precioso y preciosista.

9. Hidrogenesse – Un dígito binario dudoso
El álbum que Hidrogenesse han publicado este año se titula ‘Un dígito binario dudoso’ y es un homenaje al matemático Alan Turing, considerado uno de los padres de la computación -¿qué sería de Hidrogenesse sin ordenadores?-. Las canciones del disco están mimadas hasta el último detalle: la primera se titula ‘El beso’ y cuenta con una percusión imitando el sonido (“toc-toc”) de una puerta a la que se llama -la de Alan Turing, claro, para despertarlo del sueño en el que se sumió al morder la manzana envenenada con la que se quitó la vida-. A partir de ahí, el disco hace un recorrido por la vida del científico, dejándonos por el camino hits del tamaño de ‘Captcha cha-cha‘ o ‘Enigma’ -a la que en directo se le suma ‘Maricas’, de Los punsetes, para convertirse así en ‘Enigmaricas’- y una canción maravillosa como es ‘Historia del mundo contada por las máquinas’.

8. Havalina – H
Havalina ya tenían un hueco propio en la escena musical española desde que presentaron ‘Las Hojas Secas‘ hace dos años. No necesitan definirse ni justificarse. Su camino ya está marcado, y solo necesitan seguir adelante recorriéndolo. El camino del post-rock atmosférico e impactante, de las letras oscuras y misteriosas. ‘h‘ es la esperada continuación de su andadura. Esperada en dos sentidos: por un lado que ya teníamos ganas de que nos entregaran un nuevo trabajo y por otro que no sorprenden. Su camino sigue recto sin modificarse, aunque sí que se perfecciona y explora más a fondo los recovecos que encuentran. Seguir esta progresión geométrica es garantía de éxito.

7. Cosmic Birds – Chronicles of the Windwar
Y nuestros polluelos se hicieron mayores. El disco de Cosmic Birds muestra la estupenda progresión con la que avanzan este cuarteto vallisoletano. Trece cortes de sentimiento folk y alma pop  que te sumergen en una atmósfera en la que se entremezclan canciones alegres y pegadizas como ‘Retarded Rabbits’ o ‘Down to the City’, con profundos y punzantes temas como son ‘The Planets’ o ‘Wearing Cold Light’ demostrando, de esta manera, la calidad que atesoran. Todo esto lo acompañan con un vistoso y entrañable directo donde Mario, David, César y Guille no dejan indiferente a nadie.

6. Los evangelistas – Homenaje a Enrique Morente
Una figura tan única como Morente merecía todos los homenajes que haya podido recibir. Sin duda el más especial, que sobrepasa este objetivo y se convierte en una entidad aparte, ha sido este disco a cargo de las cabezas pensantes de dos de nuestros grupos populares más importantes: Antonio Arias de Lagartija Nick y J, Florent y Eric Jiménez de Los Planetas, en el que se recoge una selección del cancionero del granaino, con el que ambos habían colaborado. Recordando el mítico album ‘Omega’ que grabo con Lagartija Nick, y en momentos superándolo, este ‘Homenaje…’ impresiona por su fiereza de guitarras y desgarro en las voces que a veces pone los pelos de punta, sobretodo en su sección media, con una secuencia de temas impecable donde las voces femeninas entran en juego, como Carmen Linares en ‘Delante de mi madre’ o Soleá en ‘Yo Poeta Decadente’ y en la densa ‘La Estrella’.

5. TUYA – Waterspot
Con Tuya nos pasó algo parecido a Alt-J. De la nada y hasta el fondo. Así fue, verdadero amor a primera escucha. ‘Waterspot’, esperado con ganas, es de lo mejor nacional de 2012, sin duda. Lllegó rodeado de un halo mágico que lo hizo despuntar sobre los demás. Destreza instrumental, experimentación de ritmos y voces. Hipnotiza y agrada de principio a fin, desde ‘All My Best’ hasta ‘Rust’, parando en ‘Wooden House’, un verdadero hit oculto en este tracklist de doce canciones. Disco top.


4. Arizona Baby – The Truth The Whole Truth and Nothing but The Truth
El esperado regreso de los vallisoletanos se ha hecho notar con diferencia.  La genialidad de Javi Bielba, la profesionalidad de  Rubén Marrón y la nueva incorporación a la batería Guille Aragón, han hecho de este nuevo EP una de las obras maestras de este 2012. Directo, eficiente, con temas muy salvajes como ‘If I could’ o ‘Rock’n Roll Mesiah’ que logran atraer la atención hacia esa mezcla de folk americano y country rock con dosis de psicodelia. Además por si fuera poco, lo acompañan con un potentísimo directo cargado de fuerza, coraje y mucha diversión. Esa si es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

3. Los punsetes – Una montaña es una montaña
Los Punsetes han vivido siempre como un grupo de culto, adorado por los más puristas y difícil de conectar con el gran público. De hecho, los madrileños eran grupo al que amar u odiar sin término medio. Quién sabe por qué. Por su ácida lírica, por la inmovilidad de Ari, porque su voz puede resultar demasiado monótona o porque, simplemente, no eran un grupo que se tomase en serio. El caso es que, ahora, Los Punsetes han conseguido lo más difícil en el mundo de la música: convertir a los reticentes sin decepcionar a los fieles. ‘Una Montaña Es Una Montaña’ es un disco tan serio, tan elaborado, pero a la vez tan natural y espontáneo que es difícil que no le guste a alguien.

2. Toundra – III
Toundra son al post-rock lo que el coñac al vino: fuera partes atmosfericas, fuera bajones injustificados y vamos a la chicha, al músculo, a lo que de verdad nos interesa. Con este impecable tercer disco el grupo se consolida como uno de los grandes dentro del instrumental patrio y gana además una proyección internacional merecida, y esto es gracias a que en este III nos demuestran de manera brillante que están más allá del genero, que tienen ideas y que son capaces de ejecutarlas con una precisión y tempo apabullante. Bajo una producción de lujo, con la batería omnipresente pero sin molestar, algunos violines perfectos y las absolutas protagonistas -las guitarras- totalmente limpias, potentes y rabiosas, Toundra regalan 6 temas incontestables -todos imprescindibles- cargados de oscuridad y fiereza, en el que reconocemos influencias variadas, partiendo desde el folk, pero sobre todo apoyándose en el metal y en el hard rock del rift monolítico, sin perder esos característicos juegos de guitarras que conversan y se elevan una por encima en una oda grandilocuente, en la línea clásica del post-rock. El trabajo más contundente del año que debería sonar en todos nuestros reproductores a no menos volumen que el 11.

1. John Talabot – ƒIN
Talabot comentaba en una entrevista que ha hecho el disco que le gustaría oir en su casa, tranquilamente, antes de salir, para estar con amigos, etc,… para nada una recopilación de hitazos (aunque los tiene, pero en otro sentido a sus previos singles) para las pistas, y esto nos da muchas claves para describir su trabajo, en el que predomina un elegante tempo lento, que no busca un estallido, sino que hace de la travesía su seña de identidad, el disfrute en sí mismo. ƒIN es un discazo soberbio de house orgánico cargado de más emoción que de beat y producido de una manera espectacular, en el que cada pista es fresca, los samplers son oscuros, sutiles y originales, así como los tratamientos de las voces, y en definitiva las estructuras de los temas. El barcelonés ha compactado un sinnúmero de influencias desde el neo soul hasta el italo, el dubstep, el mediterráneo (o balearic pop) bajo el pilar del house que nos llevan en un evocador viaje imprescindible

Crónica del concierto: Hidrogenesse y Chico y chica en Ocho y medio (Madrid) – noviembre 2012

Los fans del pop en español teníamos el sábado una cita ineludible en el club Ocho y medio, pues los dos grupos bandera del sello Austrohúngaro, ni más ni menos que Hidrogenesse y Chico y chica, compartían escenario. Los primeros son tan buenos que un concierto suyo nos gustaría fuera cual fuera el setlist, pero es que el del sábado resultó ser casi tan brillante como la americana que llevaba Genís. Empezaron con ‘Love letters’ -es por canciones como ésta por las que nos atrevemos a tildarlos de “estrafalarios”– y siguieron alternando temas de sus discos anteriores (‘Vuelve conmigo a Italia’, ‘Vamos a casarnos’, ‘Caballos y ponis’, ‘Schloss’, ‘A-68’) con los de su último álbum, muchas veces acogidas con el mismo entusiasmo (la c.e.c. ‘Captcha cha-cha’ es un trallazo en directo, como ya predijimos, al igual que ‘Enigma’, que gana enteros con el apéndice que le añadieron: ‘Maricas’, de los Punsetes). En ‘Eres PC eres Mac’ intercalaron el precioso estribillo de ‘Historia del mundo contada por las máquinas’ -para el que escribe esto, la mejor canción nacional del año- y -sacando su artillería pesada- no se olvidaron de tocar ‘Disfraz de tigre’ y ‘No hay nada más triste que lo tuyo’.

No obstante, el verdadero reclamo de la noche era el regreso de Chico y chica, que llevaban casi dos años sin pisar un escenario. Para esta destacada ocasión, Alicia se convirtió, entre canción y canción, en una reportera, contestando José Luis a sus preguntas en nombre del dúo: una entrevista que provocó las carcajadas del público prácticamente cada vez que alguno de los dos abría la boca. Tocaron ‘Los estudiosos‘ de cabo a rabo -inmejorable ‘Tú que sabes’- pero, además, nos dieron el gustazo de tocar hits incontestables -o, como ellos las llamaron, “canciones normales”- de la altura de ‘Bomba latina’, ‘Tú, lo que tienes que hacer’, ‘No comprendes que te amo’ o ‘Findelmundo’. Antes de los bises, interpretaron ‘Indicios de arrependimiento’, de Carlos Berlangamás vale arrepentirse de lo que se ha hecho que de lo que no”, comentaron- para volver a salir al escenario a despedirse con ‘La joven investigadora’ y ‘No me preguntes la hora’ -impagables sus desfiles con el “strike a pose” de ‘Vogue’ de fondo-. En resumen, que el que no se lo pasó bien, fue porque no quiso y que si te lo perdiste, eres lo peor y no tienes ni idea. God bless Austrohúngaro!

Hidrogenesse – Captcha cha-cha: c.e.c. #64


Hidrogenesse han tenido la buenísima idea de dedicarle un álbum al científico Alan Turing, ‘Un dígito binario dudoso‘, del que ya os hablamos. Obviamente, con semejante premisa, no podían dejar de hacer una canción sobre los captchas, esos mecanismos tan de actualidad que sirven para distinguir a los humanos de los ordenadores y que están basados en la Prueba de Turingcomo explican Carlos y Genís, captcha es un acrónimo de “Completely Automated Public Turing test to tell Computers and Humans Apart” y, de hecho, el estribillo de esta canción reproduce parte de ese rimbombante nombre-.

Con un ritmo inspirado en el chachachá y una apropiadísima letra sobre las imposturas, ‘Captcha cha-cha’ contiene uno de los versos más adictivos que se han compuesto últimamente, “Si fueras una persona, serías un espía/haciendo las locuciones de una compañía de telefonía”, ideal para cantar a grito pelado este fin de semana en su concierto junto a Chico y chica en Madrid. El videoclip, que podéis ver aquí abajo, es la guinda del pastel: un conjunto de imágenes del programa de televisión ‘What’s My Line?’. Como siempre, geniales.

Hidrogenesse y Chico y chica, en concierto

El club madrileño Ocho y medio nos ofrece para el próximo sábado 24 de noviembre un plan demasiado tentador como para quedarnos en casa. A partir de las 20.30 se subirán al escenario de la sala But, situada en el número 11 de la calle de Barceló, Carlos y Genís, o sea, Hidrogenesse, y Alicia y José Luis, o sea, Chico y chica. Los primeros nos presentarán su reciente ‘Un dígito binario dudoso‘ y los segundos, su más reciente aún ‘Los estudiosos‘. Las entradas se pueden adquirir anticipadamente en ticketea por 14€ o el mismo día en taquilla por 17€. Seguir leyendo Hidrogenesse y Chico y chica, en concierto

Hidrogenesse / Un dígito binario dudoso


Hidrogenesse es un grupo español cuyo primer EP incluía una versión de una canción de The Magnetic Fields, cuyo último EP consistió en reinventar cinco canciones del último disco de The Hidden Cameras y que ha participado en homenajes a Surfin Bichos y a Carlos Berlanga. Con tales referencias es imposible no prestarles toda la atención del mundo, y más, a cada uno de sus movimientos. El último se titula ‘Un dígito binario dudoso’ y es un homenaje al matemático Alan Turing, considerado uno de los padres de la computación. ¿Qué sería de Hidrogenesse sin ordenadores?

Carlos y Genís han tenido la delicadeza y el buen gusto de comenzar el álbum con una canción titulada ‘El beso’: “Esta canción es un beso para despertar a Alan Turing”. Como ellos mismos explican, Alan Turing, fascinado de niño por la película ‘Blancanieves’, decidió terminar con su vida a los 41 años mordiendo una manzana bañada en cianuro. Según el cuento, la única forma de despertar del hechizo es con un beso, materializado en esta bonita canción, que cuenta con una percusión imitando el sonido (“toc-toc”) de una puerta a la que se llama -la de Alan Turing, claro-.

Las canciones de ‘Un dígito binario dudoso’, llenas de detalles de este tipo, hacen un repaso por toda la vida del matemático: desde la temprana muerte de su mejor amigo de la infancia en ‘Christopher’, a la prueba que desarrolló para demostrar que las máquinas pueden pensar en ‘CAPTCHA Cha-Cha’, pasando por ‘Love Letters’, una traducción de las letras de amor que generaba un programa de la primera computadora de la Universidad de Manchester desarrollado para ello por Alan y su compañero Christopher Strachey.

Aunque Hidrogenesse han demostrado un mimo por el detalle increíble, los resultados no siempre son igual de buenos que en ‘El beso’, y canciones como ‘Enigma’ -donde ponen de relieve la gran contradicción de que el gobierno le concediera una medalla de honor por su participación en la II Guerra Mundial, sin que nadie lo pudiera saber y, a la vez, fuera vox populi que se le había sometido a un tratamiento de castración química por ser homosexual- o ‘Love Letters’ son tan extravagantes que llegan a empañar lo romántico del concepto tras ellas.

Ahora bien, el disco termina de manera inmejorable. Primero, por la recuperación de ‘Un mystique determinado’, canción de su primer EP cuya letra es la traducción tal cual, hecha por un programa de ordenador, de una respuesta que dio Morrissey en una entrevista al ser preguntado por Manchester, ciudad en la que vivió Alan Turing -razones por las que viene muy a cuento recuperarla aquí. Segundo y más importante, por esa maravilla titulada ‘Historia del mundo contada por las máquinas’, una de las canciones más emocionantes que jamás ha firmado el dúo y que le pone a ‘Un dígito binario dudoso’ la dosis que necesita para contrarrestar -¡y con creces!- lo estrafalario que llega a resultar en muchos momentos. 7,2/10.