24 julio 2024

murphy-tvSales corriendo del colegio para llegar pronto a casa, allí está tu madre con la merienda lista, hoy toca un bocadillo de nocilla y además, como es viernes y te has portado bien, puedes ver los dibujos en la televisión.

La televisión, la caja tonta, el revienta neuronas, la amiga y compañera fiel, la que no te deja dormir (además de la de los tacones) y otro enorme montón de nombres. Siempre ha estado ahí, detrás, de fondo o en un lugar bien elegido con una mantilla y un toro de Osborne encima y quizá alguna vez te pares y pienses ¿de dónde ha salido esa caja negra que es una parte de la vida de todos?

Podemos remontarnos, de hecho deberíamos, hasta el pasado siglo XIX con los primeros sistemas de telefotos para transmitir imágenes pero lo que define a la televisión no es eso, es el hecho del movimiento así que daremos un pequeño salto en el tiempo y apareceremos en 1906 con los primeros pasitos de Fournier y Rionoux. Estos dos franceses crearon una matriz de células fotosensibles conectadas por lamparillas, aunque realmente el primer “boceto” de la televisión lo tenemos en el ya citado siglo XIX (1894, para ser más exactos) con Paul Nipkow y su disco, una primera idea sobre televisión que tendría que esperar hasta 1910 en los primeros intentos de televisión, hasta llegar después a 1925 cuando vendría el éxito.

Está visto que los años 20 son los felices años 20 por algo (hasta el crack del 29 en el que la gente se tiraba por las ventanas y esas cosas) fue en esa década, 1925 hemos dicho, cuando John Logie Baird usa dos discos de Nipkow situados uno en el emisor y otro en el receptor logrando así enviar la cabeza de un maniquí con 28 líneas de definición y 14 cuadros por segundo. La televisión había nacido, se iba a quedar y por supuesto que iba a reproducirse.

Si bien en 1925 fue el primer intento, sería dos años después cuando la señal se transmitió a gran distancia, entre Londres y Glasgow, aunque anteriormente había realizado una demostración pública a un periodista junto a los miembros de la Royal Institution justo un año antes.
Poco después, en 1928, creó la Baird TV Development. Esto ya nos va sonando, una empresa de televisión que pretende hacer negocio con el invento, está visto que no hay nada nuevo bajo el solo y que todo está ya inventado en gran medida.
Se logra enviar la primera señal entre países, siendo elegidas las ciudades de Londres y Nueva York, llegando a 1929 en que se hace de forma habitual entre Londres y Berlín.

Tres años más tarde empezaban las primeras emisiones en París, con una definición de 60 líneas que otros tres años después ya alcanzarían las 180, esta calidad tenía el inconveniente de tener que iluminar en exceso (al menos hoy pensaríamos que es excesivo) provocando temperaturas elevadas haciendo que el trabajo en plató fuera una utopía.
Llegó 1937 acompañado de la televisión electrónica suponiendo un gran desarrollo en este campo (todos conocemos o nos suena el tubo de rayos catódicos), con emisiones regulares en Francia y, por supuesto en el Reino Unido; las emisiones constantes y la mejora en los sistemas ayudó a un gran avance y en consecuencia a que aumentara el número de espectadores, a pesar de ser aparatos con un precio muy costoso y pantallas muy pequeñas (las clásicas que todos hemos visto en películas).

Y el resto, como suele decirse, es historia.

2 comentarios en «Televisión, el origen (de la caja tonta)»

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