Pet Shop Boys / Elysium

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Que estemos escuchando un álbum nuevo de los Pet Shop Boys en el año 2012 significa dos cosas. La primera, que Neil Tennant y Chris Lowe llevan dedicando toda su vida, sin paréntesis alguno, al noble arte de hacernos felices con sus estupendas canciones. La segunda, que es bastante probable que tantos años de experiencia hayan logrado hacer de ellos unos maestros en lo suyo. Como no podía ser de otra manera, estas dos realidades están muy presentes en su último trabajo, ‘Elysium’, que acaba de ver la luz el pasado martes.

Empezando por lo último, no podemos hablar de ‘Elysium’ sin mencionar la habilidad que Neil y Chris han adquirido a la hora de componer. ¡Qué versos tan bien hechos! ¡De qué manera encajan letra y melodía! Olvídate de oír aquí frases cantadas más deprisa de lo que la melodía admite para que la letra tenga sentido -¡argh!-. Tennant se explaya en cada sílaba, se regodea en cada palabra y la música lo sigue tan escrupulosamente que da la sensación de que se detendría si él de pronto dejara de cantar. Para entender lo que digo basta con escuchar la primera pista, ‘Leaving’, de magistral estribillo («I know enough’s enough and you’re leaving/ You’ve had enough time to decide on your freedom/ but I can still find some hope to believe in love«).

Estos versos tan bonitos nos remiten al primero de los aspectos que hemos señalado: los Pet Shop Boys no son precisamente unos debutantes, ‘Elysium’ es su undécimo álbum y en él todo empieza a tener el mismo alarmante tono de despedida que la citada letra. Ahí tenemos ‘Invisible’, muy drama queen en su lamento por «haberse vuelto invisibles tras ser el alma de la fiesta durante años», lo que seguramente no sea una alusión a su carrera, pero bien podría serlo -aunque parezca increíble, no tienen un número uno en Reino Unido desde ‘Heart‘, ¡en 1988!-. La notable ‘Your Early Stuff’, en cambio, sí se refiere a esto, pues su letra se basa, según explicó Neil en la radio, en los comentarios que le suelen hacer los taxistas londinenses («todavía me gusta bastante lo que hacíais antes», «leí que os habíais retirado»).

Llegados a este punto se merecen una pequeña reprimenda. Y es que no vale ironizar con que los taxistas no conozcan sus nuevas canciones y luego llegar a la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres y cantar ‘West End Girls’ -puestos a escoger un éxito antiguo que incluya la palabra «oeste», ¿no habría sido más lógico tocar ‘Go West’?- teniendo un himno sobre el deporte titulado ‘Winner’, primer single del álbum, recién salido del horno. Menos mal que lo intentaron arreglar en el desfile olímpico, donde tocaron precisamente estos tres temas.

Aunque en el álbum predominan los medios tiempos y, cómo no, las baladas, también encontramos algo de synth-pop -¡aleluya!-, que para algo lo inventaron ellos:’Face Like That’ podría perfectamente haber estado incluida en esa obra colosal que fue ‘Very‘. La letra es un enésimo homenaje a la belleza -¿os acordáis del “You dont’ have to be beautiful, but it helps”, de ‘Love Etc.‘?- que nos lleva a preguntarnos qué grado de culpa en esa “desaparición” progresiva del grupo en lo que a éxitos y reconocimiento se refiere tiene lo implacable de la sociedad actual con los artistas que han superado una cierta edad -seguro que Madonna podría dar una conferencia al respecto- y qué grado tienen ellos mismos, tan dispuestos siempre a elogiar la juventud y la belleza y, puede que por ello, cada vez menos presentes en sus vídeos, fotos promocionales, etcétera -como Chris Lowe se siga tapando dentro de poco va a dejar de ver el teclado-.

Tras una parte central un tanto prescindible, con las flojitas ‘Breathing Space’, ‘Ego Music’ -divertida pero un poco insoportable- y ‘Hold On’ -que parece más bien pensada para un musical, recordemos que el año pasado compusieron la música para un ballet– el álbum levanta el vuelo rápidamente con los dos temas siguientes. ‘Give It A Go’ es tan alucinante y ya nos estamos extendiendo tanto que mejor le dedicamos un post por separado. ‘Memory of The Future’ no le anda a la zaga, pero para qué voy a contaros yo nada cuando ya lo dicho todo Julián Ruiz.

Aunque se rumorea que el grupo ya está preparando nuevo material, lo cierto es que sería enorme que la última canción de su discografía fuera la que cierra este disco, ‘Requiem In Denim And Leopardskin’, un baladón tan épico como su nombre le permite. Claro que, habida cuenta de la calidad de lo que están haciendo a día de hoy, a ver quién se atreve a desear que se retiren ya. El día que lo hagan, eso sí, no nos cabe la menor duda de que en el paraíso al que se refieren en el título de este álbum tendrán reservado un sitio de honor. 7,9/10.

 

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