Rufus Wainwright / All Days Are Nights: Songs For Lulu

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Rufus Wainwright vuelve, tras su excepcional ‘Release The Stars’, con un nuevo álbum en el que se despoja de toda la orquestación y el barroquismo que han caracterizado buena parte de su obra hasta la fecha, especialmente sus LPs ‘Want One’ y ‘Want Two’. La muerte de su madre lo sumió en una profunda depresión que ha tenido a bien plasmar musicalmente en este ‘All Days Are Nights: Songs For Lulu’, en el que la atmósfera de consternación lo domina todo – el título del álbum, «Todos los días son noches», no puede ser más ilustrativo-.

Desde el punto de vista musical, nos encontramos ante la obra más directa y sin ornamentaciones de Rufus: todas las canciones son a piano y voz, lo que no quiere decir que no tengan la fuerza de sus anteriores composiciones. En declaraciones a El País, Rufus Wainwright afirmó que «la expresión más intensa y poderosa en la música occidental es esta. Un músico sólo con su piano o su guitarra«. Y bien es cierto que el álbum tiene momentos de gran intensidad, como la parte de «Don’t get me wrong…» en ‘The Dream’ o el solo de piano de ‘Who Are You, New York?’, en la que Rufus se dirige a esta ciudad, con la que debe de tener una relación de amor-odio -no es la primera vez que habla de Nueva York, anteriormente ya lo había hecho en ‘Going To a Town’, tema en el que mostraba su hastío con América-.

Rufus vuelve a sacar a relucir trapos sucios familiares en ‘Martha’ -tema dedicado a su hermana y también cantante Martha Wainwright- como ya hiciera hace tiempo en la preciosa ‘Dinner At Eight’ -en la que hablaba de la difícil relación con su padre en general y, en particular, de una pelea que tuvieron a raíz de una sesión de fotos para la revista Rolling Stone-. Sin embargo, si aquí lo hacía de forma un tanto velada, en ‘Martha’ le reprocha directamente a su hermana no ocuparse de su enferma madre -lo que, a propósito, vuelve a hacer en ‘Zebulon’-.

‘Give Me What I Want And Give It To Me Now!’ es la única canción que rompe con el ambiente lúgubre del álbum. Tras ella, desde ‘True Loves’ hasta ‘Zebulon’, Rufus nos sumerge en un disco árido y fúnebre en el que, a parte de composiciones propias, se atreve a poner música a tres sonetos de Shakespeare. ‘All Days Are Nights: Songs For Lulu’, sin dejar de ser una obra menor, está a la altura de lo que cabe esperar de un músico tan talentoso como es Rufus Wainwright. Los fans de sus composiciones más grandilocuentes, tipo ‘I Don’t Know What It Is’ no encontrarán aquí nada parecido, pero los que disfruten de sus canciones más intimistas como ‘Not Ready To Love’ o ‘Nobody’s Off The Hook’ no deberían dejar de escuchar esta nueva entrega del neoyorquino. 6/10.

 

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