‘Arrugas’(2011)- Billete de ida para dos

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No nos engañemos: la enfermedad de Alzheimer, tan en boga estos tiempos de longevidad elevada a la máxima potencia, da repelús. Enfrentarse como familiar al deterioro progresivo de un ser querido es una experiencia difícilmente soportable, y enfrentarse como profesional resulta una lucha entre la indiferencia y la implicación excesivas.

Tanto la novela gráfica original de Paco Roca (Arrugas,2008-Premio Nacional de Cómic) como su adaptación homónima al cine bajo la dirección de Ignacio Ferreras (ambos coguionistas), saben transmitir una sensibilidad única hacia la demencia y su entorno, con todo el drama pero también con toda la ilusión de aquéllos que hacen el proceso lo más ameno posible.

Emilio es un banquero jubilado en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer que ingresa en una residencia de ancianos. Su compañero de habitación Miguel -más listo que el hambre- se convertirá en su aliado e intentará ayudarlo, retrasando el momento en el que la evolución de la demencia de Emilio le impida seguir en el piso de los residentes válidos, y pase a otra planta para asistidos. Los dos, al principio reacios a cualquier conexión, comenzarán a compartir sus opiniones acerca de la vejez, la polimedicación y sobre todo, la convivencia en un centro geriátrico: un lugar donde lo único que hacen es «comer y dormir» y, de cuando en cuando, recibir visitas de los familiares.

Alejada de explicaciones científicas o una mera descripción analítica sobre los episodios de desorientación, el film se hace cómplice de los mundos que algunos enfermos están reviviendo, ofreciendo una visión mucho más rica de la demencia, como el Orient Express en el que ‘viaja’ una de las ancianas.

En el año europeo del envejecimiento activo y de la solidaridad intergeneracional, Ferreras -animador en el fabuloso film francés ‘The Ilusionist’ en 2010- nos ofrece un diseño de personajes sin demasiadas arrugas(valga la ironía) para una rápida empatía, y unos escenarios comunes y monótonos para albergar en el espectador la misma sensación que los ancianos tienen de la residencia: aburrimiento y cierto abandono.

Conservando la misma actitud tierna e intimista de la novela gráfica, contemplamos la pérdida paulatina de las capacidades de Emilio: cómo olvida el nombre de los objetos y su correcta utilización o, de vez en cuando, no reconoce el lugar en el que se halla. Los dos amigos tendrán que enfrentarse a ello, pero lo más importante, deberán evolucionar y ayudarse, en ese continuo proceso de aprendizaje y confianzas que es la vida -incluso en el deterioro de facultades.

Si el proyecto cinematográfico pretende ser un acercamiento a las residencias de ancianos, lo consigue con algunas salvedades. Sorprende, en ese aspecto, la visión deprimente y gris que ofrece del centro geriátrico.  Ninguna actividad para los ancianos válidos y la aparición esporádica del médico, que le oculta información a Emilio respecto a su padecimiento. Aunque peque de demagógica, existe en la novela gráfica una charla devastadora entre un Emilo aún lúcido y el médico, en la que éste le explica los pormenores de la enfermedad. El texto original de Roca describe una estructura del centro más humanizada, aunque no se mencione la relación interpersonal con las auxiliares de enfermería, eje de comunicación en la mayoría de las residencias de ancianos -tanto a ellos como al resto de personal sanitario.

Cuántas veces se habla de una muerte digna…pero hay muchos pasos antes de llegar a una situación terminal. La vida digna… Es aquí donde, ‘Arrugas’, quiere que centremos nuestra atención. Y con ello, ha conseguido los premios Goya a la Mejor Película de Animación y al Mejor Guión Adaptado; además de ser preseleccionada para los Oscar en la categoría de Mejor Película de Animación.

 

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