Antonio Álamo, ganador del premio Delibes, nos responde

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Hace unas semanas os pusimos una breve crónica sobre la entrega del premio Miguel de Cervantes realizada en Valladolid. En la ceremonia de este año el ganador fue Antonio Álamo por su artículo «Corazón de oro», en el cual elogia la dedicación a un trabajo bien hecho.

Antonio Álamo ha podido hacernos un hueco en su apretada agenda y respondernos a una serie de preguntas.

Lo primero, antes de pasar a las preguntas, es felicitarle por haber ganado este importante premio.

1.- ¿Cómo empezó en el periodismo?

Mi padre era periodista y desde pequeño he estado familiarizado con la profesión, me he movido por los talleres, por las redacciones y por las antiguas salas de teletipos. Quizá esa proximidad haya influido, no lo sé, aunque supongo que sí; pero también es cierto que de nada habría servido esa cercanía sin una vocación clara de dedicarme a esto.

2.- ¿Alguna vez pensó que le darían este reconocimiento ?

No, no lo esperaba. Cuando me llamó por teléfono el presidente de la Asociación de la Prensa de Valladolid para indicármelo, le dije que no me gastara bromas a esas horas de mediodía. Compites para ganar, eso es obvio, porque nadie fotocopia un artículo, lo mete en un sobre, da un paseo hasta Correos y lo certifica porque sí. Si envías el artículo es porque crees que existe una remota posibilidad de que el tuyo sea merecedor del galardón, pero también sabes que esa misma aspiración la tiene otra gente y que al final sólo gana uno.

3.- ¿Qué se siente al recibir el premio Miguel Delibes?

Es una enorme alegría, especialmente en el instante en que te enteras de que te lo han concedido.

4.- ¿Cómo se le ocurrió el artículo “Corazón de Oro”? Tanto el título y la idea hacen referencia a Neil Young ¿lo eligió por algún motivo en especial o fue más producto de la casualidad?

Mitad y mitad. Por un lado, esa canción siempre me ha gustado mucho y la trayectoria de su compositor la conozco. Además, desde un punto de vista musical y estrictamente técnico, esa pieza es muy útil para aprender a usar simultáneamente la guitarra y la armónica, ayuda a sincronizar sin necesidad de mucho esfuerzo, y constituye una opción magnífica para no perder soltura y practicar a diario.

Por otro lado, una tarde que tocaba la guitarra siguiendo una versión acústica de esta canción en Youtube, me encontré con la escena de sus dudas con las armónicas y supe lo que le sucedía porque es algo habitual para quienes usan ambos instrumentos. Si además conoces perfectamente la canción, comprendes rápidamente lo que está pasando, que el músico quiere ajustarse a la versión original. Y si eres periodista y no te gusta improvisar, sino que prefieres ajustarte a determinados cánones, es fácil que llegues a asociarlo todo y obtener la misma conclusión. Hubo casualidad, claro que sí, y asociación de ideas.

5.- Es usted un apasionado de la música ¿verdad?

Pues sí. Me gusta escucharla, me gusta tocarla (con guitarra y armónica y hace muchos años con el piano) y me gusta también llegar a lo que encierra cada pieza, porque en realidad, las canciones son algo más que un producto expresivo del ser humano. Si se contemplan desde una perspectiva más amplia podrá comprobarse que albergan curiosidades ocultas de la misma manera que tras la fachada de los edificios se ocultan vigas, cables y retazos de vidas anónimas. Las canciones son sonidos y a veces también letras, pero también detrás de ellas pueden encontrarse multitud de factores vitales de quien las construye; de hecho tienen una historia, una vida propia, y para acercarse a ellas es necesario conocer sus interioridades, su biografía. Me apasiona la música, pues, por esas tres razones.

6.- A lo largo de toda su carrera ¿cuál ha sido el mejor momento qué ha vivido?

No recuerdo ninguno en particular; prefiero hablar de buenos momentos en plural y no de uno en particular, y suelen ser aquellos en los cuales me quedo completamente satisfecho con un texto.

7.- ¿Y el peor?

Cada vez que un texto no sale como quiero que salga.

8.- A lo largo del tiempo uno lee y va tomando “tics” de otras personas y compañeros pero ¿cuáles han sido sus mayores influencias?.

En la época inicial siempre tuve mucho en cuenta las opiniones de mi padre y de Ignacio Francia, a quienes en alguna medida considero mis maestros, y las de los periodistas de La Gaceta Regional de Salamanca y El Diario Palentino. Luego, en años posteriores he aprendido de otros muchos periodistas y escritores. El listado sería muy largo pero siempre me acuerdo de Eduardo Mendoza, Evelyn Waugh, Wodehouse, Delibes, Miguel Ángel Aguilar, Manuel Vicent y de la manera de hacer entrevistas que tiene Carlos Blanco, el periodista de la SER.

9.- Actualmente una de sus labores profesionales es con la Universidad de Valladolid ¿alguna vez pensó qué sería profesor?

Sinceramente, no.

10.- ¿Podría contarnos alguna anécdota de sus años cómo maestro?

Anécdotas tengo pocas y son intrascendentes; la verdad es que no hay nada digno de resaltar.

11.- Además de escribir sabemos que también pinta ¿de dónde viene esa pasión?

No lo sé, nunca me he parado a pensar en eso, aunque es posible que en este caso suceda igual que en el del periodismo y que todo se deba a una cuestión de familiaridad y vocación. En mi caso, he tenido la suerte de estar cerca y durante muchas horas de pintores amigos de mi familia. En Miranda de Ebro he pasado mañanas enteras, en vacaciones y durante muchos años, viendo pintar al óleo a José Manuel Fonfría; veía cómo construía una obra desde la fase embrionaria hasta su culminación; y luego en Dueñas he pasado algunas tardes viendo pintar al acuarelista Jesús Meneses. Quizá la cercanía, como en el caso del periodismo, haya influido; pero también es cierto que si a mi no me gustara pintar, de nada habría servido todo eso.

12.- ¿Hará alguna nueva exposición de sus obras?

En octubre, el 13 de octubre abro una exposición en Palencia, en la sala de Caja España. Tenía previsto hacerla en abril pero tuve que aplazarla porque no contaba con recibir el premio Delibes ni tampoco con el estado de mis ojos, que a veces se ponen pesados, se cargan, me molestan más lo que yo imaginaba, y me obligan a dosificar esfuerzos.

13.- Ya lleva usted bastante tiempo de periodista y además acaban de premiarlo ¿qué considera qué hace falta para ser un bueno en esa profesión?.

Más que para ser bueno en esta profesión, yo diría que para ejercer la profesión. Y entonces añadiría que es necesario contar las cosas con claridad de ideas, orden y conocimiento de la lengua; con sencillez, con rigor, con originalidad y con coherencia, todo ello sin olvidar los principios de sinceridad, veracidad y exactitud.

14.- ¿Qué consejo daría, desde su experiencia, a alguien qué quisiera llegar a ser periodista?

Que piense que con las estrellas que tenemos en el firmamento, y en la Nebulosa de Andrómeda hay muchas, ya es suficiente. Ya está cubierto el cupo. Que no olvide que la nuestra es una profesión bonita y sacrificada, pero nada tiene que ver con el estrellato. Informamos, interpretamos, valoramos y opinamos, y poco más. Y más que aconsejarle, le pediría que tenga los pies en tierra siempre, que observe todo, que tenga curiosidad, que tenga cierto grado de coherencia personal, que trabaje, que no espere aplausos de nadie, y que cuando vengan mal dadas aguante como pueda y use el humor. El humor que no falte.

 

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