Crítica: SUPERFUMADOS

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pineapple-express-b_162x240Resumen: Dale se pasa el día entregando citaciones, complaciendo los caprichos de su novia adolescente y fumando hierba. Hasta que una noche presencia un asesinato y se ve obligado a dejarlo todo atrás. Con la compañía de Saul su peculiar camello, hará frente a la mafia ya una policía corrupta para recuperar su anterior vida.

Crítica: Si hay un subgénero que está quemado, que huele a chamusquina y que nos revuelve un tanto las entrañas, es el de la comedia stoner. O dicho de otro modo más llano, las pelis de fumetas en las que tanto la fórmula como su resultado son siempre los mismos. A saber, dos hombretones que debido a su afición por la hierba y ciertos avatares del destino, se ven envueltos en una serie de desdichas que deben resolver a pesar de su estado. Estas son, por supuesto, a cada cual más extraña y surrealista por lo que el cannabis se convierte, para los guionistas de este subgénero, en la excusa perfecta para meter en el libreto cualquier ocurrencia. Sí, las drogas son divertidas y dan lugar a una serie de dicharacheras aventuras en las que todo es psicodélico y la gente, aunque esté intentando matarte y comercie con armas o drogas es simpatiquísima. Pineapple Express sigue a rajatabla estos mandatos y, entre alegatos por la legalización, amistades en peligro y cacharrazos de todo tipo, James Franco aprovecha para zamparse al ahora de moda Seth Rogen en su propia película. Vacua comedia, a pesar del trabajo del exvillano, que en algunos momentos logra despertar una incomprensible risa floja. A saber porqué.

Valoración global: SUPERFUMADOS (3/10)

por Pablo Gutiérrez