Crónica de Nacho Umbert & La Compañía en el Teatro Lara . Madrid – Diciembre 2011

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Personalmente llevaba mucho tiempo esperando a ver a este personaje, el señor Nacho Umbert y su compañía. Digo personaje intentando remarcar la rareza que supone, que es poco habitual, sin malas connotaciones, si no todo lo contrario. Un sorprendente y reconfortante primer disco titulado Ay… (Acuarela – 2010) dio paso a una flamante reafirmación en forma de No Os Creáis Ni La Mitad (Acuarela – 2011), en el que la paleta de recursos aumenta descubriendo la cantidad de lugares a los que Nacho puede llevarnos cantando de forma que parece contar cuentos. En la presentación del primer álbum me encontraba en el extranjero. Esta vez no pensaba perderme la cita en el Teatro Lara de Madrid.

Con mucha puntualidad apareció en el escenario Nacho -un poco raro tras la barba que se ha dejado- y sus compañeros, entre los que destacaba -y más adelante se ganó a pulso la mención especial- el productor de los dos discos: Raül Fernández ‘Refree’. Nos regalaron un setlist muy correcto en el que desgranaron al completo el segundo álbum y las mejores joyas del primero. La voz un poco débil y sin protagonismo en No Os Creáis La Mitad, que abrió la noche, pero rápidamente encontró su espacio y empezó a desprender la personalidad tan única que tiene, a través de Sr. Esteve y Confidencias En El Palomar y su final de historias que no se cree nadie (mi favorita, la de que tiene dos cabras atadas en la sacristía de la catedral).

No tenemos nada que reprochar, a partir de ahí todo fueron alegrías, comprobando que Nacho no solo es un gran artista si no que parece ser una gran persona, contando anécdotas como que en la primera cita todos somos unos superhéroes antes de cantar la misma o explicando lo que son las casas de sombreros en Barcelona antes de cantar La Moral Distraída. Encantados quedamos con la calidad de los artistas que forman la compañía, menciones especiales al ukelele de Superhéroes o al banjo que tan hábilmente tocaba Refree. La boca abierta, no digo más. Pero lo más especial, lo más remarcable y que deja un sabor de boca más hondo y duradero, es el aura que parece rodear a Nacho. Un aura de cantautor que podría apuntar  a artistas como Bill Callahan. No digo que llegue a tales niveles (no me atrevo a comparar), pero sí que la sensación de que él solo con una guitarra puede despertar sensaciones y sentimientos que pocos artistas son capaces de aflorar. Además Umbert tiene algo más en su favor: sus letras. Son tan creíbles, tan habituales y costumbristas, parece que realmente forman parte de su vida. Y al cantarlas parece realmente que lo está contando, con una sinceridad infinita, como si fuésemos amigos en el bar de siempre.

Para el recuerdo queda cuando los cinco acompañaron el final de Nuestra Especialidad con matasuegras. Quedan los bises de Colorete y Quitasueño y de Una Chica Espectácular. Un conciertazo en mayúsculas que no olvidaremos.

Galería Fotográfica. (F.J.)

 

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