Crónica del concierto. Challenger + Za! Madrid. Sala Independance. Marzo 2014

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Cuentan que aún queda quien no ha podido disfrutar de un concierto de Za! en vivo y en directo y ha tenido que limitarse a que se lo cuenten. Perdónales, señor, porque no saben lo que hacen. El boca a boca debería haber sido suficiente para convencer al mundo, pero es que además han sido escogidos como mejor directo del año para Rockdelux. Servidora se topó con ellos en un Primavera Sound a eso de las 18:00h en un escenario medio vacío y desde entonces les declaró el amor eterno. La música de Za! es única, y sus directos más aún.

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Antes de comenzar su show pudimos ver a Challenger! como teloneros. Sí, también acabados en exclamación. Esta banda madrileña es de esas que parece que sigue tocando en el garaje de su casa. Ojo, lo digo para bien. Piernas abiertas, sudores a tope y gritos enérgicos. El punk rock de Challenger! suena cercano y fácil, pero si la friendzone existe cuando hablamos de música, estos madrileños están en ella. Ya sabéis, ese punto donde la banda te gusta, te cae bien y podrías verla muchas más veces pero nunca darán el siguiente paso en tu corazón. Repasaron notablemente los temas de su autoeditado Agh! (venga, otra exclamación final) mientras el público calentaba cuello para el siguiente concierto.

Y por las escaleras apareció Za! con Edu tocando con las baquetas cualquier objeto que se cruzara en su camino e incluso el suelo y Pau ofreciendo un solo de trompeta. Nunca se sabe cuándo empieza la canción y acaba la improvisación. Sus conciertos son muy parecidos a una jam session de un montón de estilos, desde el africanismo más puro con bailes masai incluidos al rock experimental cercano a Tortoise. Comenzaron con un Súbeme el monitor de su último disco Wananani usándolo, como decían ellos, de prueba de sonido. Y es que el día que vivieron fue bastante accidentado: ambos aparecieron en la estación de Sants con la misma camiseta para coger un tren que perderían por segundos y encima en mitad del concierto les falla un cable que Challenger! tuvo que prestarles.

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Aún así ellos decían que tenían muchas ganas y estaban muy contentos de tocar en Madrid. Tampoco hacía falta que nos lo recordaran, se les veía. Pedales aquí y pedales allá, Pau iba creando esas melodías locas que acompañan a la fantástica batería de Edu, acompañando de una parte vocal que bien parecía ser cánticos africanos. PachaMadreTierraWah! fue dedicada a Macaco, con cierta ironía que conectó con el público que estábamos allí. Esto, quizá, es lo que a Macaco (o a muchos) le gustaría hacer pero no tiene narices. Y mira, Za! lo hace y se mete a la gente en el bolsillo, o en esas cajas decoradas con cómics de superhéroes que sacan como atrezzo al escenario.

Con Gran Muralla china y los platillos de Edu enfrentados se acercaba el final del concierto, que llegaría con un abrazo final de estos amigos casi hermanos que hacen música de una manera prácticamente telepática, que con sólo mirarse saben qué han de hacer y que practican aquello del desorden ordenado, donde alguien de fuera no sabe muy bien dónde están las cosas pero ellos lo tienen todo controlado. De petarlo saben bastante y lo hacen bien, y si no lo habéis comprobado aún con vuestros ojos nosotros no podemos insistir más. Nos soplaron que en junio volverían a la capital, así que ya sabéis lo que dicen: «la que sabe, compra hoy».

 

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