30 mayo 2024

“Los días están contandos, no hay más que temer…” Ya no hay vuelta atrás. “Aeropuertos unos vienen, otros se van…” “No quiero pensar en Madrid, ni en su reloj…” Volver a Londres significa un reencuentro con la música en estado puro. Y la excusa lo merecía. El  concierto de Vetusta Morla, uno de los grupos más en forma del panorama alternativo, merecía un viaje express para saludar a la familia real inglesa. Concierto aparte, el viaje siempre te permite un poco de tiempo para disfrutar de las amistades que han emigrado a la tierra prometida por gusto o por necesidad, el turisteo musical para recrearte por el paso de cebra más famoso de todos los tiempos en Abbey Road, además de, un poco de shopping por el mercadillo más peculiar, animado y atractivo del Reino Unido en Candem Town. Anécdotas aparte,  si hace un año “Todos los raros fuimos al concierto…” de Love of Lesbian, en esta ocasión, “Tenía la fé, tenía la intuición” de que  también la armada española iba a responder con la misma intensidad siendo todavía más, los que nos grabamos a fuego eso de “Dejarse llevar suena demasiado bien…”

Y no me equivoqué. Ya en los aledaños de la sala The Coronet, dos horas antes de que diera comienzo el concierto, en el barrio de Elephant and Castle se palpaba en el ambiente de que un acontecimiento con sabor a español  iba a darse cita. Y es que no faltaban los gritos, las cervezas y demás costumbres españolas en el recinto del concierto momentos previos a su inicio. Una vez dentro y tras pasar un control de acceso como si estuviera en el mismismo aeropuerto, te dabas cuenta de la grandiosidad de la sala. Una especie de teatro con capacidad para 2.600 personas, de las que el 98% hablaban con un acento conocido.

LLegaba la hora de “Mezclar flashes con alcohol…” y es que hasta el inicio del concierto se encargó un Dj de ponerle música a la tensa espera a base ritmos ‘Beat’ suaves.  Dentro de la sala recorrieras el rincón que fuera, lo único que hacía sentir que estabas fuera de tus fronteras eran los camareros de la barra, ya que en cualquier parte te encontrabas una persona de tu país comentando la experiencia londinense. Tras la floja sesión del Dj, alrededor de la hora prevista (22.00h), el sexteto de Tres Cantos saltaba al escenario entre los jadeos de los más de dos millares de españoles. A esas alturas ya “No hay principio ni final, solo lo que quieran ir contando…”

Vetusta Morla comenzó su actuación como nos tienen acostumbrados. Entre un Karaoke humano, el “Abrelos, abrelos despacio…” sonó en tierras londinenses a pesar de que las primeras canciones se escuchó un volumen no demasiado alto. “Si yo, recorro de memoria el guión…” y es que el concierto transcurrió sin apenas variaciones en su setlist con respecto a sus últimas actuaciones en España. Tampoco hubo ninguna sorpresa musical en lengua inglesa. ‘Los días raros’, ese nuevo himno de la banda perteneciente a su último disco Mapas (2011), fue la primera en aparecer  en escena.

Poco a poco tanto el público como el grupo iban entrando en sintonía. Fue en ese momento, tras ‘Cenas Ajenas’, cuando Pucho cogió el micrófono y se dirigió a los allí reunidos para presentar al grupo. La sorpresa apareció cuando el idioma elegido por Pucho fue un perfecto inglés que inmediatamente fue respondido por un rotundo ‘Yo soy español, español, español’ del público que hizo sonreir a los artistas dejando entrever que habían captado el mensaje. Las siguientes intervenciones del cantante ya fueron en castellano “Recordando el valor para marcharse y el miedo al llegar…” en especial, de todos los emigrantes españoles residentes en Inglaterra que por motivos de necesidad, han tenido que dejar su hogar en España.

Durante el concierto, pudimos vivir momentos de diferente intensidad. La gente suspiró de emoción con ‘Copenaghe’. La gente enloqueció con ‘Valiente’. La gente se desgallitó con ‘Saharabbey Road’. La gente se enterneció con ‘Lo que te hace grande’. La gente se identificó con ‘Maldita Dulzura’ y para acabar, la gente se recreó con ‘Sálvese quien pueda’ y no paró de saltar, de bailar y de gritar con la canción que da cierre a sus conciertos y que supone el momento de plenitud musical del grupo al poner encima de la mesa todos los recursos musicales posibles, convirtiéndola así, en una de las joyas de la banda, ‘La Cuadratura del círculo’.

El setlist establecido por la banda y aquel que llevan utilizando en sus últimos conciertos, logra una mezcla perfecta de sus dos discos editados entre las canciones  más melódicas y tranquilas con aquellas de más fuerza y desgarro convirtiéndolo así en un una progresión estratégica de emociones contrapuestas. Con respecto a los últimos conciertos, existieron dos novedades justo  después de tocar  ‘El hombre del saco’ y justo antes del momento ‘bises’.  El primero de ellos fue la vuelta al setlist de ‘Al respirar’ uno de los éxitos de su primer álbum Un día en el mundo (2008) y que había desaparecido de la parrilla habitual en esta nueva gira. El otro momento se produjo durante el descanso y tiene que ver con la gente. Y es que fue la rotundidad con la que el público entonó al unísono el cántico del ‘Lalalala’ que es parte del estribillo de la canción de Saharabbey Road que se ha convertido en un auténtico himno en todos y cada uno de los conciertos de la banda. Pero esta vez fue diferente, ya que las 2600 personas causaron tal estruendo que hizo temblar los cimientos de hasta mismísimo Big Ben. Tal fue el impacto del público en la banda, que en su retorno al escenario para hacer los bises, se quedaron abrumados, sin palabras ante lo que estaba sucediendo en ese momento, desbordándoles la situación por completo. Asique casi sin reaccionar, cogieron los instrumentos y pasaron a repasar los temas que tenían preparados para la segunda parte del concierto. Una vez tocada la útima canción y tras la retirada de los artistas hacia el backstage, la sensación del público fue como si les hubieran “Alzado en brazos para descubrir planetas”.

Vetusta Morla “Puede doler, puede arrasar, sentir que no dan más…”. Y es que quizá no sean los más divertidos, juerguistas ni parlanchines sobre el escenario pero lo que es innegable es la profesionalidad, la fuerza y la calidad que atesoran sus actuaciones convirtiéndose en uno de los mejores directos nacionales del momento.

“Mirame, soy feliz, tu juego me ha dejado así…” Con esta sensación tras finalizar la actuación comenzaba la ‘Mega Spanish Party’ que habían preparado la gente de Rock sin subtítulos en la pista central. A través de canciones de Mecano, La Unión, Loquillo, Hombres G, etc.El contingente español coreaba y cantaba aquellos temas míticos de los años 90. Mientras, en otra de las salas de la disco, podíamos disfrutar de la música indie en ingles con las canciones de M83, The Rapture, Two Door Cinema Club, etc. alargando así la noche hasta pasadas las 6 de la madrugada.

Pasado el concierto y llegada las luces del alba puedo asegurar que  en esta experiencia “He viajado a lomos de la lava de un volcán” pero que  “Ya es hora de replegar las alas rubo a casa…”
Ahora, echo la mirada atrás y puedo recordar que “Tras de mí, una escena y diez mil frases que repetir…” Frases, imágenes, risas y momentos que componen  el dibujo de la London Morla Experience 2012.

2 comentarios en «Crónica del Concierto de Vetusta Morla en la sala The Coronet (Londres). Marzo 2012»

  1. Me encanta Vetusta Morla, me gustan muchisimo, pero debo de decir que el concierto no estuvo tan bien. La acustica era bastante mala, se escuchaba mas al publico que a ellos. Si estabas lejos era dificil poder ver algo entre tanta gente, habia muchisimos españoles que no venian a ver el concierto y se pasaros gran parte gritando e incluso insultando a Vetusta Morla (una verguenza de españoles, irrespetuosos y totalmente borrachos). Creo que a esta banda le falta conexion con su publico. La organizacon en la salida fue penosa, nos amontonamos todos entre la gente que queria salir y los que entraban para la fiesta española, estabamos tan apretados que no se podia ni repirar. Pero aun asi ellos me siguen encantando y en las las canciones mas cañeras me sorprendieron bastante.

  2. Pues yo cogí la entrada bastante tarde y me tocó en la parte de arriba. Llegué al lugar sobre las 21:45 apurando como buen español y la verdad que desde arriba se veía todo perfectamente y la acústica era tremenda, además pese al inconveniente de las butacas todo el mundo estaba de pie así que nos empapamos de concierto igualmente. Respecto a la organización yo lo único que vi fuera de lugar eran los precios de las cervezas, que esos no eran muy “spanish” por lo demás para mi estuvo bien.
    Y el grupo aunque lo conocía era la primera vez que lo veía en directo y me sorprendió muy gratamente, fueron de menos a más durante el concierto y al final estábamos enchufadísimos

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