Crónica del Ebrovisión 2011: Sábado

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Entre los conciertos de la mañana que completaban el festival uno de ellos estaba marcado en rojo coca-cola en nuestro calendario, el especialisimo concierto que ofrecía un Micah P. Hinson ya recuperado -y tanto- después del accidente que sufrió en un desplazamiento de la gira en furgoneta con Tachenko y miembros de su banda. Una gira muy especial como deciamos ya que es parte de una iniciativa que anima a grupos y autores a rehacer en directo un disco de su elección que les haya marcado de alguna manera, siendo el disco elegido por Micah el «trompe le monde » de los Pixies. Una elección rara porque no parece casar mucho con el estilo de los discos que han hecho famoso al tejano o las versiones elegidas para su reciente «All dressed up and smelling of strangers» y ademas porque este disco en particular de los Pixies es un tanto aspero, duro y con una segunda mitad de la que Micah comento ‘a partir de aquí es donde se vuelve raro’ con bastante acierto.
La Fabrica de Tornillos asistió deslumbrada no a una relectura ni revisión del disco sino a una interpretación exhaustiva que respetó el original sin tratar de adaptarlo a ninguna costura, que sospecho hubiese sido tarea muy complicada y con un resultado dudoso; aquí es donde algun listillo esperaría un condescendiente «Micah se limito a darle al play…», pero todo lo contrario, nos regaló una encendidisima interpretación, potente y rabiosa, forzando la voz hasta el grito controlado -esperamos que haya aprendido a cantar así con alguien y no se esté estropeando la garganta- con una fuerza e intensidad en cada tema al nivel de los Pixies de éste disco tan denso y pesado. Un tour de force increible que no os debeis perder.

Abrimos la jornada de conciertos de la tarde en el Multifuncional de Bayas con sorpresa, y es que por un adelanto en el horario para evitar que los retrasos acumulados hiciesen que los últimos conciertos coincidiesen demasiado con el inicio del after solo llegamos a tres temas de los grandes Pony Bravo, otro grupazo programado inexplicablemente para abrir la tarde cuando debía estar ocupando horas centrales. Pero llegamos a tiempo de comprobar que el tiron de la banda consagrada desde el madrileño Día de la Música es envidiable y disfrutar la magnifica ‘Rave de Dios’ y algún otro tema que da cuenta del estado de forma de los sevillanos.

El tinte de color inglés lo dieron en ‘el día de Vetusta’ los Erland and the carnival, grupo que cuenta con las cuerdas de Simon Tong, ex-miembro de The Verve, Blur o The God the Bad and the Queen. El grupo, que contó con un tiempo mayor de concierto que el resto hasta el momento, ofreció un show con altibajos que al final se resintió en duración y termino resultando un poco pesado. La nota negativa se la llevaron sobremanera los poco sutiles teclados que, tratando de sonar como un organo de iglesia, se quedaron en poco más que un molesto y agudo casiotone, tanto que en momentos parecía que -siendo un tanto castizos- se acercaba el afilador con su bicicleta. Pero también vimos muchos brillos, como en el juguete de Theremin que usó el cantante marcando las partes más desenfrenadas, o las canciones más cercanas al spagueti western con sus baterías aceleradas y líneas de bajo trepidantes. Interpretaron de su reciente «Nightingale» destacando temas como ‘Map Of An Englishman’ y ‘East & West’.

Para desengrasar después de los ingleses e irse soltando antes del grupo por el cual se había llenado de gente el Multifuncional la jornada del sabado era la hora de nuestra guilty pleasure de la temporada, la chilena más famosa del verano, español al menos, Javiera Mena. Apareciendo como una diva del electro-pop aparecio sin banda, no como hizo en el madrileño DCode, solo acompañada de un batería, teclista y su capa negra. El porqué nos gusto una cosa tan sencilla y ramplona a primera vista como la música de Javiera es todavía un misterio, pero ayudo la simpleza con la que ejecuta las melodías, como evita que todo esto suene simplemente a un refrito ochentero sin salirse del tiesto y que es asquerosamente adictiva. Entre algún amago de coreografía y golpe de efecto para pobres (nos quitamos la capa en el momento adecuado a falta de otros fuegos artificiales) fue soltando temas muy disfrutables como ‘Primera estrella’ o ‘No te cuesta nada’ de su último Mena pero también repasó temas más antiguos que a base de sintes y teclados fueron componiendo una traca bailable, disfrutable a cualquier hora. El cierre un poco más irregular con la versión del hit ochentero “Yo no te pido la luna”, popularizado en castellano por Daniena Romo.

Los que nos sigais un poco ya sabréis que nunca hemos sido especialmente fans de los chicos de Vetusta Morla. Si, tienen un buen primer disco bueno con algunas grandes canciones y un segundo con menos hits potenciales aunque formando un conjunto más brillante, pero nunca hemos entendido esta absoluta fiebre en masa por los madrileños. Y dicho esto ahora tenemos que remarcar su concierto como de notable alto. Los musicos estuvieron acertados, cada uno a lo suyo eso si y sin sobresalir porque tampoco sus composiciones dan a ello, pero ajustandose perfectamente al papel y agitando con sus movimientos en el escenario al ritmo de la percusión extra. Pero si hablamos de presencia en el escenario e interpretación sobresaliente tenemos que referirnos a la voz cantante, Pucho: bailando como nadie, moviendose y animando continuamente al tiempo que clava las partes vocales más complicadas de su nuevo disco comprobamos que está en un estado de forma envidiable y le da al grupo ese extra que hace que la gente se enamore de su directo. Ya desde el comienzo dieron buena cuenta de lo que planteaban en su directo, abrieron con la apertura de Mapas, ese largo ‘Los días raros’ cuyos teclados iniciales quedaron ahogados con la emoción de la gente y que termino en un extasis colectivo de descarga para el disfrute de todo el auditorio, ya entregado. Lo siguiente fue ya todo rodado, entre las 5 primeras canciones podíamos pensar que ya se habían desembarazado de practicamente todos sus singles, ‘Copenhagen’, ‘Boca en la tierra’, ‘En el rio’,… pero entre singles del ‘Un día en el mundo’ y el buen repaso de ‘Mapas’ en el que no faltaron ‘Cosas Ajenas’, ‘Maldita Dulzura’ y la destacable ‘El hombre del saco’ mantuvieron el ritmo durante toda la sesión firmando un buen concierto que emocionó por supuesto a todo el publico fan y agradó hasta al más exceptico, como es nuestro caso.

Con el subidon de los Vetustos ya sólo nos quedaba quemar la pista y para eso no había grupo más elegante que los españoles que más salidas internacionales acumulan, Delorean. Esta vez sin ningún problema de sonido pusieron sobre la mesa el gran Subiza retorciendo de nuevo unas bases que se saben y nos sabemos de memoria pero que, como es habitual, en directo se nos presentan atajadas, extendidas, rebautizadas,… dando forma a un directo fino y con un punto sorprendente, siempre ofreciendonos algo más de lo que cabia esperar.

 

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