JMSN trae su demoledora propuesta de rap crudo y R&B a Madrid y Barcelona en octubre
Berishaj nació en Dallas en 1987, de padre albanés, y se crio en Eastpointe, un suburbio de Detroit con más tradición musical que glamour puramente dicho. Antes de ser JMSN fue Snowhite, luego Love Arcade —banda con disco en Atlantic que se disolvió sin pena ni gloria— y después Christian TV, un experimento pop bajo Universal Motown que tampoco cuajó. Cuando ese sello cerró, Berishaj hizo lo que ha repetido cada vez que algo no funciona: sacó pecho y aplicó sus lesson learneds para la siguiente aventura. Fundó White Room Records y debutó como JMSN con Priscilla en 2012, un disco oscuro y nocturno que Usher señaló en NME como su artista nuevo favorito.
Ese mismo año, Kendrick Lamar lo metió en good kid, m.A.A.d city: la voz de JMSN aparece en «Bitch, Don’t Kill My Vibe», «Sing About Me, I’m Dying of Thirst», «The Art of Peer Pressure» y «Real». Ese mismo currículum incluye una producción para Ab-Soul («Nibiru»), un álbum conjunto con el propio Ab-Soul que quedó congelado por desacuerdos de negocio y que nunca vio la luz, una colaboración con Kaytranada en «All We Do«, y créditos sueltos con The Game, J. Cole, Tyga, Mac Miller y Freddie Gibbs. JMSN ha sido, durante años, el secreto mejor guardado del hip hop de la costa oeste.
Pero su propia obra ha sido siempre otra cosa, y ahí está la clave de todo. Cada disco de JMSN ha sido una rotura con el anterior: Pllajë y el homónimo The Blue Album (2014) lo acercaron al R&B clásico con un timbre que invitaba comparaciones con Justin Timberlake; It Is. (2016) giró hacia lo jazzístico; Velvet (2018) destapó una vena funk que convenció a la crítica especializada de que aquí había algo más que un crooner de dormitorio; Heals Me (2021) afinó esa fórmula hasta su versión más sólida; y Soft Spot (2023) lo lanzó hacia un art pop experimental que parecía, en su momento, su disco más extraño posible. Se equivocaban.
A finales de 2024, un fragmento de «Soft Spot» se volvió viral en redes sin que JMSN moviera un dedo: el algoritmo decidió, por su cuenta, recuperar una canción de hacía un año. Berishaj y su equipo lo dejaron correr. Mientras eso pasaba en segundo plano, él construía en silencio el disco más agresivo de su carrera, publicado en octubre de 2025 bajo el título …it’s only about u if you think it is.

En su último disco, aún más oscuro y donde tenemos sonidos que nos llevan desde Massive Attack a los mismísimos Radiohead, el artista se ha superado con creces.Diez canciones, poco más de cuarenta minutos: «Blow the Spot Up», «Click Bait», «Dirty Dog», «Love the Things U Hate», «Not Good Enough», «I Don’t Even Think About U», «Stirrin’ Up», «Everyone», «Goodbye» y «Sad Sack». El propio Berishaj ha contado que se impuso una regla nueva: empezar cada tema por la línea de bajo y usar el menor número de pistas posible, dejando que las imperfecciones —cuerdas que rascan, baterías que no cuadran del todo— se queden en la mezcla en vez de pulirse. El resultado es más crudo, más pesado y más lento que cualquier cosa que haya firmado antes.
La gira que ha llevado a Berishaj por Norteamérica y que ahora completa su tramo europeo —con paradas ya hechas en Fráncfort, Ámsterdam, Mánchester y Londres— aterriza en España con dos fechas que cierran el círculo de esta nueva era.
JMSN tocará el viernes 23 de octubre en La (2) de Apolo, la sala anexa al histórico Apolo de Barcelona. Dos días después, el domingo 25 de octubre, repetirá en la Sala Mon de Madrid, en Chamberí, antigua Sala Penélope reconvertida en uno de los espacios de referencia para directos de tamaño medio en la capital.