La gala de los Goya 2011: lo mejor y lo peor

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Desilusionada. Así me siento después de ver la gala de entrega de los Goya 2011. Tras la agradable sorpresa que supuso la ceremonia anterior, la más vista de todos los tiempos y sobre todo la más divertida, fresca y emocionante que recuerdo, la de este año, que para colmo conmemoraba los 25 años de estos galardones, no cumplió con las expectativas y derivó en más de 3 horas de tedio. Sólo el morbo por comprobar cómo el debate sobre la polémica Ley Sinde y la salida de Álex de la Iglesia de la Academia afectaría a la gala nos hizo permanecer hasta la una de la mañana frente al televisor.

Quienes confiamos en que el tándem De la Iglesia -Buenafuente resucitaría para siempre una ceremonia habitualmente insulsa y soporífera, ahora lamentamos que el éxito del 2010 no se repitiera ayer, y dudamos de que, sin Álex de la Iglesia al frente de la Academia, los premios Goya vuelvan a suscitar interés. Una pena, la verdad.

Dejando a un lado los ganadores (‘Pa negre’ a la cabeza), son muchos los momentos que pueden rescatarse de la ceremonia de entrega de los Goya, algunos, no obstante, para lanzarlos directamente al cubo del olvido.

Lo mejor de la gala de los Goya 2011

1. El discurso de Álex de la Iglesia

Sin  duda, el momento más esperado de la ceremonia, y, con el tiempo, probablemente uno de los discursos más recordados. Su oposición a la ley Sinde que permite el cierre de webs de descargas ilegales y su consecuente dimisión como presidente de la Academia de Cine anunciaban una alocución polémica. Así fue. El hoy ya ex presidente de la Academia optó por la vía de la conciliación con los cineastas que no comparten sus opiniones, pero sin cesar en sus convicciones y soltando demoledoras frases como:

– «No tenemos miedo a Internet, porque Internet es, precisamente, la salvación de nuestro cine»
– «Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos»
– «Si queremos que nos respeten, hay que respetar primero»

Las reacciones al discurso no se hicieron esperar. Mientras en el interior del teatro las palabras de De la Iglesia eran recibidas con miradas frías -y una que ha dado para mucha guasa, la de Leire Pajín-, los aplausos estallaban en el exterior, donde decenas de personas se concentraban contra la ley Sinde, y un #BravoAlex recorría Twitter a velocidad de vértigo, aunque no llegó a posicionarse como ‘trending topic’. A mí, personalmente, su discurso me encantó: sencillo pero contundente, y muy muy sincero.

2. El número musical

Presentar los nominados a Mejor Banda Sonora y Mejor Canción Original con un número musical ya no sorprende tanto, pero si es el gran Luis Tosar el que se lanza a cantar con esa poderosa voz que tiene, la cosa cambia. Si, además, se le van uniendo otros invitados a la gala como Paco León, Asier Etxeandía, Hugo Silva, Fernando Guillén Cuervo, Inma Cuesta y Laura Pamplona, la escena mejora. Divertido, fresco y con mucho ritmo.

3. La presentación del ganador a la Mejor Película

Javier Bardem en los Goya 2011Si el cine español tuviera, hoy en día, un solo nombre, ése sería el de Javier Bardem. El primer actor español en ganar un Oscar y el que más premios Goya atesora -cinco en total- fue el encargado de desvelar el título del fime que este año se ha hecho con el Goya a la Mejor Película, ‘Pa negre‘. Eso sí, la entrada de Bardem en escena vino precedida de un vídeo en el que se sucedían los rostros de otros muchos actores y actrices, lo que dotó el momento de cierta emoción. En definitiva, la de Bardem fue una gran presentación que nada tiene que envidiar a las habituales en los Oscar de Hollywood que este año la Academia intentó emular.

4. Rodrigo Cortés

La espontaneidad de Rodrigo Cortés, ganador de un Goya al Mejor Montaje por ‘Buried (Enterrado)‘ y que también recogió el del Mejor Guión Original para Chris Sparling, resumida en una frase: «Tengo un Goya como una olla». Lástima que no resultara muy divertido.

5. El Teatro Real como escenario de la gala

Aunque los espectadores apenas nos percatáramos de que la gala de los Goya se celebraba en un sitio diferente, la ubicación del Teatro Real en el centro de Madrid, con esos planos aéreos que mostraban todo el esplendor de la zona, el inmenso interior que albergaba a numerosos invitados y el despliegue de la alfombra roja en sustitución de la verde, dotaron a la ceremonia de más elegancia y glamur que en ocasiones anteriores.

Lo peor de la gala de los Goya 2011

1. Interminable

Desconozco cuánto estaba previsto que durara la gala de entrega de los Goya, pero seguro que más de tres horas no era el plan. La culpa la tuvieron los larguísimos discursos de agradecimiento de algunos de los premiados, empezando por el primer vencedor de la noche, Karra Elejalde, quien, aunque divertido, se extendió más de lo deseado. Pero nadie como Mario Camus, legendario director que recibió el Goya de Honor y que no dudó ni un instante en leer las tres páginas que llevaba en el bolsillo. Ni los repentinos aplausos que parecían incitarle a abandonar el escenario le hicieron callar. Al menos, siempre nos queda Twitter para deleitarnos en el lado cómico de ese eterno discurso: un ejemplo, «Mario Camus es la única persona que no dice nunca «etcétera». Él prefiere explicarlo todo» (@DaniBordas)

2. Jimmy Jump: el Goya de la vergüenza

Si he de ser sincera, la irrupción de Jimmy Jump en el escenario un  segundo antes de que se anunciara el ganador del Goya al Mejor Actor no me molestó, todo lo contrario, me resultó hasta cómica, sobre todo por las risas de Lola Dueñas que no podía creerse lo que estaba pasando. Pero lo que no entiendo es que, con toda la seguridad que se había desplegado por miedo a que los manifestantes contra la ley Sinde accedieran al teatro, el famoso espontáneo lograra colarse. Incomprensible.

3. El micrófono musical

Cuando Buenafuente salió al escenario con un micrófono que ‘musicalizaba’ todo lo que decía, no pude evitar pensar: «Qué cutre». Ni Antonio de la Torre emocionándose con el aparatito en cuestión le dio gracia al asunto.

4. Buenafuente, contenido

Buenafuente y Maribel Verdú en los Goya 2011Creo que Andreu Buenafuente es uno de los mejores cómicos de este país y uno de los personajes más solventes para presentar una gala de los Goya, hecho que demostró el año pasado. Pero en esta ocasión, no sé si por la tensión a raíz de la ley Sinde, lo mal parado que salió Ricky Gervais de los Globos de Oro o unos inexplicables nervios al directo, Buenafuente no estuvo tan acertado en sus comentarios como en los Goya 2010. Se mostró algo nervioso al principio, bastante comedido en las ya tradicionales críticas al personal y mucho menos divertido de a lo que nos tiene acostumbrados. Sin embargo, su presencia en el escenario fue de agradecer, y, junto con la elocución de Álex de la Iglesia, salvó la ceremonia de convertirse en un fracaso televisivo. Su mejor momento: cuando desciende desde el techo y suelta: «Esto ha sido una descarga legal».

5. Las extrañas parejas

Verónica Forqué y Mario Casas otorgando un premio juntos; lo mismo para Nawja Nimri y Gonzalo Suárez; Andrés Pajares presentando la nominación de Belén Rueda…

La incongruencia de los Goya 2011

Que ‘Pa negre’, la gran triunfadora con nueve Goyas, incluido el de Mejor Película, sólo se exhiba en una sala en Madrid, y, para muchos, la única manera de verla sea descargándola de Internet…

 

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