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Hitsterical #feb15

CARA A

1. Rory Wynne – Post Party Confusion
First thing I remember was drink, drink drink/ The next thing I knew my face was in the sink”: ‘Post Party Confusion’ cuenta la historia de “una persona que va a una fiesta que acaba en desastre” y su autor, Rory Wynne, es un chico de Manchester de ¡¡quince años!!, por lo que resultaría bastante preocupante que la letra fuera autobiográfica. Por ahí ya lo están comparando con los primeros Arctic Monkeys -este tema sería su particular ‘I Bet You Look Good on the Dancefloor’, entonces-. Párate a echar cuentas: cuando salió ‘Whatever People Think I Am, That’s What I’m Not’, él tenía seis años.

2. Stars – No One Is Lost
Al séptimo álbum de estudio de los canadienses Stars le da título esta canción, ‘No One Is Lost’, “nadie está perdido”. Una afirmación que, se lamentan, “es una puta mentira: todos estamos perdidos, todos vamos a perder este juego y, cuanto más mayor te haces, más y más gente pierdes […] La vida es pérdida, el amor es pérdida. Y amar a alguien consiste en aceptar que vas a tener que decirle adiós, y eso es por lo que es jodidamente valiente”, reflexiones inspiradas por el cáncer que le fue diagnosticado a su amigo y manager, Eoin O’Leary. Todos estamos perdidos, pues, y ante tal revelación su remedio no es otro que escuchar a Dionne Warwick y pedirnos que alcemos las manos… con unos motivos tan peregrinos como irresistibles: “put your hands up if you know you’re gonna lose”, “put your hands up ’cause everybody dies”, “put your hands up if you ever feel afraid”.

3. Maraca España: El columpio asesino – Babel
El columpio asesino
se quedaron a las puertas de nuestra lista de mejores canciones nacionales de 2014 con ‘Babel‘, tema extraído de su quinto álbum, de precioso título (‘Ballenas muertas en San Sebastián’), que merece ser reivindicado. En él siguen la senda de su exitazo ‘Toro‘, dejándonos de nuevo grandes frases sin desperdicio -como esas desafiantes “¿Quieres joderme? ¿Vas a joderme? ¿Quieres joderme? ¿Vas a por mi?”-, gracias a las cuales han logrado que les reconozcamos desde el primer segundo.

4. El verdadero hit: Mark Ronson – Uptown Funk (con Bruno Mars)
Lo de ‘Uptown Funk‘ ha sido la crónica de un éxito anunciado -en el momento de redactar esto, es la canción más escuchada en Spotify tanto en España como en el resto del mundo-, si bien es cierto que el camino no ha estado exento de obstáculos. Fleur East, concursante de la edición británica de Factor X, interpretó una versión del tema que llegó al número uno en iTunes en Reino Unido antes de que la original fuera oficialmente publicada -tiene delito-, lo que obligó a Mark Ronson a acelerar su salida al mercado para evitar quedarse sin entrar en las listas. Y aunque Bruno Mars da un poco de pereza -que hubiera llamado a Prince habría sido mucho pedir, ¿no?-, el tema huele a clásico desde lejos y es un subidón total cuando lo pinchan en una discoteca. Un éxito más, por tanto, a la lista de este rey Midas que es Mark Ronson, quien, además de su discografía propia -éste es su tercer álbum-, ha producido a muchos de nuestros artistas favoritos, desde Amy Winehouse -con la que nos dejó grandes momentos en el escenario y a quien ha dedicado el disco, aquí habla sobre ella tras su muerte- hasta Rufus Wainwright. ¿Más puntos a favor? Lo elegante que va siempre: en el videoclip le vemos luciendo unos bonitos calcetines morados.

5. Kanye West – Only One (con Paul McCartney)
Uno de nuestros álbumes más esperados de este 2015 es el de Kanye West, del que ya conocemos el primer single. Se trata de esta maravilla llamada ‘Only One’, una colaboración con un tal Paul McCartney -“¿Quién coño es Paul McCartney?” “¡No sé quien es Paul McCartney, pero Kanye va a lanzarle al estrellato con esta canción!”, vaticinan los fans del marido de Kim Kardashian– que lo aleja del sonido de su anterior disco, el aclamadísimo ‘Yeezus’, que nos dejó alguna que otra canción de escucha compulsiva -por aquí nos enganchamos a ‘Bound 2-. La letra de esta ‘Only One’ está dedicada a su hija, Nori, pero desde el punto de vista de su madre -qué gran final ese “tell Nori about me” en bucle-, por lo que remite en cierto modo a ‘Hey Mama‘, la emotiva canción que Kanye le dedicó en su álbum ‘Late Registration’. El videoclip ha corrido a cargo de Spike Jonze.

6. Kid Wave – Gloom
Gloom‘ es una canción tan buena que ha estado a punto de entrar, dos veces, en nuestra sección de canciones de escucha compulsiva, pero las circunstancias han querido que primero ‘NEW YORK, NEW DORP‘ y después ‘On The Regular‘ le arrebataran el puesto -con tantas buenas canciones no damos abasto-. De sus autores, Kid Wave, no sabemos demasiado: son un cuarteto, son de Londres, dicen hacer rock “rawk” y resumen su biografía con cuatro palabras: “long hair don’t care” -pues mira tú qué bien-. Por el momento han publicado un par de singles y un EP que se abre con esta ‘Gloom’, cuya mayor baza es su bonita y pegadiza coda final: “Some days we shine and some days we don’t/ some days we dance and some days we don’t”.

7. Throwback Seven: Connie Stevens – Sixteen Reasons
Connie Stevens triunfó en el año 1960 con su single ‘Sixteen Reasons‘, cuyas ventas se estiman en dos millones de unidades en todo el mundo. Y ello a pesar del boicot de su casa de discos, Warner, que al no poseer los derechos editoriales le impidió promocionar el tema, prohibiéndole que lo interpretara en ‘Intriga en Hawai, serie de televisión de la que Connie era protagonista. Donde sí apareció la canción, años después, fue en ‘Mulholland Drive’, película de culto de David Lynch. El tema consiste en una lista cantada de las dieciséis razones por las que Connie dice estar enamorada, y quizá éste sea el motivo por el que posteriormente haya declarado que, en realidad, ‘Sixteen Reasons’ era “una canción destinada a niñas de doce años”.

8. Ariel Pink – Picture Me Gone
En el número de ‘Hitsterical’ del mes pasado la octava posición la ocupaba Azealia Banks con la canción ‘Nude Beach A-Go-Go‘, que, como os comentábamos, también la ha grabado Ariel Pink para su disco ‘pom pom’. Así que era de justicia que este mes le incluyéramos a él, sobre todo teniendo en cuenta los buenos temas que su tercer álbum contiene. Esta ‘Picture Me Gone‘ es una balada fantástica, de temática muy ‘Black Mirror’: habla de un padre que se hace un selfie para su hija, en un futuro no muy lejano en el que no habrá fotos en papel porque las guardaremos todas en el iCloud. Además de por su música, Ariel Pink está dando que hablar por sus polémicas con otros artistas. Para muestra un botón: aseguró que le habían llamado para escribir las canciones del nuevo disco de Madonna, artista que, según él, ha ido cuesta abajo desde su primer álbum (!!), a lo que el manager de ella, Guy Oseary -el Guy más importante en su vida desde que se separara de Guy Ritchie-, respondió que “no estaban interesados en trabajar con sirenas”, presumiblemente en alusión a Ariel, la protagonista de ‘La Sirenita’. ¿Lo mejor de todo? En el nuevo álbum de Madonna participa otro Ariel, Rechtshaid, responsable de la producción de uno de nuestros discos favoritos de los últimos años, ‘Modern Vampires of The City‘, de Vampire Weekend.

CARA B

9. Grand corps malade – Je suis Charlie
Fabien Marsaud
, más conocido como Grand corps malade -“gran cuerpo enfermo”: camina con una muleta desde que sufrió una rotura de vértebras al tirarse a una piscina a los veinte años-, es un poeta de eslam que, como toda Francia, se ha solidarizado con los atentados que sacudieron al país galo el mes pasado. Su contribución a la memoria de los periodistas de Charlie Hebdo ha sido esta bonita canción, titulada como el celebérrimo eslogan de repulsa al terrorismo yihadista que ha dado la vuelta al mundo.

Vuélvete hitstérico con la playlist (casi) completa en Spotify:

Que el ritmo no pare:
Years & Years – King: c.e.c. #116
Shamir – On The Regular: c.e.c. #115
Hitsterical #ene15
SBTRKT – NEW DORP, NEW YORK: c.e.c. #114
Hitsterical #dic14

Crónica del concierto: Mumford & Sons en el Palacio de Vistalegre (Madrid) – marzo 2013


No nos engañemos. A muchos nos había fastidiado (bastante) el cambio de recinto tras la venta fugaz de las algo más de 2000 entradas que allá por noviembre lanzaron Mumford & Sons para su primer concierto en Madrid. Iba a ser en La Riviera, sí, pero queda claro que era un recinto que ya quedaba pequeño para el grupo británico que confirma el reinado del folk tradicional y enérgico. Así que la velada se mudó al Palacio de Vistalegre, y con esto, 7000 personas más pudieron disfrutar de un concierto que cumplió con lo esperado.

Disfrutar, eso sí, con muchos peros. Los primeros, los de la organización. Abarrotada la grada, medio vacía la pista, y barullo monumental a la entrada a la pista, donde , por vaya usted a saber por qué, el personal de seguridad se negaba a dejar pasar a un buen número de personas que, pese a tener entrada para La Riviera (y, por ende, a la pista), oían cómo les explicaban que el aforo estaba completo. La resaca de la desgraciada noche de Halloween en Madrid Arena parece ser que va a pesar durante mucho tiempo en los grandes eventos de la capital, y así, los privilegiados que pudimos bailotear con un espacio más que suficiente en la pista contemplábamos cómo, paradójicamente, la gente de los tendidos estaba mucho más apretada que nosotros.

Más peros. El siempre comentado sonido de Vistalegre. Se han dado casos de conciertos en el recinto con una acústica decente, pero este no fue uno de ellos. Al menos al principio, cuando las características notas de banjo y violín que acompañan a los ritmos de Marcus Mumford eran casi imperceptibles para oídos humanos. La cosa fue mejorando (dudo de si fue porque a todo se acostumbra uno o porque a alguien se le ocurrió mover algo en la mesa de sonido), pero aún así las palabras al auditorio resultaban completamente ininteligibles en la gran mayoría de las ocasiones.

Sí hubo una que se entendió bien: “FIESTA!!!”. Y fue lo que pasó. Tras un apabullante introito a cargo del dúo californiano Deap Vally, la potente ‘Babel’, tema que titula el último trabajo de Marcus Mumford, Ben Lovett, Winston Marshall y Ted Dwane abría un concierto en el que el público, que se podía calificar, cuanto menos, de heterogéneo, hacía lo que podía para corear unas letras que dominaban más mal que bien. Una amplia representación de público femenino joven y bastante enfervorecido podía hacer pensar que quienes estaban sobre el escenario eran los Backstreet Boys de 2013, pero con camisas de cuadros y sin coreografías. No lo eran, pero su audiencia los convirtió en la prueba fehaciente de que ahora lo más in a los 19 ya no es lo que dicen Los 40 Principales, sino definirte como indie-folkie, llevar el pelo muy largo y morir por haber visto a los Mumford en Coachella.

Ambiente aparte, el repertorio fue justito, pero correcto. Al inicio enérgico con temas de Babel, como ‘I will wait’, uno de los temas más exitosos del disco, siguieron temas más tranquilos  como ‘White blank page’, ‘Holland Road’ y ‘Thimsel’ para luego levantar de nuevo a las 9000 almas con ‘Little lion man’, una de las canciones más celebradas de la noche. Ahí fue cuando, en uno de los múltiples cambios de instrumentos de los músicos, Marcus se sentó a los mandos de la batería para descamisarse con ‘Lover of the light’. Mención aparte merece la escenografía que acompañó a todo este espectáculo: un fondo montañoso (como más de Yellowstone que de Londres…), luces circulares y un cielo de bombillas de colores que se alzaban sobre toda la pista como si de un baile de boda campestre se tratara (de esas que están tan de moda ahora). Muy bonito, muy fotogénico y muy apropiado, las tres cosas. No hay que negárselo.

http://www.youtube.com/watch?v=PuDwuI6vAgQ

Con la sureña ‘Ghosts that we knew’ cerraron el repaso por Babel para volver al que les alzó donde ahora están. Fueron temas de Sigh no more los que cerraron la hora y media de concierto que ofrecieron los de West London. ‘Awake my soul’, ‘Roll away your stone’ y ‘Dust bowl dance’ fueron los tres últimos himnos que se entonaron antes de la primera despedida del grupo. Poco hubo que insistir para que un par de minutos después regresaran, junto con las integrantes de Deap Valley, para interpretar ‘Baby, don’t you do it’, un tema que Marcus Mumford identificó como propiedad de The Band pero en realidad es una obra de Marvin Gaye que también pasó en su momento por las manos de The Who. Y tras ello, despedida final con ‘Winter winds’ y, cómo no, con ‘The cave’. “Madrid, ¡vamos a tener que volver pronto…!”. Pues ojalá, pero puestos a pedir, varias fechas y en un recinto más pequeño. O al aire libre, vaya. Donde sea, pero a Vistalegre no, por favor.

En definitiva, un concierto que cumplió con lo esperado, sea esto o no positivo. Todo era verdad: el enérgico directo del que todos habíamos oído hablar; la masificación; que las canciones del grupo bailan en la fina línea que separa el himno del cántico espiritual; que lo folk está de moda y ya no es indie, llena estadios; que tienen que hacer algo con Vistalegre si quieren seguir dando conciertos allí; y que las agujetas de saltar y bailar duran, al menos, un día y medio. Todo cierto. Ah, y un consejo para vuestra vida: fiáos de los conciertos con contrabajo.

Mumford & Sons anuncian nuevo álbum para septiembre

Saboreando todavía las mieles del concierto que ofrecieron el pasado sábado en el festival BBK LIVE 2012, nos encontramos hoy con una muy buena noticia. Marcus Mumford y los suyos sacarán nuevo álbum el 24 de septiembre.

Lo poco que ha trascendido del nuevo disco de Mumford & Sons por el momento es que se llamará BABEL y que constará de doce cortes, cuyos nombres podrás encontrarlo en su página web. Alguno de ellos ya hemos podido escucharlos en su actuación del BBK LIVE pudiendo decir que continuan fieles a su folk tan característico con sus banjos, guitarras, violines y sus melódicas voces.

Con apenas 5 años de vida y un sólo disco como bagaje previo, estos británicos  pronto conquistaron a las masas en Inglaterra en 2010 con su armoniosa apuesta folk y posteriormente al público estadounidense.

Con este segundo disco podremos comprobar si aquel exitoso Sigh No More tiene continuación o fue simplemente… flor de un disco.

Aquí  os dejamos con el teaser previo del disco.

httpvh://www.youtube.com/watch?v=6Smwh6bGAfI&feature=player_embedded

Sobre El Búfalo de la Noche, un disparo a bocajarro

Acabo de terminar de leer El Búfalo de la Noche la tercera novela de Guillermo Arriaga, escritor más conocido por su trabajo como guionista de películas como Amores Perros, 21 Gramos, Babel o Los Tres Entierros de Melquiades Estrada.

Al igual que las tres películas de González Iñárritu la novela de Arriaga gira alrededor de la muerte. Todo comienza con el suicidio de Gregorio, un adolescente de gran sensibilidad con problemas mentales. Esto influirá en la vida de Manuel, su mejor amigo y Tania, ex novia de Gregorio y con la que Manuel se ve a escondidas. Manuel nos muestra la historia en primera persona. Se siente acosado por Gregorio incluso después de su muerte, tiene la sensación de que no puede huir de él. Le teme y le odia a partes iguales. Mientras, Tania se dedica a huir, huye de su pasado, también de su presente y quizás de su futuro.

Es una novela de adolescentes, pero no una al uso, estos están atormentados dentro de un bucle de autodestrucción, odio, sexo, celos y pasión. Una novela sobre lo difícil de esta etapa de la vida.

Nada más terminarla me ha venido a la mente la novela Las Vírgenes Suicidas de Jeffrey Eugenides; aunque son temas parecidos, el enfoque es totalmente distinto. Mientras la novela de Eugenides refleja una historia durísima bajo una perspectiva dulce, onírica e incluso podríamos decir hermosa; la de Arriaga es obsesiva, dura y oscura, como un disparo a bocajarro.