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Mejores discos internacionales de 2012

10. Alt-J – An Awesome Wave
El primer larga duración de este cuarteto de Leeds recibió desde el primer momento alabanzas y buenas críticas de la prensa musical especializada. Se trata de un compendio de trece canciones que combinan rock, pop, folk e incluso un poco de electrónica -tal vez por eso haya calado en tantas personas- en las que destaca la peculiar voz de Joe Newman, característica donde las haya.  ‘An Awesome Wave’ ganó el Mercury Price de este año, uno de los premios a la música más importante de Inglaterra, signo de reconocimiento al buen hacer que han demostrado los británicos en su álbum debut, mimado y cuidado hasta el último detalle. Nos vuelve locos.

9. Wild Nothing – Nocturne
Si antes Wild Nothing eran el cargado mojito veraniego en la tumbona de una idílica playa, ahora son la melancólica resaca del domingo de otoño, atardecer y hojas caídas por la ventana incluidas. En otras palabras, los chavales han crecido. Con la intención ochentera, surfera y dreamy intacta, sí, pero con muchísimo más estilo y menos inocencia. Un disco donde Wild Nothing se mantienen en la cumbre del dream pop de baja fidelidad y superan con creces la prueba de fuego del LP sophomore sin, por ello, dar muestras de haber alcanzado su techo.

8. Rufus Wainwright – Out of the Game
Seamos sinceros: por una razón o por otra, los discos de Rufus Wainwright nunca han sido el paradigma de la accesibilidad ni del estribillo que te aprendes a la primera escucha. En cambio, su último álbum, con Mark Ronson como productor, se anunciaba “pop y radiable” y, aunque al final no haya sido así del todo, ‘Out of the Game’ tiene tantas buenas canciones que por momentos parece más un recopilatorio de grandes éxitos que un álbum de estudio. En ‘Perfect Man’ -una de las melodías más bonitas del álbum-, Rufus confiesa que está haciendo lo que puede para que “todas las rosas florezcan al mismo tiempo” y, si tomamos esa afirmación como una metáfora en la que las rosas son las canciones de un disco, no podemos negar que en éste lo haya conseguido. Al final, el mensaje de ‘Out of the Game’ queda más que claro: Rufus is back, bitches.

7. The Delta Saints – Death Letter Jubilee
Vale, hemos hecho trampa… diréis… ¡Pero si aún no ha salido el nuevo disco de The Delta Saints! ¿Por qué está en esta lista? Muy sencillo… el disco debería haber sido lanzado a finales de año pero, suponemos, por trámites con la discográfica, han tenido que postponer el lanzamiento a febrero de 2013 pero el disco realmente se grabó a lo largo de 2012. Hemos tenido la oportunidad de escuchar este DISCAZO debido a que financiamos su lanzamiento a través de Kickstarter con lo que lo tenemos en nuestros iPod desde Noviembre y os podemos decir que es una delicia. Rock en estado puro… fresco y a la vez añejo. El joven grupo de nashville ha conseguido empacar lo mejor de su sonido en 12 fabulosas canciones que transmiten fabulosamente la potencia de su eléctrico directo. Magnífica voz, magnífica instrumentación y fabulosa producción. Escuchadlo en cuanto salga, no os defraudará.

6. Of Monsters And Men – My Head Is An Animal
Of Monsters and Men son la gran revelación de este 2012 dentro del indie folk. Sincronía vocal e instrumental con un alma alegre y sincera en los doce cortes que componen su primer largo. Los islandeses han elaborado un trabajo muy redondo sabiendo tocar la tecla para emocionar con ritmos pegadizos y vibrantes que llenan de felicidad a aquel que tiene el placer de escucharlos. Voces dulces y amables y elementos instrumentales como el acordeón y la trompeta que armonizan los ritmos de las guitarras de este sexteto del norte de Europa. A ver si en 2013 podemos disfrutarlos en directo por España.

5. Hot Chip – In Our Heads
¿Cómo es posible que este grupo se enfrente ya a su quinto disco de estudio bajo los paradigmas de la modernidad y no resulte pesado ni repetitivo para los que les hemos seguido todo este tiempo? Quizá porque más alla de esas influencias ochenteras, los teclados cruzados, las vocales -y juegos de voces- muy cuidadas, algunas guitarras muy Prince y capas de beats y samplers locos -entre otras cosas- el grupo de Alexis Taylor ha construido un disco muy compacto, con más bien pocos singles pegadizos de primeras (ni siquiera el adelanto del disco que fue ‘Flutes’, temazo de 7 minutos) que tiene su gran recorrido en las escuchas posteriores y la apreciación de los detalles y grandes melodias; y dejarse capturar por emocionantes baladas (me refiero a la grandísima ‘Look at Where We Are’ entre otras), disfrutar con la elegancia mayuscula de temas como ‘These Chains’ o locuras de ritmo del tipo ‘Night and Day‘.

4. DIIV – Oshin
De una pequeña colección de experimentos creados en su habitación a un discazo como es ‘Oshin’. Zachary Cole Smith no era consciente de lo que tenía entre manos hasta que la bomba estalló. Un viaje de trece canciones que recrean diferentes ambientes y atmósferas que beben del dream-pop ochentero y un shoegaze poco agresivo que incluso a veces escupe post-rock en pequeñas dosis. Este larga duración es una obra maestra de melodías agridulces donde los instrumentos devoran cada corte. Una mezcla de géneros donde las voces ininteligibles hacen que cada canción crezca y se enlace con la siguiente como si se tratase de una sola. Un puesto número 4 que bien podría ser el 1 del indie internacional de 2012.

3. The xx – Coexist
La continuación más esperada de los últimos 10 años llegó por fin este septiembre y ha resultado también ser uno de los discos que más polémica ha generado. Tras su debut allá por el verano de 2009 con un álbum increíble que los llevó a los altares, les hizo girar por todo el mundo e incluso ganar el prestigioso e importante -también monetariamente- Mercury Prize las opiniones enfrentadas no se hicieron esperar. ‘Coexist’ sigue la línea de su predecesor, siendo capaz de mantener esa sensación tan característica de “coitus interruptus”, de subidón que no llega, pero se vuelve más minimalista si cabe y se le añade una capa extra de base electrónica que subraya la elegancia y base rítmica del conjunto. Lo mejor, los temas ‘Angels’, ‘Fiction’ o ‘Sunset’, sin duda a gran nivel y el equilibro en general del CD. ¿Lo peor? Hacer uno de esos discos que entró directamente en esas listas de “imprescindibles de los 1700s” pesa como una losa y le saca los colores a cualquiera, éste incluido, lo cual no habla precisamente mal de él. Un tercer puesto con opiniones diversas entre los redactores de NTD.

2. Tame Impala – Lonerism
Hace poco que empecé a leer ‘Cosmos’ de Carl Sagan. El libro es un tratado de divulgación científica orientado a todos los públicos, haciendo de todos los entresijos del universo y de la vida un ente comprensible, fácil y entretenido. El segundo trabajo de Tame Impala es, en cierto modo, bastante deudor de esa filosofía. Los australianos recogen la siembra de la psicodelia clásica, alejada en general de la cultura de masas, y la transforman en algo pop, accesible y divertido. ‘Lonerism’ es un disco grandilocuente, épico, tremendo. Que busca el sol a través de guitarras, de melodías soleadas y estructuras disonantes. ‘Lonerism’ es un disco del que, con toda seguridad, hablaremos a nuestros hijos mientras sacamos pecho. Hijo, yo estaba ahí.

1. Chromatics – Kill For Love
El de Chromatics no es un disco que, por norma general, debiese gustar a demasiada gente a la hora de abordarlo. ‘Kill For Love’ es un trabajo en sí, incoherente si lo analizamos en extractos sueltos. Y es lógico que encontrarse un disco de hora y pico después de cinco años sin material nuevo de la banda pueda echar atrás. Sin embargo, es esa concepción cinematográfica la que lo convierte en algo enorme. Es imposible pulsar el play en la evocadora ‘Into The Black’ y que no te dejes llevar, mecido por sus sensuales ritmos, por las voces aterciopeladas, por sintes y ritmos cargados de oscuridad, por esa sensación de opresión que acaba en placer. Y si por el camino te encuentras temas tan soberbios como la homónima ‘Kill For Love’, ‘These Streets Will Never Look The Same’ o ‘Lady’, acaba por un salir un disco redondo.

The xx / Coexist


The xx es el grupo de moda. No es de extrañar: su primer álbum fue el debut más emocionante que escuchamos desde el de Vampire Weekend, sus videoclips molan -no nos olvidamos del supercool ‘Islands‘- y sus tres miembros, tan pálidos y siempre tan de negro, tienen pinta de superestrellas -Romy fue nombrada quinta mujer más cool del planeta por el NME, Oliver hipnotiza en directo con su estudiadísmo flequillo, que parece que no se va a mover pero al final sí, y Jamie se está convirtiendo en uno de los productores más solicitados del momento-. Ya los conoce –¡y los versiona!– hasta Shakira, quizá la cantante más inculta musicalmente sobre la faz de la Tierra -ya podría aprender de su amigo Miguel Bosé, que ha escuchado hasta al último grupo indie del planeta aunque el 80% no le guste-.

Ya os comentamos este verano, un tanto preocupados, la mala impresión que nos había causado el público del Arenal Sound, que parecía haber acudido al festival más para tuitearlo y lucir pulserita a la vuelta de las vacaciones que para disfrutar de los grupos que tocaron en Burriana. Algo nos dice que ese mismo público es el que está detrás del fugaz sold out del trío londinense en Madrid. Queda muy in la foto de la entrada del concierto colgada en Instagram, ¿verdad?

Pero entonces, ¿ninguno de los asistentes acudirá seducido por la calidad de su segundo trabajo, ‘Coexist’? Puede que sí: un 1% del público, por poner porcentajes, como Bosé. Porque el segundo álbum de los xx es un trabajo ultra-elitista con el que ni en sueños un grupo que no estuviera tan en boga como lo están ellos en este momento podría agotar las entradas. Son increíbles las contemplaciones que los oyentes están teniendo con este álbum, ¡incluso hay gente que escribe comentando lo mal que se siente porque no es capaz de hacer que ‘Coexist’ le guste! ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿No debería ser el grupo el que tenga miedo de que sus canciones no gusten al público, y no al revés? ¿De verdad dar un concierto lleno de gente que va para hacerse la foto es algo que beneficia a un artista?

Contrariamente a ‘XX’, ‘Coexist’ es un disco cero accesible, autocomplaciente, repetitivo y, sobre todo, aburrido. Aburrido hasta tal punto que el primer sencillo, ‘Angels’ -que bien podría haber sido la cara b de un hipotético quinto single de su debut-, resulta ser, escuchado el resto, lo mejor del álbum. ‘XX’ se llevó muchas alabanzas del tipo “menos es más” y “en la sencillez está el gusto” y, en este sentido, ‘Coexist’ supone una huida hacia delante que no les ha podido salir peor. El álbum es tan minimalista que, por no tener, no tiene ni melodías -a menos que consideremos como tales esas notas que suenan cada diez segundos- ni tiene letras -a menos que consideremos como tales esas frases que susurran cada treinta segundos-. Que tampoco es que las letras de su debut fueran espectaculares, pero no se puede negar que tuvieran momentos emocionantes: el “I think we’re superstars, you say you think we are the best thing” de la preciosa ‘VCR’, ‘Heart Skipped A Beat’ en su integridad, etc.

Seguro que, con las escuchas suficientes, ‘Coexist’ es un álbum que acaba gustando. Seguro que habrá quien se enganche a la horrenda ‘Missing’ y su espantoso dúo Romy-Oliver a las voces -un recurso del que abusan-, al cansino “never not ever again” de ‘Reunion’, al “we used to be closer than this” de ‘Chained’… quién sabe, puede que hasta haya alguien a quien le termine por gustar ‘Unfold’. No seré yo, que hasta que descubrí que ‘The Smell of Our Own‘ era uno de mis álbumes favoritos de todos los tiempos me lo tuve que poner cincuenta veces, el que condene que haya quien se ponga otras cincuenta veces un disco que no le acaba de gustar pero en el que le parece haber encontrado una melodía o una letra que le apetece volver a oír. El problema es que eso es imposible con este álbum y ponérselo más de dos veces es, simple y llanamente, masoquismo. ¿Para ser indie hay que sufrir? 3/10.