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Havalina @ Sala Arena (Medina del Campo): 29/05/10


HavalinaNo será porque no te hayamos hablado de Havalina en Segovia, ni en Madrid, ni porque no te hayamos contado las virtudes de Imperfección, su último álbum. Incluso te regalábamos entradas para su concierto en Medina. Si te perdiste el espléndido concierto es porque preferiste el Valladolid Latino o Eurovisión, así que allá tú.

Acaban de ser nominados para los premios UFI (¡¡vota!!), y no por casualidad. Para la modesta convocatoria que era ésta la sala Arena presentaba una respetable entrada en la apertura de puertas. Por allí podíamos ver a la banda rondando un improvisado puesto de merchandising (del que saqueé una obligada camiseta, ¡¿para cuándo los discos en vinilo?!). Con más de media hora de  inquieta espera (no diremos retraso) Cabezalí y compañía se subían al precario escenario. Precario, porque consistía en unas tablas elevadas sobre cajas de botellas de Coca Cola (!), semejantes a las que elevaban algún altavoz sobre él (!!). Soy ignorante de casi todo en esta vida y de técnico de sonido especialmente, pero eso no puede ayudar a la acústica de la sala. Estos y otros factores hicieron que el sonido no fuese todo lo bueno que el grupo merece, aunque lograron que quedase en segundo plano.

HavalinaComenzaron, como en Segovia, con Sueños de Esquimal. Al contrario que aquella vez el sonido buscado a lo largo de la noche pareció menos oscuro y denso, llegando incluso a casi silencionsos punteos a la guitarra que hicieron que el propio público pidiese silencio. El grueso del concierto consistió en Imperfección, por supuesto, pero rescataron algunas canciones de Junio, como la propia Junio y Sólo Pienso en Mí (“todo es tan infinito y todo es tan distinto cuando no estás aquí…”), pero destacando A Golpe de Bisturí entre los bises. Del último no faltaron Miedo al Agua, Sórdido, Incursiones

El protagonismo absoluto del repertorio se lo llevó, como no podía ser de otra forma, Desinspiración. La extensa joya mayor del último trabajo es reinterpretada en directo, diría que incluso alargada, incluyendo una frenética subida de ritmo casi al final. Es como si se dedicasen a improvisar durante la parte instrumental cada vez que se juntan a ensayar y fuesen enriqueciéndola. Más intensidad, más rabia, más ruido. Si les dejásemos podrían tirarse media hora sólo enloqueciendo alrededor de esa canción y saldríamos encantados con ello. Los aplausos y jaleo al acabar así lo decían…

Para acabar, A Forest, una versión de The Cure, que también alargan, intensifican y personalizan para sonar como propia (de Havalina sí me gustaría contar con un disco de “Grandes Éxitos de Otros”). Cabezalí, además, luciendo virtuosismo y espíritu punk a base de slides de guitarra con el botellín de Heineken. Por si faltaba algo, Manuel e Ignacio se bajaron entre el público para acabar el concierto (sólo siento no haber llevado el flash para inmortalizar el momento). Geniales.

A pesar del mejorable sonido Havalina se mostraron intratables, enérgicos y sobrados de repertorio. Imperfección es un álbum fantástico pero también se agradece el cambio de tono con la inclusión de algunas de Junio en los directos. Menos de hora y media de concierto que se nos hizo cortísimo. Ójala para la próxima se extiendan algo más, y si nos regalan algún tema nuevo a los fans (esas referencias a Kyuss que empiezan a dejar caer nos ponen los dientes largos), mejor.

Havalina

Havalina en la Sala Arena – reportaje fotográfico


El pasado sábado huímos del Valladolid Latino y de festives eurovisivos, escondiéndonos en la Sala Arena para gozar una vez más con Havalina. No dejaremos pasar una oportunidad de ver a uno de nuestros grupos favoritos, Havalina, y el pasado sábado no iba a ser una excepción. Un número considerable de personas nos juntamos en Medina del Campo para disfrutar de nuevo con uno de los mejores directos de la actualidad. Seguir leyendo Havalina en la Sala Arena — reportaje fotográfico

Havalina / Imperfección

imperfeccion_350Imperfección, de Havalina, ha sido sin duda uno de los discos del 2009. Pensaba reservar esta entrada para el momento en que recibiesen un merecido Premio de la Música a Mejor Álbum de Rock Alternativo, pero la candidatura se ha quedado en eso, candidatura, en favor de “A Nadie“, de Javier Corcobado. Qué se le va a hacer. ¿Quién quiere premios? Hace poco se llevaron Premio Guille (“La Noche en Vivo”) a “Mejor Grupo/Artista del Circuito de Salas “Rock 2010”, pero lo realmente importante es que, busques donde busques, preguntes a quien preguntes, no escucharás más que halagos y parabienes por este álbum y por su tremendo directo del que hemos sido testigos recientemente.

Imperfección son frías esposas forradas en seda negra, tu pareja en un callejón oscuro, tu última amante esperándote recostada en una habitación de un hotel de lujo, con la chimenea encendida mientras fuera nieva… Son sonidos duros y cadenciosos, lentos y firmes, maduros y desgarrados.  Deslizarte sobre las cálidas y suaves sábanas (como en el videoclip de Incursiones) en busca de su piel, y despertarte dándote cuenta de que sólo es un sueño. Es aproximarse asintóticamente al clímax y mantenerse en ese estado durante los 45 minutos durante los que se desarrolla el disco, sin prisas por terminar, pero sin un minuto de descanso. Es deseo. Y frustración por el deseo no satisfecho. Por el recuerdo de su tacto y su aliento. Es, en resumen, pasión.

Me bajaría del efectista carro de la metáfora y comentaría que Imperfección es un disco de rock y psicodelia, uniforme y homogéneo, dividido en diez canciones que casi parecen una sola. Guitarra, bajo y batería sin prisas, poniendo cada nota en el punto exacto, cada golpe en el momento adecuado para trasladarte a su atmosfera oscura y cálida. Que bebe de Cure y su ambiente gótico (podrás encontrar una versión de “Lullaby” a dúo con Boat Beam). Pero eso sería vulgar, no lo merece.

En su MySpace Havalina proclaman lo siguiente:

No hemos querido hacer en absoluto un álbum complaciente, sino única y exclusivamente lo que nos apetecía hacer y nos dictaba nuestro corazón, y lo que escuchas ahora es el resultado de eso mismo. Todo lo que hay en Imperfección no busca gustar, sino emocionar. Se acabaron los clichés, gracias.

Y, en su página oficial:

Es más difícil de digerir que su anterior Junio, pero a su vez más visceral, más intenso y en cierto modo mucho más honesto.

No diremos, por tanto, la obviedad de que nos gusta, sino el objetivo cumplido de que emociona, que perturba, canción por canción.

Poner el disco, que comienza por la canción que le da nombre, Imperfección, y cerrar los ojos para disfrutar de esos graves es inevitable. Es perfecta para identificar el resto del trabajo: letras de deseo explícito (”quiero desnudarte y devorarte una y otra vez”…), pesar (”quiero no tener que recordar cuan solo estoy”) y sueños imposibles (”quiero no perderme pero sin saber en qué lugar estoy”, “quiero más”…).

Seguimos con una de las más enérgicas, Agosto en Bogotá, que arranca con el grupo echando el resto en sus instrumentos. Nunca una canción de amor (”puedo estar sin sol, no puedo estar sin vos”) sonó tan visceral, aunque, como en todas las demás, quedan muy lejos de los clichés habituales de nubes y primaveras, y bajan a la tierra para decir que “hoy quisiera estar metido entre tu piel”.

“Siempre quise estar desnudo en tu habitación” arranca Incursiones, otra de esas que en directo es brutal. Graves y más graves cortados tajantemente con punteos y distorsiones…

Sueños de esquimal está escrita en primera persona, de forma casi epistolar, una postal dirigida a un antiguo amor, o, más concretamente, a una antigua amante en la que no se ha podido dejar de pensar, con la que no se ha dejado de soñar. Deseo, deseo ydeseo, el tema del álbum.

Lejos de tu cama lo deja claro desde el título.  Más sosegada que las anteriores, prosigue el mismo tema, en este caso por la vía del recuerdo.

6:00 AM es casi una proposición, una petición, una lucha en contra de tus pulsiones (”necesito no pensar en tu cama”…). Ese conflicto parece latente en todo el disco, desde el sonido hasta las letras. Como toda pasión, no todo es correcto, no todo está permitido, no todo sale como se espera…

Vida Maquinal cambia el ritmo y se muestra más animada. A riesgo de ser el único que encuentre este parecido, me resulta, al menos vagamente, Beatle, con ese ritmo y distorsiones con los que arranca. Sin duda el menos duro de los temas, el más pop. La voz cobra más protagonismo, y la guitarra cambia de registro, más alegre.

Ese cambio se combina con la línea anterior en Sórdido, pero más visceral si cabe. El bocado más breve del álbum, escasamente dos minutos y medio, de plegaria desgarrada: “Quiero estar a solas”, grita. “Sentir que no estoy mal; quiero estar contigo a solas y pensar que no estás tan mal”. Un tema sacado de las entrañas, que nos lleva…

… a Desinspiración. Una joya de casi diez minutos, que arranca con un lamento de unos cuatro (“¿Dónde estoy mejor que a tus pies?”, “¿Dónde están las horas que te eché?” “Nunca estabas cuando te busqué, y te vas…”) y prosigue en una orgía instrumental que comienza pausada, jugando con las cuerdas y las distorsiones, para acabar en un final contundente. Como colofón, un último minuto sosegado, del susurro final, en el que recuerda “¿dónde están las horas que te eché?”, cerrando el ciclo como comenzaba. Una joya imprescindible, que brilla aún más en directo.

Miedo al agua es el broche final. Invernal noche de lluvia en la que se recuerda, entre todo el resto del mundo, a la mujer anhelada, deseo no correspondido.

La escena independiente española no sólo es pop indie. Existen tesoros rockeros y registros poco explorados, como el que propone Havalina en este último trabajo. Deja al margen, al menos durante un tiempo, las canciones de amor de flores, soles y paisajes de ensueño, y déjate llevar por Imperfección a un mundo real -o no-, en el que la gente sufre, desea, añora y piensa con las entrañas. Dale una oportunidad a esos sentimientos que tienes reprimidos, y regocíjate, con esta música, en tus pasiones.