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Crónica Festival Jazz Vitoria Gasteiz 2014


Nueva Orleans se mudó el pasado día 17 de julio a Vitoria-Gasteiz. En el marco de su afamado Festival de Jazz, Trombone Shorty (Troy Andrews) y Dr. John pasaron por la capital alavesa en una noche de celebración. Celebramos el ritmo, la fusión y la presencia de dos generaciones. Los 28 años de Trombone Shorty pasearon palmito por Mendizorroza como un huracán, poniendo al público en pie, mientras que el sosiego que emana Dr. John transmutó en rock, blues y boogie vía Orleans para homenajear a uno de los grandes, Louis Armstrong.

Con una entrada que sobrepasaba de largo los tres cuartos del aforo del polideportivo, de personal variopinto en la edad (se veían niños y venerables ancianos, pasando por todas las edades intermedias) y en las pintas (personal de traje y joveznos y no tanto, de rastas y aspecto hippie), la velada prometía, aunque el que esto teclea no las tenía todas consigo.

_MG_7789Puntual (a las 21 h. en punto, así da gusto) Trombone Shorty saltó al escenario junto a su Orleans Avenue y, en formato sexteto, atacaron el funk vía wah-wah de “Mrs. Orleans”, compacto sí, pero previsible. ¡¡Glups!! Y es que, digamoslo suavemente, el funk no es lo mío. Un par de temas de calentamiento y aquello mutó en una suerte de caleidoscopio musical, sí, siempre cercano al baile, pero que aportó mucho más al show. La estrella sopló furiosa su trombón, cantó con gustó, empatizó con el respetable y, por la reacción del mismo, le dio lo que venía buscando. Así el funk rodeó el soul, aportó groove al jazz y dejó vía libre al blues con trombón, guitarra y batería marcándose uno de aupa; vaya, aquello sonaba mucho mejor. Y si ya estábamos disfrutando, con “The Sunny Side of the Street” llegó el delirio tras un solo de una nota mantenida durante más de dos minutos a la trompeta que demostró técnica y sentido del espectáculo. Daba cosa ver a Trombone Shorty soplando y respirando a la vez, con los carrillos subiendo y bajando su volumen. La gente ovacionó contenta y de pie y ya no hubo manera de sentarla hasta el final convirtiendo Mendizorroza en una gran pista de baile. Sin duda será uno de los conciertos del festival. En una hora y cuarto se me disiparon todas las dudas._MG_8020

Y tras el cambio de instrumentos saltó al escenario la cuasi big-band que acompañaría al Dr. John, un viejo superviviente que todavía tiene mucho que decir. Con los metales soplados por gente de la tierra (mención para Javier Pérez, trompeta también en la Big Band de los Travellin’ Brothers, que se marcó un par de solos de calidad), bajo la dirección de la trombonista Sarah Morrow y con la incorporación de Trombone Shorty, principió el concierto con el “Wonderful World” y “Mack the Knife” llevados al terreno del pantano, pasados por la turmix del vudú que rezuman los teclados del jefe. Ecos de blues y ritmanblús que aletearon por el pabellón (con un sonido estupendo por cierto), que hicieron que temas como “Memories of you” o “Motherless child” sonaran aguerridos, con la raspa del bayou. No fue un concierto arrollador como el anterior, pero la calidad fluía entre las notas del piano, en los sostenidos del hammond, arrastrados en el blues “Wrap your troubles in dreams”, en la sordina acoplada a la trompeta de Javier Pérez en un solo estupendo que mejoró la floja y sin swing “When you’re smiling”. Y es que son muchos años de experiencia (y experimentos) de un artista que dejó para el final las cartas seguras. “When the saints go marching in” y “Lay my burden down” se entrelazaron, engarzadas por un solo catártico de trombón con sordina, finalizando el show tras hora y media con “Such a nite”. No hubo bis, ni falta que hizo; las sombras del vudú ya nos habían alcanzado.

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