Wonderland de Víctor Ullate Ballet

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fotografía de nortecastilla.es
El teatro calderón se llenó de amantes de la danza, no era para menos, pues nadie quiere perderse al afamado coreógrafo al que ayudaba desde hace años como director adjunto Eduardo Lao, gran profesional del baile también.

La escenografía por la que apuestan para esta composición es sencilla, un cuadrado limitado por pantallas y cuarta pared que servía a la vez para hacer proyecciones que situaban en el espacio, un psiquiátrico según dice el programa de mano, pues también se podía concebir como un asilo. En la apertura del show aparece el elenco en sillas, elemento que permanecera siempre en escena y al que recurrirán mucho.

Cuentan circunstancias de las personas allí ingresadas acompañadas por dos cuidadores que creo que luego se los llevan a la muerte, eso no está muy claro y por otra parte hay un personaje más etéreo vestido de dorado que creo que puede ser la locura. Este personaje es la chica que posee los movimientos más limpios y bellos del ballet.

El resto tienen debilidades físicas como si todos fueran ancianos, de ahí la confusión con el asilo. Tienen varios bailes colectivos donde prima la expresividad,  los dibujos coreográficos dentro del tempo y las atmósferas, más que dificultades técnicas o la belleza propia de los movimientos pues en muchos momentos no tenían nada de dificil y muy poco de bello. Pero Ullate se ha basado un poco en eso, en la búsqueda de la belleza con lo grotesco, con la debilidad física, con la expresión corporal de cada uno de los roles que sus bailarines adoptaron. Cada uno tenía un tiempo para mostrar su historia y el desarrollo psicológico de su locura.

Hay bastantes diferencias entre las coreografías de los bailarines y las coreografías de las bailarinas, sobre todo al principio, pues al final es más frecuente que bailen en parejas. Los chicos realizan coreografías más danzadas mientras que las de las chicas son más interpretadas, le da mucha más importancia al sentimiento en ellas reduciendo los pasos de baile al mínimo. Por supuesto los personajes que han creado para cada bailarín tienen sus particulares formas de moverse muy bien trabajadas, un auténtico ejercicio de expresión corporal que para mi gusto redujo mucha de la belleza del estilismo de la propia danza pero que tuvo muy buena acogida entre todos los asistentes por su originalidad, innovación y técnica perfecta .

Al finalizar la actuación casi el completo del público del teatro recibió de pie y entusiasmado al equipo artístico del ballet incluido el propio Ullate.

23 de abril de 2010 en el teatro Calderón de la Barca, Valladolid

+ galería fotográfica de nortecastilla.es del ensayo general

 

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