Curtis Harding: soul sanador. Crónica de su concierto en Sala El Sol. Madrid. Julio 2019

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Madrid tenía ganas de hincar el diente a Curtis Harding, un soldout que se colgaba semanas antes de su directo en una calurosa noche de julio en la capital, en la siempre bien avenida Sala El Sol. Ground Control dio en el clavo una vez más, con un artista que bien congregaba a la juventud más ávida de rellenar sus oídos con nuevo sonidos souleros llenos de poderío chill, y de la vieja escuela que alterna un directo de rock con el neo-soul más puntero.

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Público que por otro lado iba bien cargado de contar sus batallas estivales y no dejaban pie a escuchar con nitidez a la banda desde la mitad de la sala hacia el fondo, un clásico, qué le vamos a hacer, hay peña a la que le mola dejarse la pasta en hacerse una foto y estar de cháchara en un directo, allá cada cuál.

Curtis y su banda salieron dejando muestra de su fresca juventud, de su poderío sonoro, avasallando con un soul fuera de lo común, sin dejar de lado el lado más dreamy, o el beach-pop más cálido. Es lo que la banda transmite, un clasicismo reinventado, temas sanadores que bien podrían ser atemporales hace 50 años que hacerse virales en plena era del consumo de stories. En su incursión por la Sol, los dos LPs de la banda fueron bien repasados, desde el comienzo con ‘The Drive’ , ese trallazo de ‘Soul Power’ que te lleva hasta la exaltación desde los inicios, o a ese paseo hacia sonidos más americanos vía ‘Drive my Car’ y ‘Next Time’. No cabe duda que su nuevo disco ha sido esencial para llegar a aquellos que le faltaban, con esa inclusión de sonidos más psych y una fina electrónica que sobresale por encima de su distorsionada y maravillosa voz, prueba de ello ‘On And On’, tema que dejó a la sala en un estado de éxtasis y ayudó a sobrellevar otros temas con el subidón del ‘temazo‘.

Sin embargo no creemos que fuera en los temas más marchosos donde la banda llevara el peso de su calidad, simplemente escuchar una canción del calibre de ‘Face Your Fear’  o ‘Need My Baby’ nos trasladaba a las calles de Harlem o a una escena tórrida de ‘The Deuce’, a parte de que su neosoul crecía y su banda sobresalía en los medios tiempos con soltura. En definitiva una banda a la que le sobran registros, que bien pueden destacar en los sonidos más sesenteros que en la onda de unos Toro y Moi más bailongos o un Kevin Parker negruno. La cantidad de hits que Curtis y los suyos han podido facturar en dos discos es inmesurable, no nos dejemos llevar por la marcha que marca el final con ‘Need Your Love’, una vez acabado su directo (poco más de una hora), viene el ejercicio de repasar y reposar sus composiciones en casa y hacer un balance de lo que este joven genio es capaz de transmitir un miércoles por la noche a 400 almas on fire, ganas de vivir.

 

 

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