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Crónica del concierto de Rufus T. Firefly. Sevilla. Sábado, 19 de marzo de 2022


Crónica del concierto de Rufus T. Firefly.  Sevilla. Sábado, 19 de marzo de 2022, 21:30 horas.

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En la Sala X se respiraba el ambiente de las grandes jornadas musicales. Desde hacía fechas se había colgado el cartel de Entradas agotadas para el concierto de presentación de “El largo mañana”, el séptimo disco de Rufus T. Firefly, valorado por la crítica especializada como uno de los mejores LP nacionales de 2021.  La jornada precedente, el mismo espacio había recibido la visita del músico galés Gruff Rhys, exlíder de Super Furry Animals, que nos dejó una noche memorable de pop psicodélico y elegante durante más de 110 minutos de actuación defendiendo su último trabajo “Seeking New Gods” acompañado de tres magníficos músicos (batería, contrabajo y teclados).
Los prolegómenos del concierto de la banda de Aranjuez, estuvieron amenizados con música de Marvin Gaye, Isaac Hayes, Curtis Mayfield, Aaron Frazer o Silk Sonic, entre otros solistas y grupos, que denotaban el nuevo rumbo del grupo madrileño con su aproximación a sonidos souleros y de rhythm and blues de los 60 y 70 en su búsqueda incesante de armonías sedosas y melodías de una dolorosa belleza.


La última visita de la banda de Víctor Cabezuelo y Julia Martín-Maestro a la Sala X databa de febrero de 2019 y desde entonces el idilio entre el grupo y el público sevillano no ha hecho más que crecer cómo se demostró más tarde a lo largo de toda la actuación con un feedback permanente del auditorio que abarrotaba el local coreando temas, líneas de bajo e instrumentaciones.
La disposición de la banda sobre el escenario dibujaba un semicírculo. En el extremo izquierdo, la percusión -las congas- de Juan Feo, integrante de Club del Río, mientras el extremo opuesto, lo ocupaba la batería de Julia, y entre ellos, más retrasados, la guitarra solista de Carlos Campos y el bajo de Miguel de Lucas, mientras que en el centro se situaban los teclados confrontados de Víctor y Marta Brandariz, nuevo fichaje procedente de The Low Flyng Panic Attack, aportando sus coros aterciopelados. Los efectos de luces creaban un ambiente mágico y evanescente con cinco hileras de focos blanquecinos a la altura de los sintetizadores y pianos, mientras tonalidades rojizas y azules relampagueaban e inundaban de color las alturas de las tablas.
Los primeros temas en sonar, bajo una luz crepuscular, fueron “Torre de marfil”, “Lafayette” y “Tempelhof”. Un directo sólido, contundente, preciso, sin fisuras se abría camino entre el público con interpretaciones brillantes y luminosas. Los cortes de su último largo están llenos de alma, próximos a la pureza primigenia, plagados de texturas y capas de neosoul aportadas por las percusiones y los teclados de las nuevas incorporaciones que provocaban instantes de hechizo en los largos pasajes instrumentales. El complemento perfecto son las maravillosas letras de Víctor plagadas de referencias literarias, musicales, psicodélicas que abren el campo a la percepción infinita. El guiño al público de Sevilla llegó en el sexto tema con una versión libre de “Abre la puerta” del LP “El Patio” de Triana, rock progresivo andaluz, coreado el estribillo de “Hay una fuente niña…” por toda la sala al unísono en éxtasis colectivo. Finalizaba la primera parte con las fascinantes “Selene” y “Polvo de diamantes”.

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En el bis, tras unas palabras de agradecimiento de Víctor a los técnicos de sonido e iluminación, al manager de la banda y a la propia Sala X, se incorporaron temas de “Magnolia” y de “Loto” como “Río Wolf”, “Nebulosa Jade” o “Un breve e insignificante momento en la breve e insignificante historia de la humanidad” traídos a las nuevas formas de sonoridad y brillantez, junto a una espectacular “Sé dónde van los patos cuando se congela el lago”. Riffs de guitarras, crescendo de teclados y golpeos de batería insondables llevaron a la cima final en una aceleración ascendente.
Rufus T. Firefly atraviesa un momento de plenitud, de dominio absoluto instrumental y vocal, que nos regaló una hora y media de honestidad, entrega, entusiasmo y “savoir-faire” de todos sus integrantes golpeando las emociones de los oyentes. ¡Larga vida!

Fdo: Javier Herreros de Tejada

Masego despliega su sensualidad en La Riviera. Crónica de su directo en Madrid – 06/03/2022


Hablar de Masego es hablar de uno de los talentos actuales en lo que a mezcla de R&B y electrónica se refiere, bien sea por si mismo, o bien por sus estudiadas colaboraciones con las que acumula escuchas a la alza.

Juventud infinita, nacionalidades diversas y una Riviera hasta la bandera se daban cita la noche del domingo para dar por finalizada – o comenzada – la semana en condiciones. El Studying Abroad Tour llegaba por fin a Madrid, y las expectativas estaban bien altas, ganas de danzar y de celebrar, siempre hay un motivo para ello.

 

Disposición con elegancia, banda de las que suenan, y un flow de infarto.  R&B, ese que nos trae a la cabeza a los grandes de los 90, funk, trap-house y jazz rapeado, virtuosismo al saxo y clase, mucha clase en directo.

Lo mismo nos pone toda la sensualidad en escena – ‘Sides Of Me‘,  ‘Good Of Plenty‘ – que nos hace menear al más puro ritmo caribeño con sus dosis de dancehall – ‘Yebo/Sema’, ‘Queen Tings’- o nos lleva al éxtasis de temas en los que el hip-hop posee el soul y nos salta por los aires – ‘Navajo‘.  Tiempo hay para que Masego se ponga a improvisar con su saxofón, y eleve su instrumento hacia la multitud para dejar claro que lo de tener elegancia no sólo es cuestion de que se nazca con ello, sino que se perfeccione y se ponga en evidencia cada vez que se tiene una oportunidad , para muestra un ‘Tadow‘ para enmarcar.

Apenas una hora y media les hicieron falta a Masego y a su banda para ganarse a todo el recinto, para repartir flores entre el público, para trasladarnos su sensibilidad, su sensualidad y su buen rollo halagador. Clase pura.

‘Son Punk, son Rock, son Pop, son Kraut…’ León Benavente, el reflejo de una ERA. Crónica de su paso por Valladolid. Febrero 2022.


En mi grupo de amigos siempre surge la misma definición cuando hablamos de ir a ver a León Benavente…’Son Punk, son Rock, son Pop, son Kraut…‘ palabras que nacen de Gonzalo, la primera vez que se encontró con la banda en directo, en el Fasse, Medina del Campo, le volaron la cabeza, le habíamos hablado de ello,  lo comprobó, desde entonces les alaba.

Sirva esta introducción para enlazar con el siguiente hecho, tomando una cerveza – una de tantas- la pasada noche en el Bizarro, en Valladolid, nos atrevimos a decirle eso mismo a Abraham Boba, a lo que él respondió, ‘De eso se trata, de romper estilos’. Y es que si hay una banda que consiga romper, traspasar y llegar al fondo de tantos estilos, beber de ellos, navegar a través de los mismos y recuperar lo mejor de cada uno, son los leones.

El cuarteto no deja de reinventarse mirando hacia la electrónica orgánica, la pista de baile o el spoken-word más visceral, siempre adentrándose en las mentes de una nueva generación, la que transita entre los treinta y los cincuenta, la que vive aletargada y la que despierta con cada ostiazo de realidad.


La pasada noche, en el LAVA (alguien que haga algo elegante con ese recinto por favor), en Valladolid, León Benavente presentaba ‘ERA’ su último trabajo, ante un público ansioso por bailar, sudando mascarillas, amigos de Madrid se acercaban para poder gozar como se merece un concierto de esta índole, amplio espectro de edades, muchos más cercanos a los 40 que a los 30, es así, viejos rockeros viejos, con nosotros habéis topado.

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Llámame loco, ‘ERA‘ es un disco que tengo en bucle desde el momento en el que la banda lo puso a nuestra disposición, evolución, amplitud de miras, cambio, el cambio que nos pilla a todos en ciertos momentos,  y más en este en particular. Ellos lo han aprovechado para forjar un trabajo ideado para escuchar de principio a fin, de introducir sus preocupaciones y sus inquietudes en un sonido abrasador.

Líbrame del Mal’, ‘Di No a La Nostalgia’, ‘Persona’, ‘Como la Piedra Que Flota’, ‘Estado Provisional’, ‘Canciones para No Dormir’, -más alto, más cerca – disposición a caballo entre unos Caribou castizos y unos LCD Soundsystem patrios (¿LeonCD Soundsystem?), destellos de Depeche Mode, amagos de rave, ritmos ansiolíticos y abrazos al rock de manual.

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‘Amo’, ‘La Gran Muralla’,’La Ribera’, ‘La Canción del Daño’, ‘Mítico’ – estáis en otro nivel – saltos, gritos, efusividad, himnos, abrazos, subidón máximo, dopamina recorriendo nuestros cuerpos, electricidad, baila con todas tus fuerzas, agárra ese momento, siente que estás vivo, di no a la nostalgia. ‘Viejos Rockeros Viejos‘, nos representa, hay que saber irse de una fiesta, ayer no era el día, estábamos en la ‘Gloria‘.

Quiero dar y recibir, quiero ser occidental – sí, es un hit- como todos los temas que recorren cada setlist de León Benavente. ‘Tipo D’, ‘Ser Brigada’, ‘Ayer Salí, y aún así no hay quien nos lleve de aquí, reivindicamos que si hay unos monstruos en escenario, si hay una banda que se come el directo, que comulga con su público con excelencia, que atraviesa nuestros cuerpos, son ellos, claro que sí.

 

 

“Collapsed in La Riviera” : Arlo Parks defiende Mercury Prize en Madrid


Arlo Parks es sin duda una de las grandes triunfadoras del año a nivel musical, un álbum impoluto, Mercury Prize merecido y una revitalización del neo-soul y el R&B de una nueva generación que ha llevado a la británica a copar las listas de lo mejor del año. Su gira, retrasada por la pandemia, por fin hacía escala en nuestro país, en salas que han ido adaptando el aforo al reclamo que la artista iba forjando a base de escuchas masivas de su ‘Collapsed in Sumbeans‘.

 

Formato banda, para bien y para mal, para conseguir dotar a esas composiciones magistrales de un nuevo aura, vivo, vibrante y activo, pero a la par desvirtuando en fases el potente discurso íntimo que Arlo desprendería en distancias cortas. Hay que ser crítico a la par que realista, Arlo ha llegado para quedarse, y sus temas piden mutación, dinamismo y un acompañamiento que mime cada nota mientras la cantante se desquita apasionada en cada interpretación.

Público heterogéneo, mucho guiri, mucha juventud, sirva Arlo Parks de catalizador de sonidos para generaciones variopintas, tanto para los amantes del soul de manual como para los teenagers más urbanitas. Sirva Arlo Parks para reforzar un discurso y para afianzar un género que amalgama generaciones.

Una hora, prácticamente, fue lo que la británica necesitó para hacer el Veni Vidi Vici, repaso de su álbum y coqueteo con sencillos, marcador de pasos al máximo – recorriendo el escenario sin parar a cada tema interpretado – y sencillez cautivadora que hizo galvanizar ambas partes de la sala en un único ente, rendido ante la pasión de la artista, de su banda y de la puesta en escena delicada y detallista, como cada nota de sus composiciones.


‘Hurt’, ‘Green Eyes’, ‘Eugene’, ‘Too Good’ comunión masiva en ‘Caroline’, ‘Black Dog’, ‘Cola’, la excepcional interpretación de ‘Portra 400’, ‘Sophie o ese punzón directo al corazón que esHopefueron dejando muescas a intervalos en nuestro cuerpo, aturdido y arropado por la voz de Anaïs OluwatoyinVoz que sin duda seguirá ascendiendo y a la que La Riviera se le quedará pequeña, tiempo al tiempo, ¡Colapsados ante tu brillo reina!.

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Crónica del paso de José González por el Teatro EDP Gran Vía: ‘Emociones que no pueden ser contenidas’

José González en Madrid: emociones que no pueden ser contenidas
En tiempos en que los espacios de encuentro escasean y se reducen, la oportunidad de volver a una sala para escuchar música en directo es, en sí misma, una especie de fortuna. Si además sucede que quien sube al escenario es un artista del talento y oficio de José González, esa instancia que antes podía resultar cotidiana hoy puede transformarse en un oasis.
Eso fue lo que ocurrió la noche de este martes en el Teatro EDP Gran Vía. El cantautor sueco aterrizaba en Madrid, un día después de haberse presentado en Barcelona, para ofrecer un concierto que había logrado el sold out poco después de su anuncio. Las expectativas no eran pocas, pero él sólo precisó un par de guitarras y sus canciones para cautivar por completo al público.
Desde el inicio con “With the Ink of a Ghost” las ansias de la audiencia fueron evidentes. Y aunque, después de saludar con un “¿Qué tal, Madrid?”, González había pedido a los presentes no gritar, como una medida de precaución por la pandemia, aquello no hubo cómo detenerlo. Temas como “Down the line”, “Crosses” y su exitoso cover de “Heartbeats” fueron recibidos con vítores, recordándonos que algunas emociones no pueden ser contenidas.
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En la preciosa travesía que trazó el repertorio hubo espacio para sus dos nuevas canciones, “Visions” y “El invento“, la primera que compone en español y en la que se hace evidente la influencia que ha tenido en él la música de Silvio Rodríguez. Ambas composiciones serán parte de su cuarto álbum, titulado Local Valley”, con el que el próximo 17 de septiembre pondrá fin a seis años de silencio discográfico.
Tras casi una hora de concierto, José González anunciaba el final con su versión de “Blackbird” de The Beatles, sencilla y efectiva. “Muchas gracias Madrid, ha sido un placer”, dijo antes de desenchufar su guitarra y dejar vacío el escenario. Pero era imposible que todo acabara allí: los aplausos y gritos del público lo trajeron de vuelta.


La sombría “Afterglow” se convirtió en un interludio que anticipó la llegada de “Killing for love“, que fue celebrada y acompañada con palmas. Ese cierre decantó en catarsis. Una con mascarillas y butacas vacías para asegurar el distanciamiento social, claro, pero catarsis al fin. En tiempos de pandemia, los encuentros colectivos en torno a la música no han perdido su magia y las canciones de José González no han dejado de emocionarnos. 

 Todo lo contrario.
Fdo: Laura Gamundí Aranda

Crónica del concierto de pony Bravo en la pradera del Monasterio de la Cartuja. Sevilla. Agosto 2020.


Medianoche, bajo un cielo jaspeado de estrellas, con la protección totémica de la Torre Sevilla de César Pelli, el grupo Pony Bravo cabalga de nuevo en la pradera del Monasterio de La Cartuja. El lugar, escenario del añorado Territorios, y, en la actualidad, sede del festival Interestelar, se ha adaptado a las medidas Covid-19, dentro del programa Pop CAAC organizado por la Sala X a lo largo del tórrido mes de agosto hispalense. Un ciclo que ha contado con la participación de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Australian Blonde o Califato 3/4, entre otras bandas.

https://www.youtube.com/watch?v=mVnFwQhDrNU
El cuarteto sevillano formado por Daniel Alonso (voz y teclados), Pablo Peña (guitarra y bajo), Darío del Moral (batería y sintetizadores) y Raúl Pérez (bajo y guitarra) llenó el aire nocturno de la isla de La Cartuja con su coctelera de sonidos que beben del rock andaluz de los 70 (Triana), el reggae (Lee Scratch Perry), el blues, el kraut-rock (Devo y Talking Heads) y la música africana (Fela Kuti y Mulatu Astatke) a las que se suman unas letras plagadas de humor y ácida crítica social y política. Una apuesta basada en la originalidad y el riesgo con unas bases rítmicas de baile que hacían difícil mantener la compostura sentado en las sillas desplegadas con la debida distancia de seguridad de 2 metros.

https://www.youtube.com/watch?v=TFl_eeQgflQ

 

El concierto se inició con una versión de ‘En el Lago’ de Triana, toda una declaración de principios y un guiño al admirado trío sevillano, continuando con una panoplia de impresionantes temas de sus tres últimos trabajos discográficos Gurú (2019): Rey Boabdil, Casi Nazi, Relax y Rolex, Totomami y Mala mente, un homenaje a Las Grecas; De Palmas y Cacería (2013): El Político Neoliberal, con el fragmento pregrabado de una entrevista a Héctor Lavoe, Mi DNI, Zambra de Guantánamo, un temazo post-lolailo que no ha perdido un ápice de actualidad, e Ibitza; y, por último, Un gramo de Fe (2010): Noche de Setas, Pumare-Ho!, La Rave de Dios y Niña de Fuego, todas ellas con un sonido espectacular que me recordó al concierto inaugural de la programación del Teatro Central en octubre de 2019.

pony bravo cartuja sevilla agosto 2020

Sevilla, 13 de agosto de 2020. Javier Herreros de Tejada.

La Noche Eterna – Crónica del concierto de El Mató a Un Policía Motorizado en Madrid – Febrero 2020


Cada visita de los argentinos El Mató A Un Policía Motorizado a nuestro país se salda con un incremento exponencial de público, si bien en esta última visita han doblado aforo en recintos como Madrid, su éxito también ha sido creciente en otras plazas, en las que el todo vendido se cuelga con relativa facilidad. Atrás queda la época en la que Jota hablaba maravillas de ellos, ahora cualquier asistente a sus directos, o cualquier melómano que pegue un par de escuchas a sus discos, se enamora comodamente de ellos. El Amaiazo también ha tendido sus brazos al recibimiento de la banda en el público más joven, y el relativo boom de las bandas argentinas en nuestro país también suma. Todo es un win win.


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@elmatoaunpoliciamotorizado se marca una noche eterna para el recuerdo en #Madrid #lacasafantasmal #nuevosdiscos #chicadeoro #live #music

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La banda sigue ofreciendo la misma energía, ya sea para un festival abarrotado y con el diluvio universal cayendo encima (¡Hola Tomavistas 2018!), que en una sala intruso para poco más de un centenar de personas.Aquí radica el éxito de los argentinos, en que la perfección y la sencillez van unidas tanto en su personalidad como en la calidad de sus composiciones. Así siguieron demostrándolo en su segunda fecha en la capital, el pasado jueves 20 de febrero, ante un OchoyMedio lleno hasta los topes y donde la falta de cobertura se paliaba con cánticos y conversaciones entregadas.

De súbito (Bueno, tras una hora de espera desde la apertura de puertas y la infinita cola para entrar al OchoyMedio) ‘La Otra Dimensión’ era el motivo de esta nueva gira. Disco que la banda publicaba el pasado año en un tono más sosegado al que nos tienen acostumbrados. Desde ‘Buscando Más allá’ y con unas proyecciones hipnóticas, la atmósfera adecuada para adentrarnos en el particular cosmos de los pives. Desde las primeras notas el público extasiado se marcó un buen karaoke al compás de temas como ‘La Cobra’ (Quiero Vivir con Vos!), meneándonos al ritmo instrumental de ‘La Sintesis O’Konor’ o adentrándonos
en la oscuridad figurada de ‘Las Luces’. Proyecciones animales y canticos para celebrar ‘El Perro’ o desenterrar ‘El Tesoro’. Con todos los asistentes metidos de lleno en su atmósfera, era inevitable fundirse en una abarrotada sala en la que el sudor y los botellines yacían y emanaban alma propia.

https://www.youtube.com/watch?v=x_qGz1pDirg

Fueron argentinos hasta para calzarse bises, no se conformó la banda con uno, dos, tres o cuatro temas, una ristra imparable de hits de la banda fueron cayendo hasta bien entrada la noche ‘hasta el final del final’, al grito de ‘Querés otra más?’. Así fueron implacables consiguiendo sacar a los allí presentes todas las ganas posibles para corear ‘Chica Rutera’, ‘Más O Menos Bien’, ‘La Casa fantasmal’, ‘Chica de Oro’ o ‘Ahora Imagino Cosas’…podrian haberse quedado hasta el amanecer, seguro que lo habrían hecho bien acompañados…

 


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‘Coge la pistola hermano proletario’ : Crónica del directo de Fuerza Nueva en La Riviera . Enero 2020.


Fuerza Nueva volvía a llamar a sus seguidores a filas el pasado viernes 24 de enero, lo hacía en un pabellón multitudinario, ante el éxito logrado en su anterior puesta de largo en la capital. La Riviera se tornó en el escaparate propicio para que la bendita unión de Niño de Elche y Los Planetas sacudieran nuestras mentes a golpe de shoegaze,psicodelia y neo-flamenco. Un producto no apto para todos los públicos, un disco homónimo que con cada escucha conquista y se engalana, al igual que parece mutar su directo, creciendo y creando su propio ecosistema.Un nombre polémico que incluso los New Order y Joy Division usaran en su momento, un homenaje a estas bandas y un polémico tratado necesario. A esa fuerza descomunal del directo también ayuda el imaginario de Javier Aramburu y Andrés Duque, unas proyecciones que hipnotizan y pueden fagocitar lo que ocurre en el escenario por momentos.

El directo de Fuerza Nueva es una experiencia mística, es todo lo que podemos esperar de la última etapa planetera y de una mente privilegiada como la de Niño de Elche. Un combo interestelar, transgresor y por ende devastador en su puesta en escena. Está claro que a poco que te ponga cachonda una de las dos partes, el conjunto hará llegarte a un éxtasis que ya quisiera Santa Teresa.

https://www.youtube.com/watch?v=p7kKpe7ITTE

Desde los primeros acordes de ‘Santo Dios’ ya podemos intuir por dónde nos van a venir. Tema basado en el himno andaluz que compusiera Blas de Infante, y que a golpe de psicodelia y coros llevan a la misma a sus raíces musulmanas. El milagro que esperan los fieles de las proyecciones, está aconteciendo ante nuestros ojos. Poca broma el chorrazo vocal que el Niño se gasta y exhibe con total naturalidad cerrando la canción. No podemos concebir este disco sin ‘Omega’ y una clara referencia es su siguiente incursión en directo, ‘Los Campanilleros’, oscura y que recupera el aura reivindicativa que La Niña De Puebla podría haber dado y ejercido en pos de la causa libertaria y republicana, sentimiento que desde la tarima insuflaba la banda en segundo plano. ‘Mariana’ en su ejecución bien pudiera ser un clásico de Triana pasada por un filtrado de los Slowdive, en la que la virgen torna aún más humana.

 

‘La Canción de Los Gitanos’ es sin duda uno de los temas bandera de esta nueva formación, un ejercicio en el que Francisco Contreras se come la escena y nos hace caer rendidos ante una propuesta arty y asalvajada del ‘Gelem Gelem’. No menos intensa fue el disfrute en directo de ‘La Cruz’, ese sonido planetero puro subyace y toca fibra.

 

No es de extrañar que el devaneo por la discografía de Los Planetas cayera en el setlist, así ‘La Llave De Oro’ y ‘Tendrá que haber un camino’ fueron intercaladas entre las composiciones de Fuerza Nueva, sin apenas desentonar en la línea de estos, normal. De inmediato también espetaron los últimos coletazos de su álbum homónimo, la grandeza de ‘Canción Para Los Obreros de Seat’ se torna en misal anti-independentista y arrebata la energía del alli presente para el alzamiento. ‘El Novio De La Muerte‘, una lectura pop y un fondo romántico, una manera de dar una nueva lectura a algo ideologizado. Celebrada y cantada sin temor. Paco se viste aún más de Morente en la magnífica ‘Santo Domingo‘ , tema que crece y crece y traspasa la piel en su puesta en vivo.

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Fuerza Nueva y su insuperable directo pic by @alejandrodelestal

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Noche de las que pasan al recuerdo, de las del boca a boca recomendando acudir a la siguiente cita, del yo estuve allí. De regalo ‘Una, glande y libre’, un alegato contra la violencia ideológica y una rave con caperuchos distribuidos entre la formación aporreando instrumentos y llegando al momento álgido con ‘Romance de Juan de Osuna‘. Un monstruo híbrido que aniquila de forma certera en su puesta en directo, un rara avis que ya es un imprescindible capítulo de nuestra historia musical.

De Carolina Durante y nuestras noches – Crónica de su paso por La Riviera – Noviembre 2019

De Carolina Durante y nuestras noches

Crónica de la noche del 24 de noviembre en La Riviera y una breve reflexión sobre Carolina Durante

 

Escribe María Rozados

 

Una generación vacía, repleta de duda y error. Cada día, somos menos. Pero no en números. En lo de dentro. Decrecemos, nos tambaleamos e intentamos preservar lo poco que nos queda, cuando todo se ha ido. Cada día, hace más frío. Y cada día, estamos peor. Si es que aún podemos alcanzar a entender algo, y no es tanto lo que nos persigue. Lo que cae sobre nuestras espaldas y hace ruido. La falta de esperanzas, los sueños que se agotan y el desolador estruendo que persigue las noches. Y todavía hace frío. No sabemos a dónde ir, pero avanzamos. Nos caemos y tropezamos. Pero la realidad sigue temblando, y nosotros preferimos acomodarnos a ella antes que descifrar el aliento que le infunde vida. Mientras supura el recuerdo, se eleva la voz. 

La banda sonora de nuestros días, el fútil suspiro de las derrotas pasadas (y las que están por venir). La pasión que desborda la ira, y entierra la duda. Si es que aún hay algo por lo que luchar, luchemos por lo que sobra, por el exceso, por la amargura y el rencor. Por las cosas que se pelean y serpentean en los caminos de la memoria, en los cercos de la mente, en la desgracia y la tragedia. La desilusión que conmueve, la rabia que aprieta sin llegar a ahogar. Todo tiene cabida ahí adentro. Carolina Durante lo saca a relucir, y lo hace nuestro. Tan nuestro, que escuece.

La noche se hacía un hueco, inquieta, en el corazón de La Riviera. Luego de la tierna euforia de Bestia Bebé, llegaban los de Madrid para cerrar la segunda de sus noches en la ciudad que los vio nacer. Ocurrieron en la noche, aunque no un 12 de enero. Las cosas dejaron de ser como antes, y se abrieron paso en la desidia para dar voz a una generación entera. Una generación perdida, derrotada y derribada por las expectativas. Una generación tan confusa como el caos que la acoge, sumida en el desencanto y la fragilidad de las cosas. Pero estamos en sus letras, ellos hablan de nosotros. Hablan de lo que queremos decir pero no sabemos cómo. Y lo hacen sin querer, sin tomar conciencia. Le cantan a la vida que se ha olvidado de ser, al sinsabor de una eterna despedida que, en su quietud, se hace de hielo. 

Abrieron con Cementerio, y cayó la noche. Se les vieron los colores, parecían de mentira. La demoledora poética de Diego aunaba la furia de la que se impregnaban los cuerpos. En sus incendios, aire. En sus idas y venidas, la emoción. Y todo sin que diese tiempo a respirar, sin que hubiese hueco para la incerteza. Todo se sucedía a un hipnótico ritmo capaz de contagiar la más absurda de las pasiones. Casi como un sueño, pero sin soñar.

La arrolladora carisma del vocalista, unida a lo dramático de su expresión corporal y la teatralidad con que hacía de la despreocupación un acto de fe, dio en trastocar el sentido de una velada fugaz y difusa. Diego, tan suyo como nuestro, invadía con su meteórica silueta el lienzo de una noche al margen del espacio-tiempo, escrita en humo sobre un “casi-futuro” cada vez más diluido. La apoplejía de los versos resignados a morir, el crepúsculo de una generación y el soporífero recuerdo de las luces que la vieron nacer.

Buenos consejos de las peores personas. A la euforia la siguió la euforia, y el eco se hizo lento. Una Riviera encendida, dispuesta a sentir con cada pedazo de su sed el éxtasis de la noche, y saciar el apetito arrojado por el lamento.

De ahí, al Himno Titular. El “contra-himno”. El “anti-himno”. Un canto al odio, a la resignación, a la contradicción en que reposan nuestros ideales. En su indiferencia, melancolía. En su furia, la catarsis. El final de los principios, el amanecer de una era. Y siempre igual. Retratando sus verdades: afiladas como cuchillas, ácidas como el recuerdo. Incógnitas que se deslizan en los misterios del tiempo, y empuñan la dulce agonía que arropa el tormento de vivir.

Su sonido, salvaje y distorsionado, puro y sincero. Envuelto en el duelo y el extrañamiento, en la poética de la miseria y el desconcierto. Tan ajeno como cercano al misterio que nos envuelve. Pero siempre sin pretenderlo, sin acercarse a la vida más que a la mentira. Siempre sonando alto, retumbando en la periferia. Ordenando las memorias, avivando el fuego hasta revolver las cenizas.

Y luego vinieron Cuando Niño y El Año, y hasta lo dijo Martín Barreiro. Porque el de los telediarios se hizo un hueco en el escenario y subió a corear el tema que se le dedica.

Como el humo que nos envuelve y aprieta, se hacían y deshacían. A cada momento que parecían desvanecer, regresaban con más ímpetu y firmeza. Y una y otra vez. Siendo muchos a la vez, retumbando como los desastres que devoran el mundo.

La fiesta continuó con Nuevas Formas de Hacer el Ridículo, su sagaz denuncia a la incongruencia del contraste entre las relaciones online / offline, y la ansiedad que de ahí deriva. Las falsas apariencias, la inseguridad que rige el mundo y la dificultad de establecer vínculos entre los seres humanos.

Y cuando queríamos volver a querer, llegó Falta Sentimiento. La demoledora batalla contra nosotros mismos, que cicatriza en una oda a la apatía y la ausencia de horizontes. Siguiendo la línea oscura y descarnada que define a sus primeros trabajos, los 300 Golpes retumbaron en la Riviera como un eco grave y feroz .

Y entonces volvieron a la noche que los vio nacer. La de Madrid, la de los Muertos Vivientes. Un metro vacío a las seis de la mañana, Dionisio bajando por Corredera y el silencio. El mortífero silencio. Las canciones de Juanita, con El Mató pero nunca Policía, y un portal de madrugada. Recuerdos como taladros, lo amargo de la memoria y la aspereza del olvido. Todo cayendo a nuestras espaldas, como los puñales que aún nos duelen, y atraviesan. Siempre sin saber, pero apuntando bien.

Ahí entró la Niña de Hielo, oteando desde su palacio el marchitar de las vidas, el desgarrador vacío que deja el amor en su partida. Todo ello enmarcado en la fragilidad de las relaciones de nuestro siglo, y lo insulso de la vida contemporánea en el marco de una sociedad cimentada en el individualismo y la pérdida de valores.

También dejaron ahí un espacio a su tema inédito, Si supieras cómo soy, que dio pie a KLK y al contundente El Perro de tu Señorío. Probablemente el tema más oscuro de todo su repertorio, cargado de metáforas y simbolismo, sumido en el abismo de la conciencia y el desacato a la verdad escrita. En su retórica, cruel y desarraigada, reside mucho de verdad.

Su ultimísimo tema también sonó, arropado por un público que ya apuntaba a sus letras con fuerza y decisión. Y es que No Tan Jóvenes los consolida ya como los voceros de la generación vacía, como abanderados del fracaso y la abulia a la que nos vemos condenados los siervos de la posmodernidad. Exiliados del futuro, nuestros sueños nos han sido expropiados y vendidos al mejor postor. Y, en una acertadísima producción audiovisual bajo el sello del maestro Ernesto Sevilla, se define esta circunstancia como inherente a la condición humana. Ametrallados por el miedo, consumidos por la indefinición. Aún procurando la dejadez, reposa en ella lo contundente de sus reflexiones, empapadas de nuestras entrañas.

En un retorno a los albores de su música, sonaron fuerte En Verano y Necromántico, para concluir con tres de los himnos que ya vienen de atesorar: la de Perdona, Cayetano y Joder, No Sé, tema con que cerrarían una de sus noches más emblemáticas en el corazón de Madrid, proclamándose como portavoces de nuestras vidas. Nuestros fracasos, nuestros miedos, nuestras vergüenzas y nuestro adiós. Una generación reflejada en ellos como en un espejo cóncavo, una nueva óptica capaz de deformar la realidad.

Y sonaron, y no sonaron mal. Sonaron mejor que ayer. Porque ya no hay futuro, solo error. Y ya no cabemos, donde no cabe el destierro.

El equilibrio atemporal de Palace: Crónica de su paso por la Sala El Sol. Octubre 2019.


Fuimos muchos los que nos perdimos el directo de Palace en su paso por el Mad Cool este año, las horas tempraneras no jugaron a favor para ver a un nombre a militar en la línea intermedia de cualquier festival. Pero quizás el destino es sabio y a veces te da la oportunidad de gozar de una banda de esta envergadura en el recinto que se merece, en sala.

Fallaron los teloneros en la cita madrileña, una lástima, ya que ganas había de poder catar a esa joya que milita bajo el nombre de Marthagunn. No dudamos en que Houston Party les traerán en otra ocasión por la capital.

La música de Palace recompone, mece, complace, aturde, magnifica, ensalza, llena, trae paz y brinda nostalgia. Un poco de todo ello hubo en su directo en El Sol, un concierto enmarcado en el 40 aniversario de una sala esencial para todos nosotros, como esencial fue descubrir el potencial de los Palace en su escenario. ‘Life After’ su segundo disco, fue el protagonista de una noche donde la esperanza a la que aluden en su nuevo trabajo quedó plasmada en la interpretación desde el primer momento. ‘So Long Forever’ y ‘Life After‘ eran las encargadas de la toma de contacto con un público variopinto y más internacional de lo común. ‘Caught My Breath’ , ‘Live Well’, ‘Younger’, ‘No Other’ y ‘Running Wild’ seguían dejando más registros de una banda que alterna el folk de cámara con el pop más arty, a caballo entre The Maccabees, Local Natives y Grizzly Bear por momentos.

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Un recital en el que la fusión con el detallismo en cada una de sus melodías se hacía más patente a medida que avanzábamos en la noche. No faltó su paso por ‘Berlín‘ o el momento íntimo en su interpretación de ‘Bones‘. El momento cumbre fue culminar en una comunión total con ‘Heaven Up There‘ (¿Es posible mantener el vello erizado durante más de siete minutos de interpretación? sí, lo es), una píldora con efecto valium, tranquilizadora y relajante a la par que jodidamente emocional. La guinda final vino de la mano de ‘Bitter‘, tema que aparecía en su EP debut y que volvía a formar parte de su primer largo, el majestuoso ‘So Long Forever’. Equilibrio atemporal para una banda que si vuelve, por seguro lo hará llenando sala de mayor aforo.