Doble Pletina / De lo concreto a lo general

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Antes de que ‘De lo concreto a lo general‘ viera la luz, a sus autores, los barceloneses Doble Pletina, ya los conocíamos por los diferentes singles que estos últimos años han venido editando: el destacado ‘Música para cerrar las discotecas’; ‘Cruzo los dedos/ Artista revelación’ y ‘Doble Pletina contra los amores perdidos’, ya en Jabalina, sello con el que han publicado, por fin, su primer largo. En todos ellos, el quinteto hacía gala de, por un lado, unas letras sobresalientes, recordando en muchos momentos a las mejores paranoias filosóficas de -¿los extintos?- Astrud -‘Eso hacíamos’ o ‘Es innegable’ bien podían haber estado firmadas por Manolo Martínez- y, por otro, de un gusto por las melodías y la producción del indie-pop español de toda la vida, ése que practicaron desde La Buena Vida hasta Le Mans, pasando por Niza, Nosoträsh o -¡oh, sí!- Family.

Tanto es así que en ‘Hacer algo’ uno no sabe muy bien si está escuchando a Doble Pletina o si, de hecho, Family se han reunido veinte años después -¿de verdad que Marc no es Javier Aramburu?-, una confusión que prácticamente se circunscribe a esta canción y que, en tales circunstancias, es lo mejor que le puede pasar a cualquier grupo que cante en español. ‘Hacer algo’ es, con diferencia, la mejor canción del álbum, la mejor canción del grupo y una de las mejores canciones del pop nacional de los últimos años: un delicadísimo soliloquio sobre las ganas de pertenecer a una corriente artística, las dudas sobre si verdaderamente se tiene algo que aportar y las vacilaciones acerca de por dónde empezar. La otra gran canción del álbum es ‘Terco’, ese tema que parece compuesto pensando en Lydia Lozano. Elegida como primer single, es efectivamente mucho mejor canción que algunas de las que le siguen en el tracklist, como puede ser el caso de la amenazante ‘Te guste o no’ o la excesivamente cursi ‘Error de cálculo’.

Todas las referencias citadas al principio están lejos de ser ninguna boutade. Además de Family, a los que también recuerdan en la inspirada ‘Tierras sin reclamar’, ellos mismos reconocen que ‘¿Puede callarse todo el mundo?’ es muy Le Mans. La nostálgica -por la letra- y divertida -por el título- ‘Parque jurásico’ nos lleva a acordarnos -por la producción- de Nosoträsh, mientras que los Niza más pop y menos bossanova, los Niza de, por ejemplo, ‘Parasol’ -donde hablaban de una cita y un jersey, como hacen ahora Doble Pletina en ‘Rendez-vous’, tema en el que participa Marina de Klaus & Kinski-, también nos vienen a la memoria al escuchar el álbum.

El principal escollo a sortear por el grupo parece, por tanto, no acabar sonando más a otros grupos que a sí mismos. En esta ocasión, lo han logrado gracias a un par de pistas al final del álbum (‘Igual o mayor que’, ‘Dimes y diretes’) en las que hablan sobre la relación entre la situación personal de cada uno y la situación de inestabilidad social que vivimos actualmente. De ahí lo de “de lo concreto a lo general” y de ahí que sea un acierto titular el disco con una frase sacada de estas canciones, que es donde consiguen no recordar a otras bandas, reflejando realidades con las que muchas veces es imposible no sentirse identificado (“Le han dicho a una de la facultad/ que ha encontrado trabajo, que no le va mal/ Ya quisiera ella, pobre, qué ilusa/ Tal y como está el patio, ella qué va a encontrar”). Cierran el álbum con ‘Ya es tarde’, donde vuelven a darle vueltas a la idea de ‘Hacer algo’, preguntándose si todavía están a tiempo de tocar en un grupo de pop. Sólo por habernos hecho acordarnos de tantos otros grupos y por haber recogido su testigo, dando continuidad a una corriente brillante -finalmente han logrado pertenecer a una-, nuestra respuesta es contundente: nunca es tarde para Doble Pletina. 7/10.

 

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