Sufjan Stevens / The Age of Adz

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Decía Oscar Wilde que sufrir por culpa propia es «la verdadera maldición de la vida» y, a juzgar por la cantidad de reproches que se hace Sufjan Stevens a sí mismo en su último álbum, ‘The Age of Adz’, esa maldición ha debido de caer sobre él de forma implacable. En esta ocasión, tras la publicación de sendos álbumes dedicados a Michigan (2003) y a Illinois (2005), Sufjan deja a un lado -no sabemos si definitivamente- su ambicioso propósito de hacer un álbum para cada uno de los estados de EEUU y nos presenta un álbum sin un concepto concreto, al menos a priori.

Y es que ‘The Age of Adz’, aunque Stevens no lo haya así pretendido, es un álbum que gira claramente en torno a varios ejes bastante próximos y coherentes entre sí. En primer lugar, y como decía antes, la auto-inculpación, manifiesta en varios de los mejores temas del álbum, desde el «I know I’ve caused you pain» de ‘Get Real, Get Right’ a la transformación del «We can do much more together» en «We made such a mess together» de la última pista del álbum, ‘Impossible soul’, de, ni más ni menos, veinticinco minutos de duración. Sin olvidarnos del que es, de lejos, el mejor tema, ‘I walked’, tanto por melodía como por lo bien escrita y lo bonita que es la letra -los versos inmediatamente anteriores al segundo estribillo alcanzan tales cotas de belleza que será difícil que Sufjan las supere en futuras composiciones-. Por otro lado, la desconfianza en la palabra como forma de expresar los sentimientos aparece de manera recurrente desde el comienzo: así, el título de la primera pista, ‘Futile Devices’, se refiere precisamente a eso, a «las palabras», idea que vuelve a retomar en la especialmente bien cantada ‘Bad Communication’, así como en el excitante primer single, ‘Too Much’.

No obstante, que ésta no sea una obra conceptual no quiere decir, ni mucho menos, que carezca de una clara fuente de inspiración. En este caso se trata de Royal Robertson, pintor esquizofrénico del que Stevens ha tomado la portada y el título del álbum y que ejemplifica a la perfección el peligro de alejarse de la realidad a que se expone todo artista al sumirse excesivamente en el proceso creativo -un distanciamiento que el propio Sufjan admite haber experimentado durante la composición de este álbum. Si bien es cierto que los universos líricos de Robertson -aliens, monstruos, coches futuristas…- y de los anteriores álbumes de Stevens no están tan alejados, en ‘The Age of Adz’ Sufjan prefiere centrarse en sí mismo, dando como resultado un álbum mucho más introspectivo pero también más explícito y vibrante.

Confiesa Sufjan Stevens que su intención ha sido la de contraponer elementos «reales» -instrumentos de cuerda, metal y viento- y elementos «irreales», creando así «vivaces yuxtaposiciones» de sonidos folk y sintetizadores, pero siempre partiendo de estos últimos como base de las canciones, de ahí que sea la electrónica la protagonista del álbum. Este planteamiento es algo maniqueo pero le da, en general, buenos resultados. Sin embargo, no sería correcto dejar de apuntar que ‘The Age of Adz’ es un álbum irregular, desbocado en ocasiones, que funciona mucho mejor en los momentos de mayor contención. La febril ‘All for Myself’ y la íntima ‘Futile Devices’ rozan la perfección, al igual que ‘Too much’… hasta que llega esa interminable parte instrumental de casi dos minutos. Aún así, esta atormentada propuesta resulta tan atractiva y magnética que no podemos sino absolver a Sufjan Stevens de todas sus faltas… esperando que se redima de sus pecados futuros con otro álbum como éste. 7,5/10.

 

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