Crónica del concierto de The Wave Pictures en la sala El Sol de Madrid – abril 2012

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Si hay un grupo actual al que se le tiene especial cariño en nuestro país, esos son The Wave Pictures. Con razón nos dedican un buen número de fechas cada vez que salen de gira, que además es muy a menudo por que los ingleses son más que prolíficos: a disco por año nos llevan, y la cosa no tiene pinta de parar ni de disminuir en calidad. Sumándolo a que sus directos son siempre impactantes y cercanos, como no nos van a caer bien. Se divierten sobre las tablas y contagian a todo el que está alrededor mientras golpean tema tras tema, siempre más fuerte cuando David Tattersall saca su increíble dominio de sus solos de guitarra.

En esta ocasión la gira se debe a su recientísimo disco Long Black Cars (Moshi Moshi Records – 2012), que mantiene la tónica a la que nos tienen habituados: la voz rota y a veces estridente de David, canciones divertidas y que entran fácilmente tanto a la primera escucha como en la décima y guitarreos de quitarse el sombrero. Cinco discos marcando sin salirse de los bordes del camino que han venido marcando pero rellenándolo a más no poder. No es de extrañar que para su concierto en la sala El Sol les esperara una turba de seguidores ansiosos de probar una vez más las mieles de su directo.

Lunes por la noche, el concierto empieza tarde, pero no hay teloneros, tal vez no nos vayamos demasiado tarde a la cama, que al día siguiente toca madrugar. Eso es lo que se podía pensar en un principio, pero más adelante veremos que The Wave Pictures no están hechos para convencionalismos. Nada mejor que una sala a reventar para animarlos y que den lo mejor de sí mismos, ya sea interpretando sus antiguos temas como presentando los nuevos. Se les nota en la actitud que las distancias cortas es lo que les gusta, incluso Franic Rozycki, bajista, tímido comparado con sus compañeros. Su lugar está en un escenario a pocos metros del público, como dicen ellos, mucho mejor que actuar en festivales. Y así lo demostraron, con un show de dos horazas que podría hacerse eterno contando con que su repertorio no es muy variado, pero tal es la calidad y el buen hacer que demuestran en directo que aún con esa duración consiguen que quieras más al terminar.

Solo puedo reprochar que no sonasen ciertos cortes con los que los descubrimos, como la omnipresente Leave That Scene Behind o Kiss Me, pero gracias a gemas pulidas pero rugosas como Stay Here & Take Care Of The Chickens o Give Me A Second Chance, de su último disco, la morriña desaparece completamente. Especial mención a lo bien que suena en directo Spaguetti, con más cuerpo y alegría que en la grabación, a los incesantes y alargados solos de guitarra de David, que siempre consiguen dejarnos con la boca abierta. Dar las gracias al batería Jonny Helm, que no pierde ocasión de levantarse de sus percusiones y ponerse delante del micro para deleitarnos con una balada. Gracias a Franic por sorprendernos con solos de bajo (yeah), que no serán como los de su compañero de las seis cuerdas pero no tienen nada que envidiar. No voy a recitar todo el setlist, más que nada porque no me acuerdo, pero lo de estos simpáticos ingleses no tiene nombre, tanto en los momentos álgidos como Just Like A Drummer o Strange Fruit Of David, como en los pasajes calmados como American Boom, desprenden un halo de frescura y dinamismo que pocos pueden igualar. Solo faltó el regalo que suelen hacer en forma de canciones sin micro para hacerlo redondo.

Para 2013 nuevo disco y gira. La verdad es que no lo se, pero esa es la trayectoria que llevan, y que dure muchos muchos años.

 

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